“Persiste el riesgo”: América cumple 35 años sin poliovirus salvaje, pero hay un dato que preocupa

Desde 1991 no se detecta transmisión local de la enfermedad, aunque la inmunización infantil aún está por debajo del 95% que recomienda la Organización Panamericana de la Salud (OPS)

La vacunación permitió eliminar la transmisión local del poliovirus salvaje en las Américas desde 1991 (Julian Stratenschulte/dpa)
La vacunación permitió eliminar la transmisión local del poliovirus salvaje en las Américas desde 1991 (Julian Stratenschulte/dpa)
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El último caso de poliomielitis causado por poliovirus salvaje en las Américas ocurrió hace 35 años, en Perú. La víctima fue un niño de dos años que sufrió una parálisis irreversible. Desde entonces, la región no volvió a registrar transmisión local de esa variante del virus, aunque la Organización Panamericana de la Salud (OPS) alerta que las coberturas de vacunación todavía están por debajo del nivel necesario para mantener esa protección.

El Día Mundial contra la Polio se conmemora este 24 de octubre con un balance favorable para el continente, pero con brechas que persisten. En ese marco, la OPS pidió a los países fortalecer la inmunización infantil y la vigilancia epidemiológica ante la posibilidad de que el virus llegue desde otras zonas del mundo donde aún circula.

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(Foto: especial)
El último caso de poliomielitis por poliovirus salvaje en la región ocurrió en Perú y dejó parálisis irreversible en un niño de dos años

En 2025, el 91% de los niños recibió la primera dosis de la vacuna antipoliomielítica inactivada, conocida como IPV. El 89% recibió la segunda y el 87% completó la tercera. Los porcentajes mejoraron frente a los datos de 2024, aunque permanecen por debajo de la cobertura del 95% recomendada por el organismo regional.

“La eliminación del poliovirus salvaje en las Américas es uno de los mayores logros de salud pública de la región, pero no podemos darlo por sentado”, afirmó el director de la OPS, Jarbas Barbosa. El funcionario remarcó que la persistencia del virus en otros países mantiene vigente el riesgo de importación.

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Las dosis aplicadas mejoraron en 2025, pero no llegaron al 95%

Los datos de la OPS reflejan una recuperación tras los descensos que provocó la pandemia de COVID-19 en los programas de vacunación. La primera dosis de IPV pasó del 86% en 2024 al 91% en 2025. La segunda subió del 87% al 89%, mientras que la tercera aumentó del 85% al 87%.

La vacuna antipoliomielítica inactivada utiliza un virus que no puede causar la enfermedad (EFE/EPA/NARENDRA SHRESTHA)
La vacuna antipoliomielítica inactivada utiliza un virus que no puede causar la enfermedad (EFE/EPA/NARENDRA SHRESTHA)

La mejora es relevante, aunque el organismo considera insuficiente una cobertura inferior al 95%. Ese nivel busca reducir la posibilidad de que un virus importado se propague entre niños sin el esquema completo.

“Mientras el poliovirus siga circulando en otras partes del mundo, persiste el riesgo de importación”, sostuvo Barbosa. “Mantener coberturas de vacunación elevadas y una vigilancia sólida es esencial para proteger a los niños y evitar que el virus vuelva a establecerse”, añadió.

La OPS instó a madres, padres y personas cuidadoras a revisar los carnés de vacunación de los niños y completar las dosis pendientes.

Afganistán y Pakistán concentran los casos de poliovirus salvaje

La amenaza para las Américas no proviene de una transmisión local actual, sino de la circulación del virus en otros países. La transmisión endémica del poliovirus salvaje continúa en Afganistán y Pakistán.

Una mujer con bata y mascarilla observa un microscopio junto a tubos de ensayo, frente a un mapa mundial con líneas de conexión y marcadores.
La circulación del poliovirus salvaje en Afganistán y Pakistán mantiene el riesgo de importación hacia países con bajas coberturas de vacunación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según datos de la Iniciativa Mundial para la Erradicación de la Poliomielitis, hasta el 20 de octubre de 2026 se notificaron 48 casos de poliovirus salvaje en el mundo. Afganistán concentró 42 contagios y Pakistán informó seis.

Un caso importado no implica por sí solo un brote. El peligro aparece si llega a una comunidad con baja vacunación, donde el virus puede encontrar condiciones para transmitirse. Esa es la razón por la cual las autoridades sanitarias insisten en sostener coberturas altas, aun en países que llevan décadas sin casos.

La vacunación es una parte de la estrategia. La otra es detectar rápidamente cualquier señal compatible con poliomielitis. Para eso, los sistemas de salud investigan los casos de parálisis flácida aguda (PFA).

La PFA consiste en una pérdida repentina de fuerza muscular y puede responder a distintas enfermedades. Cada caso requiere una evaluación para descartar la presencia de poliovirus. El indicador permite medir la capacidad de vigilancia de un país: cuanto mejor se detectan y estudian estos cuadros, mayor es la posibilidad de identificar una eventual reintroducción del virus.

