Lo que revela la ciencia sobre la cena: alimentos que promueven el sueño y otros que lo dificultan

Especialistas detallan cómo la composición y el horario de la última comida del día inciden en la calidad del descanso nocturno, identificando ingredientes beneficiosos y factores que pueden alterar el ciclo del sueño

Una mujer, vista de espaldas, observa el interior iluminado de una heladera abierta con estantes llenos de recipientes de comida, botellas y vegetales en una cocina.
Dormir bien también depende de la cena, porque la alimentación nocturna influye en la rapidez para dormirse y en la calidad del descanso (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Dormir bien no depende solo de apagar las pantallas o bajar el estrés. La cena también puede influir en la rapidez con la que una persona se duerme, en la calidad del descanso y en el nivel de energía con el que se despierta al día siguiente, según un repaso de GQ basado en recomendaciones de especialistas y portales de salud.

Los problemas de sueño se han vuelto frecuentes en millones de personas y eso impulsó el uso de suplementos como la melatonina y el magnesio. La primera se asocia con la regulación del ritmo circadiano y el segundo con procesos de relajación. Aun así, no siempre hace falta recurrir a ese tipo de ayudas si la alimentación nocturna acompaña el descanso.

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La relación entre comida y sueño aparece en dos planos. Uno tiene que ver con el horario de la cena. El otro, con la elección de los alimentos. Según recogió GQ, una cena adecuada puede favorecer un descanso más estable, mientras que ciertos productos pueden alterar la digestión, interrumpir el reposo o provocar despertares durante la noche.

Por qué la hora de cenar también pesa en el descanso

La recomendación general consiste en comer entre 2 y 3 horas antes de acostarse, una ventana que permite al organismo avanzar con la digestión antes del inicio del sueño. Esa pauta, citada por GQ a partir de la National Sleep Foundation, busca reducir interferencias físicas en un momento en el que el cuerpo entra en una fase de reposo.

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Primer plano de una persona cenando fideos en una mesa de cocina, con un vaso de agua y un reloj digital que marca las 9:30 PM (21:30).
Los expertos recomiendan cenar entre 2 y 3 horas antes de acostarse para facilitar la digestión y reducir alteraciones del sueño (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si la cena llega demasiado cerca de la hora de dormir, el descanso puede deteriorarse. El reporte de GQ indicó que esa práctica puede derivar en molestias estomacales, alteraciones en el azúcar en sangre, aumento del colesterol y una menor calidad del sueño. También mencionó un posible vínculo con el aumento de peso, al tratarse de calorías que no se gastan del mismo modo durante la noche.

La idea de cenar, de todos modos, no queda descartada. Pasar demasiadas horas sin comer tampoco resulta ideal para muchas personas. La clave, según ese enfoque, pasa por una comida liviana, con porciones moderadas y con ingredientes que no exijan una digestión prolongada.

Los alimentos que pueden ayudar a dormir más rápido

Parte de los alimentos asociados a un mejor descanso contienen compuestos vinculados con el sueño, como melatonina, magnesio, serotonina y triptófano. Expertos consultados por GQ detallaron que esos elementos aparecen de forma natural en distintos productos de consumo habitual.

Entre las fuentes de triptófano figura el pollo. También aparecen los granos enteros, como avena, quinoa y cereales elaborados con trigo. El kiwi integra la misma lista. La presencia de ese aminoácido interesa porque forma parte de procesos biológicos relacionados con la producción de serotonina y melatonina.

Dos mitades de kiwi, una con pulpa verde y semillas negras, y otra con pulpa amarilla y semillas rojas, sobre una tabla de madera.
El kiwi integra la lista de alimentos que contienen triptófano y se vinculan con la producción de serotonina y melatonina (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las cerezas y el jugo de cereza también fueron mencionados por GQ por su contenido natural de melatonina y serotonina. En la misma línea aparecen las nueces y semillas, entre ellas los pistachos, las almendras y las semillas de calabaza. El huevo y los productos lácteos completan esa selección, con aporte de melatonina y magnesio.

