
Cuando las temperaturas suben en primavera y verano, los escorpiones o alacranes salen más de sus áreas de resguardo y hay más riesgo de que se acerquen a los edificios en las ciudades y sus áreas suburbanas. En la Argentina, habitan varias especies, pero hay una de ellas que está asociada a más casos de accidentes graves y muertes de personas.
El alacrán venenoso que impacta más en la salud pública es la especie Tityus carrilloi (Familia Buthiidae), que puede afectar más a niños que adultos y se encuentra ampliamente distribuido en el país. Incluso, puede estar en galerías subterráneas, sótanos, cañerías, túneles, huecos en las paredes, ambientes en los que puede conseguir alimento sin muchos competidores. Y, a su vez, están libres de otros predadores.
En el campo de la epidemiología, se le llama escorpionismo a los trastornos causados por la picadura e inoculación de veneno de escorpiones. Según datos de la Asociación Argentina de Toxicología, alrededor de 8.000 personas sufren picaduras por esos invertebrados cada año. Y la mortalidad varía entre 2 y 8 personas anualmente.

Un estudio realizado por investigadores del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, el Conicet y el Instituto ANLIS/Malbrán, entre otras instituciones públicas, permitió identificar que el escorpión más problemático para la salud pública era el Tityus carrilloi.
Los investigadores demostraron que ese escorpión es un invasor eficiente de asentamientos humanos debido a su modo de reproducción, lo que le ha permitido expandir su distribución a gran parte de Argentina, incluyendo ciudades importantes.
Su veneno es muy tóxico, similar al de Tityus serrulatus, y ha sido responsable de graves envenenamientos. También se ha notado que hay variabilidad en la toxicidad del veneno entre diferentes poblaciones.

“Tras los estudios que se han llevado a cabo se puede afirmar que hoy que en la Argentina se han descrito 60 especies de escorpiones. Dentro de todas ellas, Tityus carrilloi es la más preocupante. Habita en el centro y el norte del país”, informó a Infobae el científico Andrés Ojanguren, uno de los investigadores que estudió al escorpión más peligroso y que trabaja en el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia y del Conicet.
“En segundo lugar de importancia sanitaria, se ubica la especie de escorpión Tityus confluens. Es menos abundante aquí, pero su veneno es igual de peligroso que el de Tityus carrilloi”, afirmó el experto.
En tanto, el Instituto ANLIS/Malbrán es el responsable de producir suero contra esas dos especies específicas, que sirven como tratamiento para ciertos casos de picadura.
Cómo prevenir las picaduras de los alacranes

“El escorpionismo es el trastorno más frecuente entre los causados por animales ponzoñosos”, mencionó Ojanguren. Para prevenir la picadura, “hay que impedir que entren en los edificios para evitar que las personas entren en contacto. Se deberían poner rejillas de trama fina en el sistema de desagües y cloacas y burletes debajo de las puertas para que no ingresen”, señaló el científico.
En tanto, Verónica Torres Cerino, jefa de toxicología y medioambiente del departamento de Emergencias del Hospital Universitario Austral en Argentina, explicó que los alacranes no se logran erradicar y tampoco mueren fácilmente con los productos cotidianos que se usan contra insectos.
La experta recomendó no utilizar la fumigación contra los escorpiones porque puede ser contraproducente. Al fumigar, los alacranes se intoxican y salen de sus escondites. Así, aumentan los casos de contacto con las personas, y esta situación termina generando más posibilidades de que piquen.
Por qué prestar atención a las picaduras

Francisco Dadic, especialista en toxicología y médico del Hospital Durand en Buenos Aires, explicó a Infobae que “hay personas que son picadas por los alacranes, especialmente los adultos, pero lo subestiman, le restan importancia y no hacen la consulta médica de manera inmediata”.
Se recomienda acudir a un centro médico lo más pronto posible para recibir atención adecuada y, en caso de ser necesario, un antiveneno específico. “Si se trata de una picadura por un alacrán venenoso, existen antivenenos específicos para administrar al paciente”, indicó Dadic.
La demora en el tratamiento es uno de los errores más comunes, junto con no tomar una foto del alacrán que facilite su identificación posterior.
Cuáles son los síntomas del alacranismo

Los síntomas de una picadura de alacrán incluyen alteraciones en el sistema nervioso autónomo, como taquicardia, dificultad para respirar, opresión en el pecho, salivación, lagrimeo y temblores.
En casos graves, pueden presentarse vómitos, diarrea y problemas en el corazón. En algunos casos, las personas intentan manipular al alacrán sin precaución, lo cual representa un riesgo de sufrir una nueva picadura.
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