Día Mundial del Corazón: las señales de alerta de la enfermedad aórtica que suele avanzar sin síntomas

Puede evolucionar de forma silenciosa hasta que aparecen complicaciones graves, como una disección o una ruptura. Especialistas explican quiénes integran los grupos de mayor riesgo, cuándo acudir a una guardia y qué estudios permiten detectarla a tiempo

Imagen 3D de un modelo anatómico del corazón humano, en tonos rojos y rosados, con vasos sanguíneos azules y rojos, sobre un fondo degradado azul y morado.
La hipertensión arterial mal controlada está presente en casi el 80% de los casos de disección aórtica, el cuadro más grave (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Las patologías cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo y en la Argentina provocan 100 mil fallecimientos por año, lo que representa el 30% del total.

En el Día Mundial del Corazón, que se conmemora hoy 29 de septiembre, los especialistas advierten por el aumento de casos de las enfermedades que afectan la aorta, ya que –aunque se pueden prevenir y tratar con éxito- suelen desarrollarse en forma silenciosa sin ser diagnosticadas y terminan manifestando los primeros síntomas recién cuando los cuadros son más complejos.

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“La aorta es la arteria más grande del cuerpo humano: nace directamente del corazón y es la encargada de distribuir toda la sangre oxigenada hacia el resto del organismo. De ella se ramifican arterias de menor diámetro que irrigan el cerebro, los brazos, los órganos abdominales y las piernas. Por lo tanto, cualquier compromiso de esta arteria compromete el flujo sea por dilatación, oclusión o ruptura. La ruptura aórtica es una de las urgencias médicas más graves y letales que existen”, plantea el doctor Ignacio De Luca (MN 116.468), jefe de cirugía vascular y endovascular del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA).

¿Quiénes tienen mayor riesgo de padecer una enfermedad aórtica?

Corazón rojo con línea blanca de ritmo cardíaco, bordes de línea roja dentada y ondulada, sobre fondo claro con cruces y estetoscopios.
La rotura de un aneurisma de aorta abdominal causa hasta 200 mil muertes al año en el mundo (Imagen Ilustrativa Infobae)

En primer lugar, los pacientes hipertensos mal controlados, ya que la hipertensión arterial (HTA) está presente en casi el 80 por ciento de los casos de disección aórtica, el cuadro más grave.

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Un dato preocupante es que a pesar de la alta incidencia de este factor de riesgo en la población adulta, se estima que la mitad de las personas que tiene HTA no lo sabe.

También impactan negativamente el tabaquismo y la aterosclerosis; y es más frecuente entre los varones, aunque vale aclarar que las mujeres, cuando desarrollan cuadros graves de enfermedad aórtica, tienen peor pronóstico.

“También aumentan el riesgo los antecedentes familiares de aneurisma o disección (por lo que hoy se recomienda estudiar a los familiares de primer grado como hermanos e hijos), las enfermedades genéticas del tejido conectivo, la válvula aórtica bicúspide, los traumatismos torácicos de alto impacto y, en personas jóvenes, el consumo de cocaína, que se asocia a disecciones a edades notablemente más tempranas (en promedio antes de los 50 años)”, agrega el doctor De Luca.

Qué es la enfermedad aórtica y qué tipos hay

Ilustración del torso humano con el corazón y la arteria aorta con sus ramificaciones principales sobre un fondo blanco.
El tabaquismo y la aterosclerosis aumentan el riesgo de enfermedad aórtica (Imagen Ilustrativa Infobae)

La enfermedad aórtica es más frecuente de lo que habitualmente se cree. En primer lugar, vale hacer una aclaración: el término no hace referencia a una única patología, sino que engloba una serie de condiciones que afectan la estructura o la función de esta arteria, que es fundamental para nuestro organismo que en los últimos años la comunidad científica comenzó a considerarla un órgano. Las principales son:

  • Aneurisma de aorta (torácico o abdominal): es una dilatación permanente y progresiva de la pared, que puede romperse si no se controla a tiempo.
  • Disección aórtica: un desgarro en la capa interna de la pared que permite que la sangre se filtre entre las capas, separándolas; es una emergencia médica.
  • Enfermedades genéticas del tejido conectivo (síndrome de Marfan, Ehlers-Danlos vascular, Loeys-Dietz) y la válvula aórtica bicúspide, que predisponen a dilataciones y rupturas a edades más tempranas.
  • Coartación de aorta (que es un estrechamiento de la arteria), aortitis (inflamación de las paredes), síndromes aórticos agudos y síndrome de Leriche, entre otras.
Modelo digital azul y transparente de un torso humano con la caja torácica, los pulmones y el corazón iluminado en el centro.
Los antecedentes familiares y las enfermedades genéticas pueden elevar el riesgo de aneurisma o disección aórtica, también entre personas jóvenes (Imagen Ilustrativa Infobae)

“El aneurisma de aorta torácica se presenta en alrededor de 5 a 10 casos por cada 100.000 personas por año, con una tendencia en aumento debido a que hoy se detectan más por estudios de imagen que se piden por otros motivos. El aneurisma de aorta abdominal aumenta claramente su frecuencia en hombres mayores de 55 años y mujeres mayores de 70, motivo por el cual varias guías internacionales recomiendan realizar un ecodoppler de aorta abdominal en esos grupos”, señala el doctor De Luca.

