El microbioma como traductor de la salud: por qué la alimentación y los hábitos superan a los suplementos

El gastroenterólogo Emeran Mayer explicó cómo las bacterias intestinales convierten los estímulos de la dieta y el entorno en señales biológicas. Las razones por las cuales los probióticos sintéticos no reemplazan a una nutrición variada y al estilo de vida

Un hombre con canas, barba y gafas se encuentra frente a un micrófono y una estantería de madera llena de libros
Mark Hyman entrevistó a Emeran Mayer en su podcast para analizar el microbioma y su vínculo con la salud, el envejecimiento y las enfermedades crónicas (YouTube/@drmarkhyman)
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En una reciente emisión del programa digital conducido por el médico Mark Hyman, el gastroenterólogo y científico Emeran Mayer analizó la influencia decisiva que ejerce el microbioma en la salud, el envejecimiento y la prevención de enfermedades crónicas.

Durante el diálogo, el especialista propuso entender a este conjunto de microorganismos no como un elemento aislado, sino como un sistema traductor capaz de convertir los estímulos de la dieta, el entorno y las emociones en señales biológicas que afectan a todo el organismo.

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Persona con sistema digestivo y cerebro iluminados. En una mesa, alimentos saludables como brócoli, arándanos, avena, salmón, aguacate y frutos secos.
Emeran Mayer definió al microbioma como un traductor entre la dieta, el entorno, la mente y el lenguaje biológico del cuerpo (Imagen Ilustrativa Infobae)

A lo largo de su carrera, reflejada en publicaciones como La conexión mente-intestino y su obra más reciente, El modelo Mayer, la perspectiva del investigador evolucionó desde un escepticismo inicial hacia una prudencia fundada en la falta de evidencia causal sólida en seres humanos, ya que la mayoría de los hallazgos actuales proviene de modelos animales.

Por esta razón, el experto descartó que las afecciones crónicas no contagiosas puedan resolverse mediante fórmulas simples como el consumo genérico de suplementos o probióticos.

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No tenemos esa misma prueba en humanos, por desgracia”, afirmó el especialista al marcar los límites de la investigación actual. A su juicio, la medicina cayó en una expectativa desmedida frente a los suplementos comerciales: “No creo que sea tan simple como indicar probióticos o simbióticos para resolver patologías crónicas no contagiosas”.

Al revisar sus pautas de trabajo de la última década, Mayer advirtió que los pilares terapéuticos más efectivos continúan siendo la alimentación equilibrada y los hábitos cotidianos. Aunque la biotecnología trabaja en el desarrollo de bacterias modificadas genéticamente para tratar patologías específicas, estas herramientas aún no están disponibles en la consulta médica ni cuentan con ensayos clínicos concluyentes que avalen su eficacia en personas.

Primer plano de un hombre sonriente con camisa azul en una habitación con un cuadro y una figura decorativa al fondo
Mayer afirmó que el microbioma debe entenderse como un sistema y advirtió que en humanos predominan las correlaciones por sobre las pruebas causales (YouTube/@drmarkhyman)

El funcionamiento de este ecosistema microbiano actúa como un puente entre el entorno exterior, conocido en el ámbito científico como exposoma, y el medio interno del cuerpo humano. Cuando la interacción con los alimentos o el ambiente genera un mensaje alterado, se desencadenan procesos inflamatorios que favorecen el deterioro neurológico y celular.

En este sentido, el desajuste actual responde a que la microbiota puede mutar con rapidez frente a los cambios modernos, mientras que el sistema inmunológico evoluciona a un ritmo mucho más lento.

Una figura humana estilizada con torso transparente contiene formas geométricas de colores brillantes; la rodean íconos de yogur, kéfir, kimchi, kombucha, chucrut y queso.
El especialista sostuvo que los probióticos y simbióticos no resuelven por sí solos las enfermedades crónicas no contagiosas vinculadas al intestino (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Veo al microbioma como un traductor maestro en nuestros cuerpos”, precisó el especialista al definir el rol de estos microorganismos. Según su análisis, esa capacidad de síntesis abarca múltiples estímulos: “Los microbios convierten en lenguaje biológico lo que proviene de la comida, del ambiente y también de la mente; si ese mensaje se vuelve proinflamatorio, allí aparece la enfermedad”.

Factores como los nacimientos por cesárea, la falta de lactancia materna, el uso reiterado de antibióticos desde la infancia, el estrés sostenido y la ingesta constante de ultraprocesados han acentuado este desequilibrio.

Ilustración digital de un cerebro humano brillante y una taza de café de la que emergen bacterias luminosas de colores, conectados por filamentos de luz sobre un fondo de neuronas.
Mayer señaló que la alimentación y el estilo de vida siguen siendo las intervenciones más eficaces para recuperar un microbioma saludable (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para contrarrestarlo, el especialista sugiere abordar la salud digestiva a través de ejes que integran el ejercicio, el descanso, la resiliencia emocional, el sentido de propósito y el vínculo comunitario, cuyos pesos relativos varían según las necesidades de cada paciente.

En materia nutricional, la indicación principal consiste en incorporar diversidad de ingredientes desde la primera comida del día. La inclusión habitual de semillas, avena, frutas, vegetales variados y alimentos fermentados de forma natural aporta la fibra prebiótica y los polifenoles indispensables para mantener la diversidad bacteriana, un factor clave para proteger al organismo sin perder el placer por la comida.

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