Cómo funciona la terapia experimental que promete eliminar tumores en pacientes con cáncer de cabeza y cuello

El amivantamab consiguió erradicar la carga tumoral en 15 de 102 participantes cuya enfermedad no respondía ni a quimioterapia ni a inmunoterapia, según resultados presentados en el congreso anual de la American Society of Clinical Oncology

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Ilustración digital 3D de una cabeza y cuello humanos translúcidos con un crecimiento anómalo brillante en la garganta y estructuras moleculares.
Amivantamab elimina tumores en pacientes con cáncer de cabeza y cuello avanzado tras el fracaso de terapias convencionales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un ensayo clínico internacional con amivantamab —un fármaco desarrollado para tratar distintos tipos de cáncer— logró erradicar por completo tumores en 15 pacientes con cáncer de cabeza y cuello cuyo cuadro ya no respondía a quimioterapia ni inmunoterapia, informó el periódico británico The Guardian.

Los investigadores consideran el hallazgo relevante porque se trata de una población con muy pocas opciones terapéuticas y porque el tratamiento tiene un amplio potencial de alcance. En el ensayo, realizado en 11 países, participaron 102 pacientes con un cáncer que se había diseminado o había reaparecido tras otros tratamientos. Los tumores se redujeron o desaparecieron por completo en 43 de ellos: en 28 hubo una reducción y en 15 desaparecieron totalmente.

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Los pacientes tratados con el fármaco vivieron una mediana de 12,5 meses desde el inicio del tratamiento, pese a padecer una forma de cáncer con mal pronóstico una vez que dejan de funcionar las terapias estándar. Los resultados se presentaron el domingo 31 de mayo en Chicago durante la reunión anual de la American Society of Clinical Oncology, el mayor congreso mundial sobre cáncer, y se publicaron de forma simultánea en el Journal of Clinical Oncology.

Kevin Harrington, profesor de terapias biológicas contra el cáncer del Institute of Cancer Research de Londres y oncólogo consultor del Royal Marsden NHS Foundation Trust, señaló: “Estas son respuestas de una fuerza sin precedentes en pacientes cuya enfermedad se ha vuelto resistente tanto a la quimioterapia como a la inmunoterapia”.

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El profesor añadió: “Este es un grupo de pacientes para quienes las opciones de tratamiento son extremadamente limitadas, así que ver este nivel de beneficio es muy llamativo”. También afirmó que “este tratamiento tiene el potencial de beneficiar a muchos miles de pacientes cada año”.

Infografía sobre el fármaco Amivantamab y sus resultados en pacientes con cáncer de cabeza y cuello, mostrando ilustraciones de tumores y estadísticas.
Esta infografía detalla cómo un ensayo clínico internacional demostró que el fármaco amivantamab erradica o reduce tumores en pacientes con cáncer avanzado de cabeza y cuello, ofreciendo una nueva esperanza (Imagen Ilustrativa Infobae)

Resultados del ensayo en cáncer de cabeza y cuello resistente

El estudio se centró en pacientes con cáncer de cabeza y cuello, el sexto cáncer más frecuente del mundo, de acuerdo con el diario. Los investigadores subrayaron además que el ensayo excluyó a los casos de carcinoma escamoso orofaríngeo positivo para virus del papiloma humano, una precisión relevante porque los tumores de cabeza y cuello no causados por ese virus suelen ser más difíciles de tratar.

El fármaco hizo desaparecer tumores completos en 15 de 102 pacientes y redujo o eliminó la carga tumoral en 43. El medicamento se probó precisamente en personas cuya enfermedad había dejado de responder a los tratamientos habituales.

Investigadores citados indicaron que la inyección también mostró resultados similares en pacientes con cáncer de pulmón. El fármaco, desarrollado por Johnson & Johnson, se evalúa ahora en cerca de 60 ensayos clínicos, principalmente para cáncer de pulmón, pero también para cáncer colorrectal, cerebral y gástrico.

Amivantamab actúa por tres vías: bloquea EGFR, una proteína que favorece el crecimiento tumoral, inhibe MET, una vía que las células cancerosas suelen usar para escapar del tratamiento, y además ayuda a activar el sistema inmunitario para que ataque el tumor.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El medicamento, desarrollado por Johnson & Johnson, actúa bloqueando EGFR y MET, además de estimular el sistema inmunitario contra el tumor (Imagen Ilustrativa Infobae)

Efectos adversos leves y administración sencilla

A diferencia de muchos tratamientos oncológicos, amivantamab se administra con una pequeña inyección subcutánea y no mediante goteo intravenoso. Eso acorta el tiempo de administración, resulta más cómodo para los pacientes y facilita su uso en consultas ambulatorias.

El tratamiento se aplica una vez cada tres semanas y la mayoría de los efectos adversos fueron de intensidad leve a moderada. Menos de uno de cada 10 pacientes tuvo que interrumpirlo.

Uno de los primeros beneficiados fue Carl Walsh, de 56 años, diagnosticado con cáncer de lengua en mayo de 2024 e incorporado al ensayo OrigAMI-4 en el Royal Marsden en julio de 2025. Walsh relató: “Al principio me trataron con quimioterapia e inmunoterapia, que por desgracia no tuvieron éxito. En ese momento me recomendaron para el ensayo OrigAMI-4. Ahora voy por mi ciclo 17 de tratamiento y estoy muy satisfecho con los avances hasta ahora”.

El paciente indicó: “Ahora siento que puedo llevar una vida normal. Antes de empezar el ensayo, me costaba hablar correctamente y me resultaba difícil comer por la hinchazón y el dolor”. También dijo: “Desde que empecé el tratamiento, la hinchazón se ha reducido de forma muy marcada y mis niveles de dolor han mejorado considerablemente. Además, ya no sufro los mismos efectos adversos que afectaban mi vida durante la quimioterapia”.

Primer plano de una mano sosteniendo una pluma de inyección médica de color blanco y transparente. El fondo es una pared clara con patrones de luz y sombra.
El tratamiento con amivantamab se aplica por inyección subcutánea cada tres semanas, lo que simplifica su administración y mejora la comodidad del paciente (Imagen Ilustrativa Infobae)

En otra declaración, Walsh describió el cambio en su alimentación: “Cuando las cosas estaban peor, comía sopa, arroz con leche, latas de ravioles y espaguetis y muchísimas tortillas, todo complementado con tres bebidas nutricionales recetadas al día. Perdí bastante peso”.

Al tiempo que añadió: “Después de solo dos ciclos del tratamiento, mi dieta empezó a volver a la normalidad y comía de todo tras seis meses. Lo que más disfruté fue el primer gran bistec. Mi habla ha vuelto completamente a la normalidad y en el trabajo hablo regularmente con auriculares sin problemas”.

Kristian Helin, director ejecutivo del Institute of Cancer Research, señaló: “Este estudio demuestra cómo el desarrollo de nuevos tratamientos mediante una investigación rigurosa sobre el cáncer puede conducir a avances con sentido, incluso para pacientes con opciones terapéuticas muy limitadas”.

Helin agregó: “Lograr este nivel de respuesta tumoral y unos resultados de supervivencia alentadores en un grupo tan difícil de tratar representa un paso adelante”.

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