
Mientras el COVID-19 aún está vigente en todo el planeta y aparecen variantes que impulsan rebrotes, los expertos ya pusieron su mirada en una posible nueva pandemia. Potenciados por el cambio climático y el calentamiento global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que los mosquitos podrían ser los responsables de una nueva enfermedad que ponga en alerta al mundo.
“Los arbovirus son, para casi cuatro mil millones de personas, una amenaza mortal”, afirmaron desde el organismo internacional, siendo que los más comunes son, “de hecho, algunas de las enfermedades transmitidas por mosquitos más peligrosas del mundo, como el dengue, la fiebre amarilla, el chikungunya y el zika”.
Ya en 2019, el doctor Soumya Swaminathan, científico jefe de la OMS, había advertido que “la mitad de la población mundial está ahora en riesgo de padecer dengue”. Ese mismo año, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) aseguró que esta enfermedad había marcado su máximo histórico en América Latina, con 2,7 millones de casos, de los cuales 1206 fueron mortales. En tanto, según datos del Ministerio de Salud de la Argentina, el pico histórico se registró en los inicios de la pandemia de COVID-19 en el país, cuando en 2020 se detectaron casi 60 mil casos.

Con estos datos, los expertos aseguran que las enfermedades transmitidas por estos vectores representan un riesgo “creciente” para el mundo. Por este motivo, la OMS definió impulsar una iniciativa global. La doctora Sylvie Briand, directora del equipo de Preparación para Riesgos Infecciosos Globales de la OMS, afirmó que “hemos pasado dos años de pandemia de Covid-19 y hemos aprendido de la manera más difícil lo que (cuesta) no estar lo suficientemente preparado para eventos de alto impacto”.
En ese sentido, la experta señaló que en 2003, cuando surgió el SARS, el mundo había tenido una “señal”, siendo que en 2009 se intensificó con la pandemia de influenza, “pero todavía había lagunas en nuestra preparación”. “La próxima pandemia podría, muy probablemente, deberse a un nuevo arbovirus. Y también tenemos algunas señales de que el riesgo está aumentando”, agregó Briand.
Lo cierto es que los arbovirus están presentes en las zonas tropicales y subtropicales del planeta. Sin embargo, el calentamiento global genera que las áreas de acción de estos insectos se amplíen. Cada año, según datos de la OMS, el dengue afecta a 390 millones de personas de 130 naciones donde ya es considerado endémico.

Mientras que, desde 2016, se han registrado brotes de zika en más de 89 países y la presencia de la fiebre amarilla ha “aumentado desde principios de la década de 2000″. En tanto, el chikungunya ha ganado terreno y ya está presente en 115 naciones. Pese a los diferentes nombres, todas estas enfermedades tienen el potencial de causar cuadros graves y hasta la muerte.
La OMS afirmó que la Iniciativa Global de Arbovirus centrará sus recursos en el “monitoreo de riesgos, prevención de pandemias, preparación, detección y respuesta” ante el aumento de estas patologías. Las cuales, en su mayoría, son transmitidas por los mosquitos Aedes.
“Existe una necesidad urgente de reevaluar las herramientas disponibles y cómo se pueden usar en todas las enfermedades para garantizar una respuesta eficiente, una práctica basada en evidencia, personal equipado y capacitado y la participación de las comunidades”, aseguró el doctor Mike Ryan, jefe del Programa de Emergencia de la OMS.

Asimismo, el experto afirmó que “para cada una de estas enfermedades ha habido avances en diferentes aspectos de la respuesta de vigilancia, la investigación y el desarrollo”, aunque admitió que “la sostenibilidad a menudo se limita al alcance, la duración y el alcance de los proyectos específicos de enfermedades”.
“La Organización Mundial de la Salud está lista para liderar y apoyar estos planes de preparación estratégica para una pandemia y construir una coalición global conformada por países y socios para abordar el mayor riesgo que representan estos patógenos”, concluyó Ryan.
Lo cierto es que, con la cartas sobre la mesa y un alerta emitida por los distintos organismos internacionales, el calentamiento global junto a estos insectos podría provocar que enfermedades que solo se centraban en una región del planeta lleguen a la totalidad y provoquen millones de contagios y muertes.
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