
¿Y si en lugar de intentar frenar el paso del tiempo, se pudiera reprogramar el cuerpo para que funcione como en su juventud? Una investigación reciente plantea que ese escenario está más cerca de lo imaginado. Científicos de la Universidad de Oslo y del Hospital Universitario de Akershus lograron revertir signos de envejecimiento acelerado al utilizar una molécula clave: el NAD⁺ (nicotinamida adenina dinucleótido), fundamental para el buen desempeño celular.
Los resultados, publicados en la revista Aging, ofrecen una nueva esperanza para personas con síndrome de Werner, una enfermedad genética, poco frecuente, que causa un envejecimiento prematuro. Además, los hallazgos podrían ayudar a entender mejor cómo envejecemos todos.
El NAD⁺ actúa como una especie de batería dentro de las células: les da energía para hacer sus tareas, como dividirse, repararse y mantenerse activas. Pero a medida que pasan los años, esa “batería” se va descargando.
Lo interesante es que, al recargarla en células de pacientes con síndrome de Werner, los investigadores observaron un cambio sorprendente: las células comenzaron a comportarse como si fueran más jóvenes y saludables.
Un modelo de envejecimiento acelerado
El síndrome de Werner es una enfermedad genética muy poco común. Los primeros signos de envejecimiento aparecen entre los 20 y 30 años. Las personas que la padecen suelen tener canas prematuras, pérdida de cabello, arrugas profundas y enfermedades propias de personas mayores, como diabetes o problemas cardíacos. Muchos no superan los 50 años.
La enfermedad afecta a un gen que ayuda a reparar el ADN. Como resultado, las células se desgastan más rápido de lo normal. Según la Dra. Sofie Lautrup, autora del estudio, estos pacientes “parecen mucho mayores de lo que son” y sus células madre —las que ayudan a renovar los tejidos— pierden muy pronto su capacidad de funcionar.

Por eso, este síndrome se usa como modelo para estudiar el envejecimiento. Si un tratamiento funciona en este caso extremo, podría dar pistas para combatir también el envejecimiento normal.
La clave está en el NAD⁺
El equipo noruego se centró en el NAD⁺, una molécula presente en todos los organismos vivos. Es como el combustible que permite que las células produzcan energía, se reparen y eliminen partes dañadas. También protege a las mitocondrias, que son las estructuras que generan energía en el interior, como si fueran pequeños generadores eléctricos.
Los científicos descubrieron que los pacientes con síndrome de Werner tenían niveles muy bajos de NAD⁺ en sus mitocondrias. Entonces, administraron una molécula precursora (algo que el cuerpo transforma en NAD⁺). ¿El resultado? Las células recuperaron su capacidad de dividirse con normalidad, se activaron los procesos de reparación y se redujo la presencia de unidades dañadas.
“Descubrimos que el suministro de NAD⁺ puede estimular el crecimiento de células madre e inhibir el envejecimiento prematuro”, explicó Lautrup, citada por la Universidad de Oslo.
Células zombi: el enemigo silencioso
Uno de los puntos clave del estudio fue la reducción de las llamadas células senescentes, también conocidas como “células zombi”. Las mismas ya no pueden dividirse ni cumplir su función, pero siguen vivas y ocupando espacio.
Además, liberan sustancias que dañan las células vecinas, como si fueran frutas podridas en una canasta que hacen que las demás se echen a perder más rápido.
En el síndrome de Werner, estas células aparecen antes de tiempo. El estudio mostró que al aumentar los niveles de NAD⁺, la cantidad de células zombi bajó, lo que sugiere que el tratamiento puede ayudar a restaurar el equilibrio en los tejidos y mejorar la salud celular.
De las moscas a los humanos
Antes de probar con células humanas, los científicos realizaron experimentos en moscas de la fruta y gusanos redondos, animales muy usados en investigación porque tienen genes similares a los humanos y envejecen rápidamente.
Al administrarles la molécula precursora de NAD⁺, los investigadores vieron que vivían más tiempo, sus células se regeneraban mejor y su salud general mejoraba.
Estos buenos resultados en animales dieron confianza para probar en células humanas. En solo 24 horas, las células tratadas con NAD⁺ mostraban signos claros de rejuvenecimiento: menos señales de envejecimiento y más actividad celular.
Estudios clínicos en marcha
El avance fue tan prometedor que ya se están haciendo ensayos clínicos en Japón, en pacientes con síndrome de Werner, para ver si este tratamiento también funciona en personas vivas y no solo en células de laboratorio.
Aunque todavía es pronto para saber si el NAD⁺ puede ayudar a personas sanas a envejecer más lentamente, los investigadores creen que estos resultados podrían abrir nuevas vías para tratar enfermedades relacionadas con la edad.

“Usamos el síndrome de Werner como modelo de envejecimiento normal. Tenemos esperanza en que nuestra investigación aporte información útil, pero todavía no sabemos si el NAD⁺ puede ayudar a frenar el envejecimiento natural”, explicó Lautrup.
Un futuro con nuevas posibilidades
A medida que la ciencia avanza en el estudio de moléculas que regulan la longevidad, como el NAD⁺, también crecen las preguntas sobre hasta qué punto se puede intervenir en el proceso natural de envejecimiento.
El estudio de la Universidad de Oslo no ofrece una cura para la vejez, pero sí una herramienta para entender cómo envejecen las células y cómo ayudar a mantenerse funcionales por más tiempo.
Si futuros estudios confirman los beneficios del NAD⁺ en personas, se estaría ante una de las claves para extender la vitalidad durante más años.
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