
En la Argentina, superada la cuarta ola de la pandemia por COVID-19, que tuvo su pico el 29 de mayo, con 51.778 casos, los nuevos contagios se encuentran a la baja.
Luego de siete semanas con una suba acumulada de nuevos contagios del 486%, escalada que había comenzado a mediados de abril, la variación porcentual fue en descenso desde comienzos de junio, y así continúa promediando el mes. Así lo demuestran los nuevos casos reportados, que pasaron de 36.835 el domingo 12 de junio, a 28.039 en la semana siguiente (19 de junio) para descender hasta 25.680 los registrados en la última semana.
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Sin embargo, parece obligado mirar lo que ocurre en el hemisferio norte, donde las subvariantes de Ómicron BA.4 y BA.5 siguen aumentando su prevalencia y ya ocasionan nuevas olas pandémicas en muchos países de Europa.
Es que, desde marzo de 2020, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) decretó la pandemia por el avance del SARS-CoV-2 en todo el planeta, la Argentina ve lo que acontece en aquellos países como un espejo, que de manera anticipada muestra lo que ocurrirá de este lado del globo semanas después.
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El escenario cambió en las últimas semanas: las subvariantes evaden la respuesta inmunológica, tanto de las personas vacunadas como de aquellos que tuvieron una infección previa. Mientras algunos países levantan las pocas restricciones que quedaban, otros analizan volver al uso de barbijo obligatorio en lugares cerrados. La ciencia anuncia el desarrollo de vacunas de segunda generación, pero el virus sigue mutando.
En medio de tal dualidad, ¿será inevitable una quinta ola en el país? ¿Y una sexta?

“La pandemia está en un momento de tensa calma en la Argentina y Latinoamérica. Lo que hace falta es el golpe final de estrategia sanitaria, que tiene que ver con evitar la transmisión y con el efecto que tendrán las nuevas vacunas de segunda generación, tanto las bivalentes como las nasales o las de proteínas”. Analizó el médico infectólogo Roberto Debbag (MN 60253) en diálogo con Infobae y continuó: “Esas formulaciones posiblemente no lleguen a aplicarse a la población antes que las variantes BA.4 y BA.5, que están ocasionando aumento de casos en algunos países de Europa e Israel, hagan su arribo en América Latina”.
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“Por los últimos datos que disponemos, América Latina y el Caribe no estaría exento de tener en las próximas semanas o meses un aumento de casos de COVID-19 causado por BA.5″, aseguró el experto, para quien “para eso hay que estar preparados con políticas de testeo, de atención de pacientes cuando la demanda lo requiera, y vacunando al 40% de las personas que no tienen tercera dosis, así como el alto porcentaje de personas que no tienen cuarta dosis en el país”.
5 razones que explican la continuidad de la pandemia, dos años y tres meses después

1- Las subvariantes y el escape inmunológico
“Sin duda el principal factor para que haya nuevos aumentos de contagios es que las subvariantes evaden la respuesta inmunológica. Y esto es así”. Según analizó la médica infectóloga María Cecilia Niccodemi (MN 105624), “siempre las subvariantes se dan en la proteína S de la superficie en la espiga, que hace que tenga un mecanismo de evadir la respuesta inmunológica. Y eso es característico del virus”.
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Más allá de eso, para ella, “a pesar de evadir la respuesta inmunológica las cepas se van haciendo menos virulentas como pasó con Ómicron y todas sus subvariantes, que provocaron menos enfermedad severa que las otras variantes”.
2- El bajo nivel de refuerzos en la población
En la Argentina, de las 105.696.571 vacunas aplicadas, 40.839.137 corresponden a primeras dosis, en tanto 37.595.332 personas completaron su esquema inicial de dos dosis y 27.262.102 personas ya recibieron su dosis adicional o de refuerzo (esto es, el 60% de la población nacional), tal como se informa en el Monitor Público de Vacunación, el registro online del Ministerio de Salud que muestra en tiempo real el operativo de inmunización en todo el territorio argentino.
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En opinión del médico infectólogo Ricardo Teijeiro (MN 58065), “es muy importante que la población entienda que la pandemia no terminó, porque el riesgo también está dado porque la gente no termina de hacer la vacunación completa, no se aplica los refuerzos, y eso baja los niveles de protección, ya que se sabe que para las nuevas variantes si la persona no recibió los refuerzos la protección no es la ideal”.
En la misma línea, el médico infectólogo pediatra Eduardo López (MN 37586) aportó que “las vacunas actuales tienen la dificultad de que con tres dosis la eficacia para la variante Ómicron y sus sublinajes, que son las que circulan en el 90% en el AMBA, tienen eficacia del 80% y en general baja rápidamente”.
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“De allí que se requieren varias dosis para tener un grado de protección, y es por eso que insistimos que el individuo que hoy tiene dos dosis no está protegido contra un caso grave de COVID”, destacó el especialista ante la consulta de este medio.
3- La fatiga pandémica
Teijero destacó que “los nuevos enfermos realmente no tienen una complicación importante”. “El COVID-19 pasó a ser una enfermedad simple, respiratoria, aguda, autolimitante, con riesgo para los que tienen algún tipo de inmunosupresión, enfermedad autoinmune o alguna característica especial que los haga especialmente susceptibles”, describió, al tiempo que consideró que “esto, sumado a que la relajación de las medidas de cuidado es cada vez mayor: se deja de usar el barbijo, la higiene no es la misma y todo eso provoca coronavirus y otras enfermedades respiratorias”.
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4- El invierno
Para Niccodemi, “si bien hubo un aumento de casos en los meses de frío, todavía no se sabe bien cuál es el comportamiento del virus y lo que se ve es que no tiene un ciclo estacional”. “El clima no es un factor determinante en cuanto al aumento de casos, pero sí tiene que ver con el comportamiento de la población en relación al incremento de las reuniones en lugares cerrados, la poca ventilación de los ambientes, y la no utilización del barbijo en los ambientes con muchas personas -observó-. El hecho de que el uso del barbijo haya dejado de ser obligatorio en casi todos los ámbitos, así como las inexistentes medidas de distanciamiento hacen que la gente tenga más contacto y por ende más riesgo de contagio”.
5- La aparición de nuevas mutaciones
“Siempre la mantención de una pandemia es multifactorial, y la particularidad de esta pandemia es que este virus, además de hacer variantes, permanentemente está creando modificaciones antigénicas que se hacen subvariantes (por eso Ómicron tiene B1, B2, B3, B4, B5) -observó Teijeiro-. Esas subvariantes de alguna manera, por las modificaciones que tienen, evaden algo la inmunidad, aunque no toda, por eso pueden seguir generando infecciones y pueden contagiar a gente que está vacunada y que inclusive tuvo la enfermedad”
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Y en este punto, López aportó: “Aunque las personas vacunadas hagan enfermedad benigna, el riesgo por derrame es que algún porcentaje va a ir a terapia intensiva y morir, y por otro lado, a mayor circulación se aumentan las probabilidades de que el virus mute y se generen nuevas variantes”.
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