Pescado, lácteos e infusiones bajo la lupa

El listado suma además pescados como salmón, bacalao y atún, valorados por su contenido de omega-3. Aunque cada alimento actúa de manera distinta, la lógica general apunta a construir una cena que combine saciedad moderada y nutrientes compatibles con el descanso nocturno.

GQ también citó a Healthline para destacar el papel del té de manzanilla. Ese sitio explicó que la bebida contiene apigenina, un antioxidante que se une a ciertos receptores del cerebro y que puede favorecer la somnolencia y reducir episodios de insomnio. La manzanilla aparece así como una de las infusiones más asociadas al descanso.

Taza de cristal transparente con líquido ámbar, una flor de manzanilla blanca y centro amarillo flotando, y vapor visible sobre un fondo neutro claro.
El té de manzanilla contiene apigenina y, según Healthline citado por GQ, puede favorecer la somnolencia y reducir episodios de insomnio (Imagen Ilustrativa Infobae)

La utilidad de estos alimentos no implica que funcionen como una solución automática para todos los casos. Los trastornos persistentes del sueño requieren evaluación médica. Aun así, una selección adecuada de la comida nocturna puede colaborar con hábitos de descanso más estables.

Qué conviene evitar antes de acostarse

Entre los productos menos recomendables aparece el alcohol. Según indicó GQ a partir de información de Johns Hopkins Medicine, puede acelerar el inicio del sueño y generar una sensación inicial de descanso más profundo, pero ese efecto se corta cuando el organismo metaboliza la bebida. En esa etapa, el alcohol puede provocar despertares en momentos relevantes del ciclo nocturno.

La institución citada por GQ también advirtió que el consumo de alcohol puede agravar síntomas de apnea del sueño y elevar la probabilidad de episodios como sonambulismo, hablar dormido y problemas de memoria cuando existe un uso regular. El alcohol, pese a su fama de “ayuda” para dormir, puede fragmentar el descanso.

Mujer con traje oscuro rechaza una copa de vino tinto que le ofrece una persona. Fondo borroso con estantería de botellas y clientes de un bar.
El alcohol puede acelerar el inicio del sueño, pero interrumpe el descanso cuando el organismo metaboliza la bebida (Imagen Ilustrativa Infobae)

La comida picante o muy especiada integra otro grupo de riesgo. Johns Hopkins Medicine explicó, según replicó GQ, que esos alimentos pueden causar acidez y empeorar el reflujo al acostarse. También señaló que el pimiento rojo puede elevar la temperatura corporal central, un efecto poco conveniente en un momento en el que el cuerpo tiende a descender su temperatura para dormir.

Grasas, cafeína y azúcar, tres factores que alteran la noche

La combinación de alimentos altos en grasa y altos en proteína tampoco resulta aconsejable para la cena si el objetivo es dormir mejor. El motivo es que suelen demandar una digestión más lenta y eso puede fragmentar el sueño. Además, GQ mencionó que una ingesta elevada de grasa podría afectar la sensibilidad a la orexina, una sustancia cerebral vinculada con la regulación del reloj biológico.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La cafeína figura entre los factores que alteran el sueño por su efecto estimulante sobre el sistema nervioso central (Imagen Ilustrativa Infobae)

La cafeína entra en la lista de los elementos a limitar durante la noche por su efecto estimulante sobre el sistema nervioso central. Café, bebidas energéticas y otros productos con cafeína pueden dificultar que el cuerpo y la mente entren en un estado de calma suficiente para iniciar el sueño.

Las bebidas azucaradas completan el grupo de productos a evitar. Según GQ, no solo perjudican la salud general, sino que también pueden interrumpir el descanso nocturno. La conclusión práctica que deja este enfoque no apunta a una dieta rígida, sino a una cena temprana, liviana y compuesta por alimentos compatibles con el reposo.

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