Una costilla de Tyrannosaurus rex revela rastros de tejido blando 66 millones de años después

Los científicos estudiaron una herida que quedó a medio curar y que preservó una red interna rica en hierro, un caso poco frecuente que permite explorar procesos de cicatrización y el entorno donde el animal murió

Científicos de la Universidad de Regina utilizaron neutrones en ORNL para mapear el tejido blando conservado en una costilla de T. rex que no había cicatrizado
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Las imágenes de neutrones permitieron reconstruir en 3D una costilla lesionada de Scotty, el esqueleto de T. rex más grande hallado hasta ahora, y revelar vasos sanguíneos mineralizados preservados desde hace 66 millones de años en un fósil encontrado en Saskatchewan, Canadá.

Los estudios fueron realizados con equipos del Laboratorio Nacional de Oak Ridge y universidades canadienses y estadounidenses. De acuerdo con el artículo de Phys.org, el hallazgo surgió del análisis de una pieza ósea rota que conserva una herida en proceso de curación, una situación poco frecuente en el registro prehistórico.

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Una herida que quedó intacta

Un hombre con barba sostiene con ambas manos un fósil alargado dentro de un laboratorio con instalaciones industriales
El fósil de T. rex hallado en Saskatchewan, Canadá, conserva una herida en proceso de curación, una condición poco frecuente en el registro prehistórico (Sumner Brown Gibbs/ORNL, Departamento de Energía de EE. UU.)

Mauricio Barbi, profesor de física de la Universidad de Regina, afirmó que el hallazgo fue excepcional. “Es como ganarse la lotería”, dijo al explicar que la costilla de Scotty contiene una amplia red de vasos sanguíneos mineralizados que, según indicó, nunca se había visto antes en un fósil.

Los tejidos blandos, como los vasos sanguíneos, casi nunca se conservan porque suelen perderse con la descomposición. En este caso, la fractura habría provocado el flujo de sangre rica en hierro hacia la zona afectada, lo que favoreció la cicatrización y dejó rastros internos detectables millones de años después.

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Los científicos señalaron que Scotty murió antes de que el hueso terminara de sanar por completo. También indicaron que el animal quedó en una marisma salina, un entorno que habría frenado la descomposición y ayudado a preservar esa red delicada dentro del hueso.

Un yacimiento clave para estudiar dinosaurios

Un fragmento de hueso fosilizado oscuro con una etiqueta blanca que indica TMP 89.17.04 yace sobre una superficie acolchada blanca
Las imágenes de neutrones permitieron reconstruir en 3D una costilla lesionada de Scotty, el esqueleto de T. rex más grande hallado, y detectar vasos sanguíneos mineralizados preservados durante 66 millones de años (Sumner Brown Gibbs/ORNL, Departamento de Energía de EE. UU.)

Los restos fueron descubiertos por equipos del Museo Real de Saskatchewan en el valle del río Frenchman, en Saskatchewan, una región identificada como uno de los yacimientos paleontológicos de dinosaurios más importantes de Norteamérica.

Jerit Mitchell, doctorando en física de la Universidad de Rochester y responsable del proyecto bajo la dirección de Barbi, resumió el valor del material: “Cada fósil es una pequeña instantánea del pasado”.

Además de la costilla del T. rex, el grupo también analiza ámbar fosilizado, escamas y huesos de otros dinosaurios. Esa línea de trabajo busca ampliar la información disponible sobre el mundo previo a la extinción de estos animales.

Marcella Berg, profesora asistente de física de la Universidad de Regina y exinvestigadora posdoctoral del ORNL, explicó el alcance de esa tarea. “Al unir las piezas del rompecabezas, comprendemos el pasado y cómo podrían evolucionar las cosas en el futuro”, sostuvo.

