
La creencia extendida de que la posibilidad de tener un hijo o una hija es siempre del 50% enfrenta un nuevo desafío. Un reciente estudio, basado en los datos de más de 58.000 madres en Estados Unidos, sugiere que la edad de la mujer al momento de su primer parto podría asociarse con una mayor tendencia a tener descendencia de un solo sexo, es decir, todos varones o todas mujeres.
Este resultado, publicado por New Scientist, cuestiona una de las ideas más firmes sobre la determinación del sexo y plantea nuevas interrogantes sobre los factores que pueden incidir en este proceso.
Un análisis sobre más de 58.000 madres
El grupo de investigación, liderado por Siwen Wang de la Universidad de Harvard, examinó información proveniente de dos grandes estudios previos sobre anticoncepción y salud materna en Estados Unidos. Se incluyeron datos de más de 58.000 mujeres: el 61% tenía dos hijos, el 30% tres, el 8% cuatro y el resto cinco o más.
Los investigadores analizaron el sexo de los hijos y ocho variables maternas: estatura, índice de masa corporal, raza, color de cabello, tipo de sangre, cronotipo, edad de la primera menstruación y edad al tener el primer embarazo. La edad materna al primer parto variaba entre los 13 y los 48 años.
Según New Scientist, el análisis evidenció que únicamente la edad de la madre al primer parto mostró una relación relevante con la probabilidad de tener hijos de un solo sexo. Las mujeres que dieron a luz a su primer hijo después de los 28 años tuvieron un 43% de posibilidades de que todos sus hijos fueran varones o mujeres, frente al 34% en quienes fueron madres antes de los 23 años.

“Encontramos que una mayor edad materna al primer parto se asociaba con una mayor probabilidad de tener solo niñas o solo niños”, explicó Siwen Wang, citada por New Scientist. No se observó relación significativa con ninguna de las otras características maternas analizadas.
Hipótesis biológicas: cambios menstruales y pH vaginal
Aunque no se estableció una causa directa, los científicos propusieron varias hipótesis sobre posibles mecanismos biológicos. Wang señaló que, con el avance de la edad, se producen cambios fisiológicos en el cuerpo femenino que podrían influir en este fenómeno.
Investigaciones previas indican que la fase inicial del ciclo menstrual tiende a acortarse al envejecer, lo que podría favorecer la concepción de varones. Al mismo tiempo, la disminución del pH vaginal con los años, posiblemente, crea un entorno más favorable para los espermatozoides portadores del cromosoma X, elevando la probabilidad de tener hijas.
Estas explicaciones, recogidas por New Scientist, sugieren que ciertos factores biológicos relacionados con la edad modifican el entorno reproductivo y, a su vez, podrían alterar el sexo del bebé. No obstante, los autores advierten que estas hipótesis deberán validarse en futuras investigaciones.
Hipótesis conductuales: planificación familiar

El estudio también exploró explicaciones de tipo conductual. Joshua Wilde, investigador de la Universidad de Oxford, apuntó que la planificación familiar podría influir en las tendencias detectadas.
Wilde explicó a New Scientist que las mujeres que son madres primerizas a mayor edad suelen planificar el tamaño de su familia. Si una madre mayor tiene dos hijos del mismo sexo, es más probable que decida no buscar otro embarazo, priorizando el número de hijos sobre la variedad de sexos.
En cambio, una madre joven podría estar dispuesta a seguir ampliando la familia en busca de hijos de ambos sexos, sin prestar atención al tamaño total de la familia.
Esta diferencia en la toma de decisiones podría contribuir a que las madres de mayor edad tengan más probabilidades de formar familias de un solo sexo, ya que detienen la búsqueda de nuevos embarazos antes de que ocurra la posibilidad de tener un hijo del sexo opuesto.
Limitaciones y necesidad de más evidencia
A pesar de la robustez de la muestra y el análisis estadístico, los autores citados por New Scientist enfatizaron que los resultados muestran solo una asociación, no causalidad. Es decir, no puede afirmarse que la edad materna cause directamente la tendencia a tener hijos de un solo sexo, sino que existe una relación que podría estar mediada por otros factores.
El estudio tampoco determinó el peso relativo de los factores biológicos respecto a los conductuales, ni descartó posibles influencias ambientales o sociales externas. Además, el análisis se realizó con madres estadounidenses, por lo que no está claro si los resultados serían aplicables a otras poblaciones.

Wilde remarcó, también a New Scientist, la importancia de realizar más investigaciones. “Se necesitan para entender cómo estos elementos influyen en el sexo del bebé”, afirmó el investigador de la Universidad de Oxford.
Un hallazgo que desafía la creencia del 50%/50%
La información difundida pone en duda la interpretación tradicional, basada en la distribución igualitaria del cromosoma X e Y en el esperma, sobre la determinación del sexo del bebé. El nuevo estudio sugiere que la edad materna al primer parto podría modificar las probabilidades, al menos en cuanto a la posibilidad de tener todos los hijos del mismo sexo.
Los equipos de las universidades de Harvard y Oxford coinciden en que estos hallazgos no suponen que las parejas puedan elegir el sexo de sus hijos, pero abren el debate sobre los factores que inciden en la composición de las familias.
Por ahora, recomiendan interpretar los resultados con precaución y esperar nuevos estudios científicos que esclarezcan la relación entre edad materna y probabilidad de tener hijos varones o mujeres.
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