
El hallazgo de progesterona, estrógeno y testosterona en huesos, dientes y cálculo dental de restos humanos con hasta 2.000 años de antigüedad marca un giro fundamental en la arqueología. La recuperación de estos biomarcadores reproductivos mediante la técnica ELISA permite reconstruir, por primera vez, la historia hormonal y reproductiva de individuos que vivieron hace siglos, abriendo nuevas perspectivas para comprender el papel de las mujeres y la fisiología sexual en sociedades antiguas.
Un equipo de científicos de la Universidad de Sheffield y University College London logró el avance aplicando inmunoensayos enzimáticos (ELISA) a 74 muestras tomadas de 10 individuos (siete mujeres y tres varones) localizados en cementerios británicos, con dataciones que abarcan desde el siglo I hasta el XIX. Estos resultados, publicados en la revista Journal of Archaeological Science, desafían los límites del análisis bioarqueológico y permiten acceder a las huellas hormonales preservadas en estructuras resistentes al paso del tiempo.
PUBLICIDAD
Una técnica que revoluciona el estudio de la reproducción antigua

Hasta el presente, la detección hormonal en restos antiguos se limitaba casi exclusivamente al análisis de cabellos y, solo de forma anecdótica, a algunos fragmentos óseos. La posibilidad de identificar progesterona y otras hormonas en dientes y cálculo dental, estructuras más resistentes, representa un avance sin precedentes, potenciando la reconstrucción de periodos reproductivos y experiencias personales.
La clave fue adaptar el método ELISA –habitualmente empleado para medir hormonas en sangre y tejidos blandos– al análisis de polvo de hueso, dentina, esmalte, raíces molares y cálculo dental recuperados en contextos arqueológicos.
PUBLICIDAD
El estudio demuestra que progesterona, estrógeno y testosterona pueden mantenerse a lo largo de siglos en estos tejidos. Al analizar las muestras, la progesterona se detectó en el 24,3%, la testosterona en el 46,6%, y el estrógeno en el 9,5%.
El hueso ofreció la mayor frecuencia de resultados positivos para progesterona, mientras que el cálculo dental reveló presencia tanto de esta hormona como de testosterona. Se destaca que en casos de mujeres embarazadas, los niveles elevados de progesterona se hallaron en huesos, dientes y también en fragmentos vertebrales, mientras que en mujeres enterradas junto a fetos había altos valores en cálculo dental.
PUBLICIDAD

Por otra parte, la testosterona no se encontró en embarazos en los que el feto permanecía conservado en el útero. Además, los datos refutan la antigua creencia de que el esmalte siempre contendría menos cantidad de hormonas por su baja proporción de material orgánico; en algunos casos, esmalte y dentina ofrecieron niveles similares de esteroides.
Un salto metodológico con repercusión histórica
Antes de este avance, la identificación de embarazos en contextos arqueológicos dependía casi exclusivamente de la presencia excepcional de restos fetales en el interior de pelvis femeninas—un fenómeno extraordinariamente infrecuente, con solo un caso detectado por cada 8.000 tumbas examinadas, según registros británicos de los siglos XI al XVII. Los análisis pélvicos indirectos o la observación de cicatrices de parto tampoco brindaban certezas suficientes para afirmar el estado reproductivo de las mujeres en el momento de su muerte.
PUBLICIDAD
La descripción detallada de los perfiles hormonales en huesos y dientes, como la elevación marcada de progesterona durante el embarazo, permite por primera vez señalar con mayor seguridad la existencia de embarazos pasados y matizar la interpretación de los datos funerarios.

Así, esta nueva metodología contribuye a sacar del anonimato biográfico a las mujeres gestantes —frecuentemente invisibilizadas en el registro arqueológico tradicional— y posibilita debates más profundos sobre las prácticas, riesgos y experiencias reproductivas de poblaciones antiguas.
PUBLICIDAD
Además, la correlación de los tres esteroides analizados sugiere que, con un muestreo sistemático y validación en grupos más diversos, será factible reconstruir no solo embarazos, sino también otros momentos vitales asociados a la función reproductiva y a la fisiología hormonal.
Implicancias y desafíos hacia el futuro
El potencial transformador de este método es evidente. Identificar hormonas sexuales en la matriz mineralizada de huesos y dientes —materiales notablemente resistentes al deterioro frente al cabello o tejidos blandos— amplía el horizonte de la arqueología biológica y la historia de las mujeres. Permite estudiar no solo la prevalencia de los embarazos, sino también nuevas dinámicas sobre salud, nutrición y fisiología reproductiva en comunidades del pasado remoto.
PUBLICIDAD
No obstante, los autores señalan la necesidad de ampliar el número de casos analizados y validar los procedimientos en más poblaciones y cronologías. También destacan que las interpretaciones futuras deberán considerar la influencia de factores como la deposición hormonal, la preservación diferencial de los tejidos y los posibles cambios fisiológicos asociados con la muerte y el enterramiento.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Las mujeres tienen más celulitis que los hombres, qué explica esa diferencia según la medicina
La evidencia médica apunta a una combinación de anatomía, distribución de la grasa y hormonas. El peso puede influir en cuánto se nota, pero no explica por sí solo por qué aparece

Los 5 alimentos y las 6 bebidas que más afectan a la salud bucal, según expertos
El cuidado de dientes y encías también depende de hábitos diarios: qué se consume, con qué frecuencia y cuánta acidez o azúcar aporta cada opción

Grasa abdominal y baja vitamina D en mayores de 50 años: identifican un vínculo inesperado que podría elevar la mortalidad
Los datos del estudio ELISA realizado a más de 5.500 adultos registraron aumentos en el riesgo de hasta el 91%, por encima del 47% cuando se analizó la circunferencia de la cintura

Un contaminante “invisible” está asociado a una enfermedad inflamatoria que afecta a millones en el mundo
Investigadores analizaron más de mil casos y hallaron que la exposición prolongada a ciertas partículas finas influye en la aparición de síntomas

Cuando la danza se convierte en escudo frente al Alzheimer
Adultos que regresan al ballet descubren en la danza una forma de preservar la memoria y cuidar la salud cerebral