La combinación de rayos X y neutrones

Un tiranosaurio rex camina de frente sobre barro y ramas caídas entre grandes troncos de árboles en un entorno cubierto de niebla.
Los científicos indicaron que la fractura de la costilla favoreció la cicatrización y dejó rastros internos detectables millones de años después en el fósil de Scotty (Imagen Ilustrativa Infobae)

El equipo explicó que las técnicas de neutrones y radiografías cumplen funciones distintas y complementarias. Los primeros permiten detectar con claridad elementos ligeros, en especial el hidrógeno, mientras que las segundas muestran mejor los materiales más pesados.

La comparación que proponen los investigadores es similar a la diferencia entre una resonancia magnética y una radiografía: la primera resalta tejidos blandos, mientras la segunda destaca estructuras densas como los huesos. Sobre esa base, los especialistas seleccionan una u otra herramienta según el tipo de material que desean examinar.

La investigación actual se apoya en trabajos iniciados en 2020, cuando Mitchell, entonces estudiante de la Universidad de Regina, detectó indicios de vasos sanguíneos en los restos. En aquella etapa utilizó una técnica no invasiva de rayos X llamada microtomografía computarizada, o micro-CT, en la Fuente de Luz Canadiense.

Ese procedimiento confirmó la presencia de estructuras blandas fosilizadas en cortes de la costilla. Más adelante, el grupo sumó radiación de sincrotrón y microscopía para observar el proceso de curación y los restos preservados a nivel celular.

Los instrumentos MARS y VENUS ampliaron la imagen del interior del hueso

Un fragmento de hueso fósil de color gris en una caja de cartón con relleno blanco y una etiqueta amarilla
El equipo sostuvo que Scotty murió antes de que el hueso sanara por completo y que una marisma salina ayudó a preservar la red interna del fósil (Sumner Brown Gibbs/ORNL, Departamento de Energía de EE. UU.)

En abril de 2026, los investigadores trabajaron con el instrumento MARS del reactor de isótopos de alto flujo del ORNL y con VENUS de la fuente de neutrones por espalación del mismo laboratorio.

Con esas herramientas buscaron verificar los resultados previos, medir huesos grandes de forma no destructiva y obtener un contraste de imagen que complementara lo ya visto con rayos X.

Berg afirmó que “los neutrones no solo corroboraron lo que habíamos descubierto con las técnicas de radiación sincrotrón”, sino que además aportaron una ayuda valiosa para los estudios sobre preservación de tejidos blandos en fósiles. Añadió que eso les dio un nivel de detalle que permite comprender mejor esas propiedades sin alterar las muestras.

Según el equipo, MARS produce neutrones fríos, útiles para revelar rasgos de estructuras blandas, zonas ricas en hidrógeno y contrastes finos. VENUS, en cambio, genera neutrones de alta energía, adecuados para mostrar detalles internos profundos y construir imágenes tridimensionales de muestras de gran tamaño.

Los neutrones abren nuevas búsquedas

Un Tiranosaurio Rex erguido con la boca abierta sobre una roca, rodeado de polvo frente a un gran cañón.
Los instrumentos MARS y VENUS del Laboratorio Nacional de Oak Ridge permitieron analizar huesos grandes sin dañarlos y abrir nuevas búsquedas sobre patologías y curación en fósiles (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hassina Bilheux, científica principal de instrumentación de VENUS, destacó que estas herramientas también sirven para investigar formas de vida del pasado. “La gente suele pensar en los neutrones como herramientas para estudiar baterías o materiales avanzados, pero son igual de innovadores para responder preguntas sobre la vida antigua”, afirmó.

El grupo planea seguir analizando los datos reunidos con VENUS y MARS, ampliar el estudio a otros restos paleontológicos y comparar patrones de curación entre distintas especies.

También prevé combinar imágenes de neutrones con técnicas de rayos X para investigar patologías y contrastar esos resultados con diferencias observables en especies actuales. Mitchell remarcó que muchas colecciones todavía guardan materiales poco explorados.

“Hay más fósiles de los que crees en colecciones, que esconden secretos de hace millones de años”, señaló. Y agregó que llevar esas piezas a un sincrotrón o a una fuente de neutrones permite hacer descubrimientos sobre la vida antigua de una manera que antes no era posible.

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