Una persona bilingüe puede pasar de un idioma a otro sin reconstruir desde cero lo que quiere decir. La palabra cambia, pero la idea de fondo se mantiene. “Dog” y “perro”, por ejemplo, son vocablos distintos, aunque remiten al mismo concepto y a relaciones parecidas con otras nociones, como “animal”, “mascota” o “gato”.
Un estudio del Baylor College of Medicine mostró que esa capacidad podría apoyarse en una organización compartida de significados dentro del hipocampo, una región del cerebro clave para formar y consolidar recuerdos. Los resultados fueron publicados como preprint (un manuscrito científico difundido antes de la revisión por pares).
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El equipo observó que, aunque cada idioma activa patrones neuronales diferentes, la relación entre conceptos se mantiene estable. En otras palabras, el cerebro bilingüe no funciona como dos diccionarios separados: parece conservar una estructura común que permite pasar de una lengua a otra sin perder coherencia.

La investigación fue liderada por el doctor Sameer Sheth, el doctor Benjamin Hayden y la investigadora Xinyuan Yan. Para realizarla, analizaron datos de cuatro pacientes bilingües inglés-español sometidos a neurocirugías por epilepsia, quienes participaron en tareas como leer frases, escuchar relatos y mantener conversaciones en ambos idiomas.
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Una red de conceptos que atraviesa las lenguas
Durante el estudio, los investigadores registraron la actividad de cientos de neuronas individuales en el hipocampo mediante microelectrodos y sondas Neuropixels, tecnologías de alta resolución que permiten observar señales cerebrales con gran detalle.
Sheth planteó que el cerebro podría almacenar el sentido de las palabras en un formato relativamente independiente de la lengua. Por su parte, Hayden lo explicó de manera directa: “Las personas bilingües pueden cambiar de idioma sin esfuerzo porque el cerebro parece preservar una estructura interna común para el significado”.
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Esto no implica que inglés y español se procesen de la misma manera. De hecho, muchas neuronas respondieron distinto según la lengua. Lo importante es que el patrón global de relaciones entre ideas se mantuvo, como si el mapa conceptual conservara su forma aunque cambiara el camino de acceso.
Qué son las neuronas interidiomáticas
Los registros también permitieron identificar un grupo de células que reaccionaban de manera similar ante palabras equivalentes en ambos idiomas. Los investigadores las denominaron neuronas interidiomáticas.
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Algunas neuronas respondieron de manera similar ante palabras equivalentes en los dos idiomas. Por ejemplo, una misma célula podía activarse de forma parecida cuando la persona reconocía “earth” y “tierra”, lo que sugiere que ciertas neuronas ayudan a enlazar conceptos compartidos entre lenguas.

Sin embargo, Yan subrayó que “la traducción no se basa principalmente en neuronas especializadas, sino en la coordinación de grandes grupos neuronales”, de acuerdo con el Baylor College of Medicine.
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Incluso cuando esas células fueron excluidas del análisis, la estructura conceptual compartida persistió. Esto refuerza la idea de que el cerebro no traduce palabra por palabra mediante “neuronas diccionario”, sino que conserva relaciones entre conceptos a través de redes más amplias.
Para explicar el fenómeno, Sheth recurrió a una analogía musical. Si cada neurona fuera una tecla de piano, escuchar la misma frase en distintos idiomas sería como tocar la misma melodía en diferentes tonalidades.
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Cambian las teclas activadas, pero la secuencia general se conserva. Del mismo modo, una palabra puede activar neuronas distintas según el idioma, mientras la relación entre los conceptos mantiene una organización estable.
Esta comparación ayuda a entender por qué una persona bilingüe puede pensar, traducir o conversar alternando lenguas sin perder el hilo. Lo que cambia es la forma verbal; lo que permanece es la arquitectura conceptual que sostiene el significado.
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Qué relación tiene con la inteligencia artificial
El equipo también comparó estos patrones cerebrales con modelos de inteligencia artificial multilingüe, como mBERT. El objetivo fue evaluar si los sistemas entrenados con varios idiomas organizan los conceptos de una manera parecida a la observada en el cerebro.
El análisis detectó ciertos paralelismos en la forma en que la IA y el hipocampo representan relaciones entre palabras equivalentes. Según Hayden, “los grandes modelos de lenguaje y el cerebro humano podrían estar adoptando soluciones computacionales similares para representar el significado”.
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La comparación no implica que ambos sistemas funcionen igual. El cerebro humano depende de redes biológicas, memoria, experiencia y contexto; los modelos de lenguaje operan mediante cálculos estadísticos entrenados con grandes volúmenes de texto. Aun así, estudiar sus puntos de contacto podría ayudar a diseñar tecnologías más naturales para usuarios que hablan diferentes idiomas.
Entre las posibles aplicaciones aparecen interfaces cerebro-máquina, herramientas de rehabilitación del lenguaje y sistemas de inteligencia artificial capaces de manejar mejor el cambio entre idiomas.
Limitaciones del estudio y próximos pasos
Los autores advierten que el estudio tiene limitaciones importantes. Participaron solo cuatro personas bilingües inglés-español, todas tratadas por epilepsia. Por eso, todavía no se sabe si la misma organización aparece en otros idiomas, en personas sin esa condición clínica o en hablantes con diferentes niveles de bilingüismo.

Yan señaló que “el siguiente paso es investigar si esta organización compartida del significado es innata o surge con el aprendizaje de un segundo idioma”. También falta estudiar qué ocurre con lenguas más distantes entre sí, como inglés y mandarín, o con personas monolingües.
Futuras investigaciones deberán ampliar la muestra y sumar mayor diversidad lingüística para determinar si este mecanismo representa una característica general de la cognición humana.
Por ahora, el estudio ofrece una idea potente: el cerebro bilingüe puede cambiar de idioma sin perder el sentido porque las palabras no están aisladas. Se apoyan en una red común de conceptos que permite expresar la misma idea por caminos distintos.
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