
Aún la ciencia no ha podido asegurarse de cuántas personas, exactamente, tienen insomnio. Las estimaciones más precisas oscilan entre el 10 y el 60% de la población. Sin embargo, un aspecto si logró ser develado por los especialistas, que está relacionado con varios problemas de salud a largo plazo, como la depresión y las enfermedades cardiovasculares .
Un nuevo estudio, publicado en Primary Care Companion for CNS Disorders, describió cómo los insomnes pueden hacer que su condición sea aún más compleja y tediosa. Los profesionales coinciden que la costumbre de observar el reloj o el comportamiento de control del tiempo (TMB, por sus siglas en inglés), puede estar haciendo efectos contraproducentes. Parece que esto puede agravar el insomnio, aumentar la frustración y conducir a un mayor uso de somníferos.
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Según indicaron en su documento, esta costumbre se trata de “una especie de ciclo de retroalimentación negativa”. Según encontraron los investigadores, el TMB empeora el insomnio y sus molestias asociadas, lo que lleva a mirar más el reloj. De esta manera, se ingresa en una espiral creciente de ansiedad y alejamiento de los parámetros que colaboran en la conciliación del sueño.

“A las personas les preocupa no dormir lo suficiente, entonces comienzan a estimar cuánto tiempo les llevará volver a dormirse y cuándo deben levantarse. Ese no es el tipo de actividad que es útil para facilitar la capacidad de conciliar el sueño; cuanto más estresado esté, más difícil le resultará conciliar el sueño”, explicó el psicólogo clínico Spencer Dawson, de la Universidad de Indiana en Bloomington y primer autor de la investigación.
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El círculo negativo
Dawson y sus colegas de la Universidad de Indiana en Bloomington, Estados Unidos, analizaron datos específicos del sueño de 4886 pacientes que completaron un cuestionario en un centro médico del sueño en Arizona. Entre los datos requeridos, indicaron la gravedad de su insomnio, el tiempo dedicado a monitorear su comportamiento mientras intentaban dormir y el uso de ambas conductas junto a medicamentos para dormir de venta libre y recetados.
Luego, el equipo utilizó análisis de mediación, donde las variables se comparan estadísticamente entre sí para encontrar una relación. Aquí, el insomnio es la causa, el uso de medicamentos para dormir es el resultado y la observación del reloj es el mediador sospechoso en las tres variables. En los datos se encontró una fuerte conexión entre los tres factores.
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Aquellos con insomnio y condiciones psiquiátricas asociadas informaron más vigilancia del reloj y mayor uso de somníferos. Los investigadores también preguntaron a los participantes sobre la frustración causada por TMB y por esa práctica en sí: eso significaba que podían relacionar esta frustración con el uso de medicamentos para conciliar mejor el sueño. Es evidencia sustancial para la hipótesis de que mirar el reloj impulsa el uso de somníferos, principalmente porque la frustración resultante empeora el insomnio.
“Encontramos que el comportamiento de monitoreo del tiempo tiene un efecto principalmente en el uso de medicamentos para dormir porque exacerba los síntomas del insomnio”, dijo Dawson.
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Sin embargo, TMB no fue el único conductor hacia los medicamentos. La frustración por no poder dormir, según señalaron los investigadores, es igual de importante cuando se trata de lidiar con el insomnio. Los investigadores recomendaron terapias específicas (reestructuración cognitiva o tratamiento del procesamiento emocional) para aliviar aún más la frustración y, por lo tanto, disminuir aún más el uso de medicamentos para dormir.

La investigación se llevó a cabo como parte de una mirada más amplia ante el uso frecuente de fármacos para dormir, tanto con receta como sin ella. Estos productos son asociados a preocupaciones sobre los riesgos para la salud y la eficacia a largo plazo. En otras palabras, “cuanta menos gente los use, mejor. Si ese número se puede reducir a través de intervenciones simples como revisar el reloj con menos frecuencia mientras intenta dormir, entonces vale la pena investigarlo”, sentenciaron específicamente en su documento.
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Además de recomendar estudios futuros sobre TMB en grupos de personas aún más grandes y durante períodos más prolongados, los investigadores sugirieron que podría ser útil tomar medidas para eliminar la tentación de verificar el tiempo.
“Algo que la gente podría hacer sería dar la vuelta o tapar su reloj, deshacerse de la versión inteligente, quitar el teléfono para simplemente no mirar la hora. No hay ningún lugar donde mirar el reloj sea particularmente útil”, concluyó Dawson. De la presente investigación también participaron Barry Krakow, Patricia L. Haynes, Darlynn M. Rojo-Wissar, Natalia D. McIver, y Victor A. Ulibarri.
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