“Una historia triste con final feliz”: cómo fue la cirugía que salvó a un niño de 3 años con un tumor cardíaco poco frecuente

Había sido diagnosticado antes de nacer y pasó casi dos años entre consultas en el país y el exterior. Un equipo multidisciplinario del Hospital Italiano de Buenos Aires extirpó la lesión, ubicada en una zona crítica del ventrículo izquierdo, tras planificar la intervención con un modelo a escala real de su corazón

Día Mundial del Corazón: la cirugía que salvó a un niño de 3 años con un tumor cardíaco poco frecuente (Hospital Italiano)
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Un niño de 3 años llegó al Hospital Italiano de Buenos Aires con un diagnóstico poco común y de alto riesgo: un fibroma cardíaco, que es un tumor benigno que crece dentro del músculo del corazón, ubicado en una zona crítica del ventrículo izquierdo.

Sus padres, Constanza y Daniel, recorrieron durante casi dos años distintas instituciones médicas, incluso en el exterior, antes de encontrar el equipo que realizó la cirugía. El resultado fue exitoso.

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El caso cobra relevancia en el marco del Día Mundial del Corazón y pone en primer plano algo que va más allá de una operación: la articulación entre diagnóstico preciso, tecnología de planificación y trabajo conjunto de múltiples especialistas para resolver una situación de extrema complejidad.

El diagnóstico que llegó antes del nacimiento y una familia que tardó dos años en encontrar respuesta

Modelo anatómico de corazón con vasos sanguíneos sobre el pecho de un paciente pediátrico con bata azul.
Médicos del Hospital Italiano de Buenos Aires operaron con éxito a un niño de tres años que padecía un fibroma cardíaco. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Antes de nacer, ya existía una señal de alarma: una ecografía prenatal detectó un engrosamiento en una de las paredes del corazón. Cuando el bebé ya tenía 6 meses de vida, un nuevo estudio amplió el panorama.

Un ecocardiograma (prueba que utiliza ultrasonido para observar el corazón en tiempo real) reveló un tumor en el ventrículo izquierdo, la cavidad encargada de distribuir sangre oxigenada al organismo.

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Constanza y Daniel llevaron a su hijo por distintas instituciones durante casi dos años. En ese período, los médicos intentaron tratarlo con medicación bajo la presunción de que se trataba de otro tipo de lesión, pero el tumor no cedió. La familia entonces amplió la búsqueda más allá de las fronteras: un cirujano en Barcelona descartó la vía farmacológica y recomendó la cirugía.

También les dio un nombre de referencia en Argentina: el doctor Jorge Barretta. En forma paralela, otra especialista del país derivó el caso a la doctora Natalia Nápoli. Dos búsquedas independientes apuntaron al mismo destino: el Hospital Italiano de Buenos Aires.

Allí, una nueva batería de estudios clínicos y por imágenes orientó el diagnóstico hacia un fibroma cardíaco. La confirmación llegó luego a través del área de Anatomía Patológica, la disciplina que examina muestras de tejido al microscopio para identificar con precisión el tipo de enfermedad.

Manos con bata blanca sostienen una pieza de plástico transparente con una sección interior verde y líneas rojas
El equipo realizó una réplica tridimensional a escala real del corazón y del tumor para estudiar su relación con la válvula mitral y una arteria coronaria antes de entrar al quirófano (Hospital Italiano)

El tumor no daba síntomas, pero el riesgo era concreto

El fibroma cardíaco pertenece a la categoría de tumores benignos, lo que significa que no es canceroso. Sin embargo, esa condición no lo hace inocuo: su presencia en el músculo cardíaco puede, según su tamaño y posición, comprometer zonas vitales del corazón y desencadenar arritmias. Se trata de una falla en el ritmo eléctrico del corazón que, en los casos más graves, puede derivar en muerte súbita.

“Era un niño sin síntomas y eso hacía que la decisión fuera todavía más difícil para la familia. Pero el tumor implicaba riesgo de muerte súbita por arritmias. Aunque ellos veían a su hijo bien, existía un riesgo concreto”, advirtió Nápoli.

