
Un nuevo estudio liderado por el Instituto de Tecnología de California (Caltech) y la NASA revela que el lago que existió en el cráter Gale, en Marte, perdió gran parte de su agua mucho antes de lo que se pensaba.
Este descubrimiento surge del análisis de muestras tomadas por el robot Curiosity entre 2012 y 2021. El hallazgo obliga a reconsiderar cómo evolucionó el clima en el planeta rojo y cómo esto afecta la posibilidad de vida fuera de la Tierra.
El estudio fue publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, analizó minerales arcillosos del cráter Gale. Dentro de estos minerales, el agua quedó atrapada durante millones de años y conservó una “huella” química única.
Al estudiar los isótopos de oxígeno (unas versiones más pesadas o ligeras de este elemento), notaron que había más oxígeno-18 de lo esperado, lo cual es una señal clara de evaporación. Este tipo de análisis es más preciso para saber cuánto y cuándo se perdió agua en el lago.

El proceso funciona así: cuando un lago se evapora, las moléculas de agua más ligeras (con oxígeno-16) escapan primero, mientras que las más pesadas (oxígeno-18) permanecen. Esto deja una marca en el agua que queda atrapada en los minerales. El equipo, usando técnicas especiales para liberar y analizar esa agua, encontró un aumento del 3% en oxígeno-18 en comparación con el agua de nuestros océanos, lo que indica evaporación rápida bajo un clima seco.
Qué revelan las rocas del cráter Gale
Las muestras provinieron de zonas con alta concentración de arcillas en el cráter Gale, una cuenca creada hace unos 3.700 millones de años. Estos minerales retienen información del ambiente en el que se formaron, lo que permitió a los científicos reconstruir cómo era el lago.
Además, hallaron evidencias de gran cantidad de deuterio (una forma pesada del hidrógeno), lo que indica que Marte también perdió mucho de este elemento hacia el espacio en su historia temprana y que la química del suelo fue alterada por procesos antiguos.

Amy Hofmann, líder del estudio, explicó que, aunque las temperaturas en ese entonces sólo superaban levemente el punto de congelación, el ambiente era lo bastante cálido para permitir ciertos procesos químicos de interés para la vida.
Las rocas muestran signos de meteorización química, pH casi neutro y baja salinidad del agua, condiciones que aumentan el interés en la posibilidad de ambientes habitables. Además, se identificaron compuestos orgánicos simples en los sedimentos, lo que refuerza la idea de que el lago Gale pudo ofrecer oportunidades para la vida.
Por su parte, John Eiler, coautor e investigador de Caltech, subrayó la importancia de este avance: “Ayuda a entender cómo el agua fue moldeando Marte de maneras parecidas, aunque no iguales, a la Tierra”, señaló, según el propio Instituto de Tecnología de California.
Similitudes con la Tierra y pistas para buscar vida

El estudio revela que lo ocurrido en Marte tiene paralelo en la Tierra: las zonas donde el agua de lagos se evapora dejan esa misma huella de oxígeno-18. En el pasado del planeta rojo, un proceso similar cambió la composición química del lago en el cráter Gale. Así, este tipo de investigaciones permiten entender cómo eran sus cuerpos de agua y qué tan habitables pudieron llegar a ser.
Este hallazgo tiene repercusiones directas para la búsqueda de vida fuera de la Tierra. Las condiciones de agua, pH adecuado y compuestos orgánicos simples hacen que el antiguo lago del cráter Gale sea uno de los lugares más prometedores para encontrar rastros de vida o componentes que la favorezcan en el sistema solar. El equipo de Caltech afirma que estos análisis abren el camino para entender mejor la historia acuática de Marte y explorar posibilidades de habitabilidad en otros planetas.
En conclusión, el trabajo desarrollado por Caltech y la NASA revela cómo el clima seco y los cambios rápidos en el ciclo del agua de Marte definieron la historia de sus lagos, volviéndolos sitios clave para buscar posibles huellas de vida más allá de nuestro planeta.
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