La disección aórtica aguda es la complicación más temida y tiene una incidencia estimada de 2,6 a 3,5 casos por 100.000 habitantes por año. Actualmente representa entre el 80 y el 90% de los llamados síndromes aórticos agudos. “A nivel global, la mortalidad por enfermedad aórtica viene en aumento en las últimas décadas, y se estima que la rotura de un aneurisma de aorta abdominal provoca entre 150.000 y 200.000 muertes por año en el mundo, con una mortalidad de hasta 60-70% cuando el paciente llega en shock”, agrega el jefe de cirugía vascular y endovascular del ICBA.

Señales de alerta que llegan tarde

Primer plano de una mujer adulta con expresión de angustia, sentada, tomándose el pecho con ambas manos sobre una luz roja intensa.
El dolor intenso y súbito en el pecho la espalda o el abdomen puede señalar una emergencia aórtica que exige atención médica inmediata (Imagen Ilustrativa Infobae)

Al igual que otras patologías a las que los especialistas definen como “silenciosas”, los aneurismas crecen lentamente y el paciente no siente nada. Por eso muchas veces son descubiertos de modo casual cuando se realiza una tomografía o una ecografía que el médico pidió como control o por la sospecha de otros cuadros. En el caso de la enfermedad de la aorta, los síntomas no funcionan como señales de alerta porque recién aparecen cuando el problema se complica.

“Los signos de alarma que requieren una consulta de urgencia inmediata son un dolor torácico o de espalda lumbar muy intenso, de inicio súbito, que muchos pacientes describen como ‘desgarrante’ o ‘como una puñalada’, que puede migrar desde el pecho hacia la espalda o el abdomen a medida que progresa”, plantea el experto.

En tanto, una disección de aorta torácica también está asociada a la aparición brusca de baja presión arterial, sudoración fría, mareo o desmayo o síntomas neurológicos súbitos (como por ejemplo, debilidad en un lado del cuerpo o dificultad para hablar) que pueden aparecer si la disección compromete la circulación cerebral. Cuadros similares ocurren cuando un aneurisma se rompe asociado a distención del abdomen. “Ante cualquiera de estos síntomas, se debe ir de inmediato a una guardia sin esperar a ver cómo evoluciona, porque el tiempo es determinante en la sobrevida”, advierte el doctor De Luca.

Del control al tratamiento

Un médico con ambo azul y estetoscopio atiende a un paciente sentado al otro lado de una mesa de madera.
Los controles médicos regulares de la presión arterial y el ecodoppler pueden detectar la enfermedad aórtica antes de que presente complicaciones (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este martes 29 de septiembre es el Día Mundial del Corazón, una fecha que fue creada hace ya un cuarto de siglo por la Federación Mundial del Corazón, con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la UNESCO. El objetivo de esta iniciativa es poner en la agenda pública las patologías cardiovasculares, para difundir información útil para la población, haciendo hincapié en la prevención y en las últimas novedades en tratamiento.

En el caso de la enfermedad aórtica, el diagnóstico se apoya principalmente en estudios de imagen. El ecodoppler es la herramienta de rastreo más usada para detectar aneurismas abdominales en personas con factores de riesgo; el ecocardiograma permite evaluar la aorta ascendente y la válvula aórtica; y la angiotomografía computada (angio-TC) es el estudio de referencia tanto para confirmar el diagnóstico como para planificar el tratamiento. Se utiliza especialmente en cuadros agudos, donde la rapidez del diagnóstico es crítica.

El tratamiento, en tanto, depende del tamaño, la localización y si el cuadro es agudo o crónico. “Los aneurismas pequeños se controlan con seguimiento por imágenes periódico y control estricto de la presión arterial y el colesterol, además de dejar de fumar. Cuando el aneurisma alcanza un diámetro considerado de riesgo (en términos generales, alrededor de 5,5 cm en la aorta ascendente o abdominal, algo menor en mujeres o en pacientes con enfermedades genéticas o válvula bicúspide), se indica una reparación programada, que hoy puede hacerse mediante cirugía abierta o mediante técnicas endovasculares mínimamente invasivas, colocando una endoprótesis por dentro de la arteria sin necesidad de cirugía abierta del tórax o el abdomen”, detalla el doctor De Luca.

En los cuadros agudos, los tiempos son más urgentes. Una disección que compromete la aorta ascendente (tipo A) es una emergencia quirúrgica que debe operarse de inmediato, mientras que las disecciones de la aorta descendente (tipo B) muchas veces se manejan inicialmente con medicación para controlar la presión y la frecuencia cardíaca, reservando la cirugía o el tratamiento endovascular para cuando aparecen complicaciones.

“Como la enfermedad de la aorta avanza en silencio, es clave fomentar la prevención. El control regular de la presión arterial, no fumar, y el rastreo con un simple ecodoppler en personas mayores de 65 años (sobre todo varones con antecedentes de tabaquismo) o con antecedentes familiares de aneurisma pueden salvar vidas al detectar el problema antes de que se complique. Es una enfermedad que se puede tratar con éxito si se la detecta a tiempo, pero que sigue siendo poco conocida por el público general en comparación con otras enfermedades cardiovasculares”, concluye el doctor Ignacio De Luca.

*El Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA) fue creado en 1978 con el objetivo de trabajar para que los pacientes con afecciones cardiovasculares vivan más y mejor. Se ha constituido en un centro de excelencia en el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares y es hoy reconocido como una institución que marca tendencias en el conocimiento y tratamiento de todo lo relacionado con el cuidado de la salud en esta área.

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