Un hombre y una mujer con batas blancas sostienen y señalan un modelo plástico tridimensional de una sección del corazón
Jorge Barretta, jefe del Servicio de Cirugía Cardíaca Pediátrica y Trasplante Cardíaco-Cardiopulmonar del Hospital Italiano y Natalia Nápoli, Subjefa del servicio de Cardiología Infantil del Hospital Italiano (Hospital Italiano)

La especialista señaló que la ausencia de síntomas, lejos de ser un alivio, complicó la decisión familiar: operar a un niño aparentemente sano puede generar resistencia, pero postergar la intervención podía tener consecuencias irreversibles.

Constanza y Daniel sopesaron la opción de tratar a su hijo en el exterior. La alternativa de viajar a Barcelona seguía sobre la mesa. Sin embargo, el encuentro con el equipo del Hospital Italiano les generó confianza suficiente para realizar la intervención en el país.

La madre describió la jornada de la operación con una carga emocional que condensa los dos años previos: fue, en sus palabras, “el peor día de nuestras vidas, pero también el mejor”.

Imagen 3D de un modelo anatómico del corazón humano, en tonos rojos y rosados, con vasos sanguíneos azules y rojos, sobre un fondo degradado azul y morado.
El fibroma cardíaco es un tumor benigno que puede comprometer zonas vitales del corazón y provocar muerte súbita por arritmias. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Múltiples escenarios previstos antes de entrar al quirófano

El mayor desafío no era solo extraer el tumor, sino hacerlo sin dañar lo que lo rodeaba. La masa había crecido hacia adentro del ventrículo izquierdo y convivía en proximidad estrecha con dos estructuras de las que depende el funcionamiento cardíaco: la válvula mitral, que controla el paso de sangre entre las cavidades del corazón, y una arteria coronaria, el vaso que irriga el propio músculo cardíaco.

Ante esa complejidad anatómica, el equipo recurrió a una herramienta poco habitual: construyó una réplica del corazón del niño en tamaño real, a partir de sus estudios por imágenes. El modelo permitió manipular y estudiar las relaciones entre el tumor y las estructuras adyacentes antes de abrir el tórax. Según Nápoli, esa maqueta fue clave para medir el riesgo con mayor precisión y definir qué decisiones tomar en cada punto de la intervención.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La operación realizada en junio de 2026 permitió extraer la masa tumoral sin dañar la válvula mitral ni la arteria coronaria. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El doctor Barretta, jefe del Servicio de Cirugía Cardíaca Pediátrica y Trasplante Cardíaco-Cardiopulmonar del Hospital Italiano, explicó que una operación de esta magnitud exige mucho más que destreza quirúrgica individual: “Requiere todo un soporte hospitalario: diagnóstico por imágenes, terapia intensiva, especialistas de distintas áreas, asistencia circulatoria y la posibilidad de responder frente a diferentes escenarios”.

El equipo planificó respuestas para cada variable: qué hacer si la válvula mitral no resistía, cómo actuar ante una lesión en la coronaria, y cuándo activar soporte circulatorio o evaluar un trasplante.

Un grupo de dieciséis personas con batas blancas y uniformes médicos de color azul posan alineadas en un interior frente a un gran ventanal
El equipo de profesionales del Hospital Italiano que participó en la intervención

La cirugía tuvo lugar en junio de 2026. Durante la intervención, los médicos identificaron un margen natural entre el tumor y el tejido cardíaco que hizo posible la extracción sin sacrificar ninguna de las estructuras en riesgo. Tanto la válvula mitral como la arteria coronaria quedaron intactas. El estudio posterior del tejido extirpado ratificó el diagnóstico.

Los expertos calificaron el caso como extremadamente infrecuente en términos de combinación de tamaño, localización e indicación quirúrgica. Hoy, el niño lleva una vida sin restricciones. “Esta es una historia triste con un final feliz”, dijo Constanza. “Hoy va al jardín, tenemos un montón de cosas planificadas para él y puede vivir una vida plena”.

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