
Los avances en la investigación sobre el sueño en peces cebra han permitido identificar un nuevo circuito cerebral que regula el descanso y podría allanar el camino hacia terapias innovadoras para el insomnio en seres humanos, según datos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) recogidos por EFE.
Un equipo internacional, en el que participó el Instituto de Investigaciones Marinas del CSIC en Santiago de Compostela, analizó un grupo específico de neuronas del hipotálamo en larvas de peces cebra.
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Los científicos señalaron que este modelo resulta relevante por sus similitudes con el cerebro humano, lo que permite descifrar mecanismos de inducción al sueño. El estudio identificó que algunas neuronas expresan los genes Qrfp y Pth4, factores clave en la promoción del descanso.
Según EFE, estos hallazgos podrían permitir la creación futura de tratamientos para el insomnio en humanos, al basarse en procesos biológicos compartidos evolutivamente. El descubrimiento de este circuito cerebral abre nuevas perspectivas para comprender el sueño y su regulación, contribuyendo al desarrollo de terapias más efectivas para quienes padecen alteraciones del descanso.
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Las neuronas identificadas ejercen un control dual sobre el sueño: inhiben a las células asociadas a la vigilia y activan las relacionadas con el descanso. El neuropéptido Pth4 es esencial en este sistema, ya que potencia la promoción del sueño, informó el CSIC a EFE.
El equipo recurrió a técnicas de edición genética para evaluar peces cebra carentes de Qrfp o Pth4, a fin de analizar el impacto específico de estos neuropéptidos en el comportamiento de sueño.
Los experimentos demostraron que las neuronas establecen comunicación con regiones profundas del cerebro, mediante el uso de noradrenalina y serotonina. Este mecanismo facilita una transición progresiva y coordinada de la vigilia al sueño.
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De acuerdo con el investigador del CSIC Josep Rotllant, citado por el medio, “el cerebro transita de forma progresiva de la vigilia al sueño, en un proceso mucho más dinámico y coordinado de lo que se pensaba”.

Los expertos observaron que dichas neuronas se activan en mayor medida tras periodos prolongados de vigilia, lo que permite al organismo medir la necesidad acumulada de descanso y asegurar el acceso al sueño en situaciones críticas. Este proceso resulta fundamental para funciones como la memoria, la reparación celular y el equilibrio energético.
Implicaciones para el tratamiento del insomnio en humanos
El hallazgo, divulgado el 4 de marzo de 2026 por la revista Current Biology, plantea la posibilidad de desarrollar nuevas terapias para los trastornos del sueño, entre ellos el insomnio.
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Aunque los humanos no disponen exactamente de las mismas moléculas identificadas en los peces cebra, el estudio sugiere que podrían existir sistemas evolutivos conservados que intervienen en la regulación del sueño.

En declaraciones recogidas por EFE, Rotllant expuso que este circuito muestra “un sistema evolutivo antiguo, compartido entre distintas especies, capaz de ahorrar energía y mantener el equilibrio del organismo”. Comprender esta red podría, en el futuro, impulsar el diseño de fármacos enfocados en el tratamiento del insomnio.
Mecanismos biológicos del sueño y su relevancia evolutiva
La función de las neuronas del hipotálamo investigadas en peces cebra evidencia la complejidad y antigüedad de los mecanismos que regulan el sueño.
La investigación puso de manifiesto que la comunicación entre neuronas utiliza neurotransmisores esenciales como la noradrenalina y la serotonina, facilitando cambios organizados entre la vigilia y el descanso.
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El uso del pez cebra en este tipo de estudios biomédicos se explica por la afinidad de su sistema nervioso con el humano y la presencia de procesos neuronales conservados a lo largo de la evolución. Esto favorece la transferencia de conocimientos para entender los trastornos del sueño en las personas.
El trabajo, liderado por el CSIC y publicado el 4 de marzo, refuerza la importancia de los sistemas biológicos heredados entre especies para el mantenimiento de funciones vitales. “Comprender el funcionamiento de ese mecanismo podría abrir nuevas vías para tratar el insomnio y otros trastornos del sueño”, concluyó Rotllant, según reiteró EFE.
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El estudio marca un avance relevante en la investigación biomédica, aportando bases novedosas para el abordaje de los trastornos del sueño y posibles beneficios directos para la salud de la población.
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