
La aparición de los primeros dientes puede modificar el comportamiento habitual de un bebé. Irritabilidad, encías inflamadas y una mayor necesidad de morder pueden acompañar el proceso, que suele comenzar alrededor de los seis meses y continuar durante los primeros años de vida.
Aunque cada niño atraviesa esta etapa de manera diferente, existen medidas sencillas para reducir las molestias mientras las piezas dentales atraviesan las encías. Al mismo tiempo, la aparición de los primeros dientes marca el inicio de una etapa importante para establecer hábitos de higiene bucal adecuados desde los primeros meses de vida.
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La pediatra Lisa Diard, de Cleveland Clinic, explicó cuáles son las alternativas que pueden utilizarse en casa y cuáles son los productos que conviene mantener alejados de los más pequeños.
1. Masajear suavemente las encías
El masaje de las encías puede realizarse con un dedo limpio y ejercer una presión suave sobre la zona donde está apareciendo el diente. Esta acción genera una contrapresión frente a la pieza dental que emerge y puede disminuir la sensación de incomodidad.

El contacto también puede aumentar el flujo sanguíneo en las encías. Diard señaló que esta práctica puede repetirse varias veces durante el día si el bebé parece sentirse cómodo con ella. Antes y después de introducir los dedos en la boca del niño, es importante lavarse las manos con agua y jabón.
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2. Ofrecer mordedores o juguetes para la dentición
Los mordedores y juguetes diseñados para la dentición permiten que el bebé ejerza presión sobre las encías al masticarlos. Esa contrapresión puede ayudar a disminuir las molestias y, además, ofrecer una distracción frente al dolor.
De acuerdo con la pediatra, estos objetos también pueden contribuir a que el bebé desarrolle mecanismos para calmarse por sí mismo.

Los productos deben estar diseñados específicamente para esta etapa y no contener piezas pequeñas que puedan desprenderse y provocar asfixia. Las asas de algunos mordedores también facilitan que el niño pueda sujetarlos y trabajar su agarre y coordinación.
3. Utilizar objetos fríos, sin congelarlos
El frío puede ayudar a adormecer las encías inflamadas y reducir la hinchazón. Una alternativa sencilla consiste en humedecer una toallita limpia y colocarla en el refrigerador para que se enfríe antes de ofrecérsela al bebé.
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También existen mordedores que pueden refrigerarse. La pediatra recomendó no colocarlos en el freezer, debido a que pueden adquirir una dureza y una temperatura capaces de lastimar las encías.
“Congelar los juguetes para la dentición puede hacer que se endurezcan y se enfríen tanto que lastimen las encías del bebé”, advirtió Diard.
4. Ofrecer alimentos fríos y blandos
Cuando el bebé ya comenzó con la alimentación sólida, determinados alimentos fríos y de textura blanda pueden aportar nutrientes mientras ayudan a aliviar las encías irritadas.

Entre las opciones sugeridas por Cleveland Clinic aparecen el puré de manzana frío, el yogur y la banana machacada. Según Diard, estos alimentos pueden cumplir ambas funciones al proporcionar nutrientes y contribuir a disminuir las molestias de las encías.
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5. Recurrir a analgésicos cuando sea necesario
Si las medidas anteriores no proporcionan suficiente alivio, determinados analgésicos pueden utilizarse según la edad del bebé y las indicaciones correspondientes.
Diard señaló que los bebés que tengan la edad suficiente pueden recibir paracetamol durante uno o dos días. El medicamento no debe administrarse a menores de tres meses salvo que un profesional de la salud lo indique. Las dosis y los intervalos deben respetar las instrucciones relacionadas con la edad y el peso.

En bebés de seis meses o más, el ibuprofeno infantil puede ser otra alternativa, siempre de acuerdo con las indicaciones del medicamento.
Si el niño parece necesitar analgésicos durante más de uno o dos días, la especialista recomendó consultar con un profesional de la salud, debido a que el dolor podría tener otra causa.
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Qué productos conviene evitar durante la dentición
Además de las medidas que pueden proporcionar alivio, Cleveland Clinic señaló algunos productos que pueden representar riesgos. Las galletas para la dentición, por ejemplo, pueden provocar asfixia debido a su dureza y algunas presentan un valor nutricional limitado.
Los geles tópicos tampoco ofrecen un alivio prolongado, ya que desaparecen rápidamente de la boca. La presencia de anestésicos locales como benzocaína o lidocaína también puede provocar efectos secundarios graves o aumentar el riesgo de asfixia.
Por último, los collares para la dentición elaborados con ámbar, madera, mármol u otros materiales carecen de eficacia comprobada, según la Academia Estadounidense de Pediatría, y pueden implicar riesgos de asfixia y estrangulamiento.
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