Una trabajadora de salud con mascarilla prepara una jeringa frente a una mujer y una niña sentadas en sillas azules.
Durante el último año, los países de las Américas notificaron 0,85 casos de PFA por cada 100.000 menores de 15 años. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante el último año, los países de las Américas notificaron 0,85 casos de PFA por cada 100.000 menores de 15 años. La meta establecida es de, al menos, un caso por cada 100.000 niños y adolescentes de esa edad.

En 1975, la región registró cerca de 6.000 casos de polio. Las campañas de vacunación masiva, la ampliación de la inmunización de rutina y la coordinación entre países permitieron cortar la transmisión del virus. En 1994, las Américas se convirtieron en la primera región del mundo certificada como libre de poliovirus salvaje.

La OPS advirtió que conservar ese logro depende de que los niños reciban las dosis recomendadas y de que los sistemas sanitarios tengan capacidad para actuar ante cualquier caso sospechoso.

Qué es la polio y cómo puede afectar al sistema nervioso

La poliomielitis, también llamada polio, es una enfermedad viral que puede dañar los nervios y provocar parálisis parcial o total. El poliovirus ingresa al cuerpo por la boca o la nariz, se reproduce en la garganta y el intestino y, en algunos casos, puede alcanzar el sistema nervioso, según explica MedlinePlus.

(Foto: especial)
La Organización Panamericana de la Salud pidió reforzar la vacunación infantil para evitar la reintroducción del virus

La enfermedad afecta sobre todo a niños menores de 5 años, aunque cualquier persona que no cuente con vacunación puede infectarse. El virus puede comprometer la médula espinal y el tronco cerebral, dos zonas que intervienen en el movimiento muscular y la respiración, de acuerdo con la información médica de Mayo Clinic.

En los cuadros más graves, la infección puede provocar parálisis flácida. El término describe una pérdida de fuerza muscular que deja los músculos débiles y sin tensión. La parálisis suele afectar las piernas, aunque también puede comprometer los brazos, la deglución o los músculos respiratorios.

La OPS indicó que entre el 5% y el 10% de las personas que desarrollan parálisis mueren cuando el virus inmoviliza los músculos necesarios para respirar. No existe una cura para la polio, por lo que la vacunación es la principal herramienta disponible para evitar la enfermedad.

Cuáles son los síntomas de la poliomielitis

La mayoría de las personas infectadas con poliovirus no presenta síntomas. Esa ausencia de señales no impide el contagio: una persona puede portar el virus y transmitirlo a otras sin advertir que está infectada.

Poliomielitis en Perú.
La poliomielitis puede afectar el sistema nervioso y provocar parálisis parcial o total (Andina)

Según el Departamento de Salud de Nueva York, hasta el 95% de los casos puede cursar sin manifestaciones clínicas. Entre quienes sí presentan síntomas, los cuadros leves pueden incluir fiebre, dolor de cabeza, molestias musculares, dolor de garganta, cansancio, náuseas, vómitos y pérdida del apetito.

Una proporción menor desarrolla poliomielitis no paralítica. En esos casos pueden aparecer rigidez y dolor en el cuello, la espalda, los brazos o las piernas. La infección puede afectar el sistema nervioso, aunque no deriva en pérdida de movilidad.

La forma paralítica es poco frecuente, pero puede causar secuelas permanentes. Antes de la parálisis, algunas personas presentan dolor intenso, sensación de hormigueo, espasmos musculares y debilidad. Luego, la pérdida de fuerza puede extenderse a una o más extremidades.

Las secuelas también pueden aparecer muchos años después. El síndrome pospoliomielítico puede afectar a sobrevivientes de la enfermedad entre 10 y 40 años después de la infección inicial. Sus manifestaciones incluyen fatiga, dolor muscular o articular y debilitamiento progresivo de músculos que habían sido afectados.

Cómo se transmite el poliovirus

El poliovirus se propaga principalmente por vía fecal-oral. Esto significa que el virus presente en las heces de una persona infectada puede llegar a la boca de otra a través de manos, agua o alimentos contaminados.

 Los niños menores de cinco años están entre los grupos con mayor riesgo de contraer polio si no están vacunados (IMSS)
Los niños menores de cinco años están entre los grupos con mayor riesgo de contraer polio si no están vacunados (IMSS)

También puede transmitirse mediante secreciones de la garganta. De acuerdo con el Departamento de Salud de Nueva York, una persona puede ser contagiosa desde siete a diez días antes de los síntomas y continuar siéndolo mientras el virus permanezca en la garganta o las heces.

El riesgo de propagación aumenta en comunidades donde existen fallas de saneamiento o bajos niveles de inmunización. La vacuna evita que el virus encuentre suficientes personas susceptibles para mantener una cadena de contagios.

La vacuna antipoliomielítica inactivada utiliza una versión del virus que no puede causar la enfermedad. Su objetivo es estimular las defensas del organismo para que reconozcan al poliovirus y respondan ante una eventual exposición.

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