
Un nuevo estudio sobre café plantea que el método de preparación podría influir en su relación con la salud. Investigadores que analizaron datos de 49.414 adultos del UK Biobank observaron que el consumo de café filtrado se asoció con una menor aceleración del envejecimiento biológico, mientras que el instantáneo mostró una asociación opuesta. Los resultados no prueban causalidad y deben leerse junto con otros factores, como el sueño, la dieta y los antecedentes de salud.
El trabajo fue publicado el 15 de julio en npj Science of Food. Sus autores estudiaron tres indicadores que intentan estimar el envejecimiento biológico a partir de marcadores clínicos y de la longitud de los telómeros, estructuras ubicadas en los extremos de los cromosomas. Esas mediciones no equivalen a la edad real de una persona ni permiten predecir cuánto vivirá.
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El análisis comparó el café filtrado con el instantáneo
En comparación con quienes no tomaban café, las personas que consumían café filtrado mostraron menores valores en dos mediciones de aceleración de la edad biológica. La asociación fue más marcada entre quienes declararon tomar más de tres tazas por día.
En el grupo que prefería café instantáneo, los investigadores observaron una relación con valores más altos en esos indicadores. El trabajo no identificó una asociación concluyente para otras variedades.
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Los autores ajustaron el análisis por variables como edad, sexo, tabaquismo, consumo de alcohol, actividad física, alimentación, ingresos y enfermedades preexistentes. Aun así, se trata de un estudio observacional. Es posible que quienes eligen café filtrado tengan hábitos distintos de los de quienes consumen instantáneo, incluso después de esos ajustes.
La investigación tampoco demuestra que cambiar de café instantáneo a filtrado modifique la edad biológica. Para establecer esa relación harían falta ensayos clínicos que asignen métodos de preparación y sigan a los participantes durante años.
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El filtro de papel reduce compuestos asociados con el colesterol LDL
La diferencia entre las preparaciones tiene una explicación conocida, aunque no alcanza para explicar por sí sola todos los resultados del nuevo estudio. El café sin filtro de papel conserva más cafestol y kahweol, compuestos aceitosos presentes en el grano que pueden elevar el colesterol total y el colesterol LDL.
El café turco, el hervido y el de prensa francesa concentran más de esas sustancias. El espresso y el preparado en cafetera italiana también pueden contenerlas, aunque la exposición depende del volumen y de la frecuencia de consumo. En cambio, el filtro de papel retiene buena parte de esos compuestos.
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Una revisión de ensayos clínicos concluyó que las preparaciones sin filtrar elevaban con más frecuencia el colesterol total y el LDL que el café filtrado. El efecto fue mayor en personas con alteraciones previas de los lípidos en sangre.
El café instantáneo no debe presentarse como una bebida dañina
El nuevo análisis no permite afirmar que el café instantáneo sea perjudicial ni que el filtrado proteja contra enfermedades. Describe asociaciones entre hábitos declarados por los participantes y marcadores biológicos calculados a partir de sus datos de salud.
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También hay que considerar que “café instantáneo” abarca productos con composiciones distintas. Algunas variedades incluyen azúcar, crema, saborizantes u otros agregados, que pueden cambiar el aporte calórico y nutricional de la bebida. El estudio no permite aislar todos esos factores.
La misma cautela vale para los estudios que asocian el café con menor mortalidad. Una revisión de 40 estudios observacionales ubicó la menor mortalidad relativa cerca de 3,5 tazas diarias, pero ese hallazgo no demuestra que el café prolongue la vida ni fija una cantidad recomendable para toda la población.
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La cantidad y el horario siguen siendo relevantes
Más allá del método de preparación, el café puede afectar de manera distinta a cada persona. La cafeína favorece el estado de alerta, pero también puede alterar el descanso, aumentar la ansiedad o causar palpitaciones en quienes tienen mayor sensibilidad.

No existe una cantidad ideal universal. La dosis depende del tamaño de la taza, la concentración de la bebida, el consumo de té, bebidas energizantes o suplementos, los medicamentos y los antecedentes médicos.
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Para quienes tienen colesterol LDL elevado, una opción prudente para el consumo cotidiano es priorizar las preparaciones con filtro de papel. Quienes advierten que el café altera su descanso pueden reducir la dosis, adelantar la última taza del día o elegir descafeinado en horarios cercanos al sueño.
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