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Cómo detectar la rumiación y 5 estrategias para enfrentarla

Cleveland Clinic explica por qué ciertos pensamientos negativos pueden ser cíclicos y afectar el descanso, el ánimo y la vida cotidiana. Qué recursos permiten recuperar foco en el presente

Persona sentada, con la mano en la barbilla, expresión pensativa. Un cerebro translúcido con trayectorias luminosas se ubica sobre su cabeza.
La rumiación es un hábito de pensamiento negativo reiterativo que se centra en el malestar sin buscar una resolución activa (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El cerebro humano tiene una tendencia bien documentada a volver sobre los mismos pensamientos negativos, fenómeno que los especialistas denominan rumiación. La definición más adoptada por la literatura científica fue propuesta por la psicóloga Susan Nolen-Hoeksema, de la Universidad de Yale.

De acuerdo con su artículo publicado por la Asociación Americana de Psicología (APA) en 2008, consiste en un hábito de centrar la atención de manera pasiva y reiterativa en los síntomas del malestar y en sus posibles causas y efectos, sin buscar una resolución activa.

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Cuando ese proceso se vuelve frecuente e incontrolable, puede deteriorar el estado de ánimo, alimentar la ansiedad y la depresión, y bloquear la capacidad de estar presente. La Cleveland Clinic publicó una guía clínica sobre este fenómeno y los abordajes para interrumpirlo.

Aunque la rumiación no figura como diagnóstico independiente en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), sí es reconocida como un factor que subyace y agrava múltiples condiciones de salud mental.

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Se trata de un estado en el que la mente reproduce en bucle los mismos pensamientos —sobre interacciones sociales, errores cometidos, relaciones o problemas de salud— sin llegar a ninguna conclusión ni solución.

Hombre con ropa oscura sentado en el borde de una cama sin hacer, con las manos en la cabeza y el rostro oculto, iluminado por luz lateral de una ventana.
La rumiación puede deteriorar el estado de ánimo, alimentar la ansiedad y la depresión, y bloquear la capacidad de estar presente (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Todo el mundo tiene pensamientos negativos”, señaló Susan Albers, psicóloga de la Cleveland Clinic. “La diferencia está en si esos pensamientos pasan como visitas o se instalan de forma permanente en la mente.”

La institución identifica la rumiación como un ciclo que puede agravarse con el tiempo y que frecuentemente aparece junto a otras trampas del pensamiento, como la catastrofización o la personalización excesiva de los hechos externos.

Sobre el funcionamiento interno de este mecanismo, Albers explicó que “cuando algo se siente sin resolver o incómodo, el cerebro quiere encontrarle una explicación”, pero que no todo tiene una respuesta clara, y allí es donde se instala la rumiación.

Una trampa que parece productiva pero no lo es

Una de las características más engañosas es que puede percibirse como un esfuerzo real por resolver algo. La psicóloga desmontó esa percepción con una analogía precisa: “Es como caminar de un lado al otro de una habitación. Se hace mucho esfuerzo, pero en realidad no se llega a ningún lado”, afirmó en el comunicado.

Primer plano de una mujer de 30 años con cabello castaño, sentada en un café oscuro. Tiene una mano en la barbilla y sostiene una taza en la otra.
La Cleveland Clinic advierte que la rumiación funciona como un ciclo mental que se agrava con el tiempo y se asocia con catastrofización y personalización (Imagen Ilustrativa Infobae)

La distinción que traza la especialista entre la autorreflexión sana y la rumiación ayuda a entender el problema. La primera genera lo que Albers describió como un momento de claridad que permite avanzar; la segunda mantiene al individuo atrapado en preguntas como “¿por qué pasó esto?” o “¿cómo puedo deshacerlo?”, sin brindar alivio alguno.

El impacto no es solo emocional. Según detalla el centro médico, la rumiación frecuente puede empeorar condiciones como el trastorno de ansiedad generalizada, la depresión, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), la duda de uno mismo y el estrés crónico. A nivel cotidiano, sustrae la atención del momento: una persona puede estar físicamente con su familia o amigos mientras su mente repasa el pasado o anticipa escenarios futuros.

5 estrategias para interrumpir el ciclo

Mujer sentada en el suelo con los ojos cerrados y las manos sobre el pecho, los pies estirados. Hay plantas y una ventana en una habitación iluminada.
La Cleveland Clinic recomienda mindfulness, cambio de actividad, cuestionamiento de pensamientos, escritura y horario de rumiación para interrumpir el ciclo (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Cleveland Clinic describió cinco estrategias concretas para cortar el patrón rumiativo.

  • Mindfulness o atención plena “Ayuda a tolerar una sensación incómoda sin intentar cambiarla ni juzgarla”, indicó Albers.
  • Cambio de actividad Hacer algo que comprometa tanto la mente como el cuerpo, como salir a caminar, ordenar un espacio o realizar algo creativo. “Es mucho más difícil rumiar cuando las manos y la mente están ocupadas en el momento”, señaló la psicóloga.
  • Cuestionamiento de pensamientos (TCC) Técnica proveniente de la terapia cognitivo-conductual, una de las formas más frecuentes de psicoterapia. Consiste en examinar los pensamientos negativos automáticos para detectar si se están tratando suposiciones como si fueran hechos. “Puede que te des cuenta de que estás tratando suposiciones como si fueran hechos”, explicaron desde la institución en su comunicado.
  • Escritura y distancia física Anotar los pensamientos recurrentes en papel y guardarlo físicamente —en un cajón o un sobre—. Albers subrayó en el comunicado que esta práctica, aunque aparentemente simple, genera una distancia real entre la persona y esos pensamientos.
  • Horario de rumiación En lugar de intentar suprimir los pensamientos, se los aplaza a un momento concreto del día. “Muchas personas descubren que su impulso de rumiar se desvanece antes de que llegue ese momento”, afirmó la psicóloga según el comunicado de la Cleveland Clinic.

Cuándo la rumiación requiere atención profesional

Cuando el patrón de pensamientos repetitivos comienza a interferir con el funcionamiento diario, la guía de la Cleveland Clinic recomienda consultar a un profesional de salud mental. “La terapia puede ser muy eficaz”, señaló Albers. “Puede ayudar a entender por qué se rumia, identificar desencadenantes y desarrollar formas más saludables de responder.”

Una psicóloga con blusa azul y pantalón oscuro, sentada a la izquierda, mira a un adolescente sentado a la derecha en una oficina moderna.
Cuando la rumiación interfiere con la vida diaria, un profesional de salud mental puede indicar terapia y, en algunos casos, medicación para ansiedad o depresión (Imagen Ilustrativa Infobae)

La institución también indica que, en ciertos casos, la terapia sola puede no ser suficiente. Si la ansiedad o la depresión alimentan el ciclo, la medicación puede ayudar a reducir la activación del cerebro lo suficiente como para que las herramientas aprendidas en terapia resulten accesibles.

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