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El análisis de un toxicólogo tras el caso del Squeezy Dumpling: cómo un juguete puede contener una sustancia cancerígena

La detección de benceno en el Squeezy Dumpling puso bajo la lupa los controles sobre los productos destinados a niños. Carlos Damin explicó cuáles son los riesgos de la exposición a ese compuesto y por qué su presencia genera preocupación

El caso del Squeezy Dumpling expuso que residuos químicos de procesos industriales pueden permanecer en productos destinados al uso infantil
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El retiro del Squeezy Dumpling del mercado argentino, luego de que un análisis detectara niveles de benceno cuatro veces superiores a los permitidos por la legislación nacional, reavivó un debate que trasciende a un solo juguete. El caso volvió a poner el foco sobre las sustancias químicas presentes en productos destinados a niños, los riesgos que pueden representar para la salud y la eficacia de los controles para evitar que lleguen a comercializarse.

En ese contexto, el médico toxicólogo (MN 81.870) Carlos Damin analizó el episodio en Infobae a la Tarde y explicó por qué la detección de este compuesto merece especial atención. “El benceno es una sustancia extremadamente tóxica. Es un hidrocarburo aromático que no debe estar presente en juguetes y muchas veces aparece porque se utiliza para la producción de plásticos y gomas”, señaló al referirse al compuesto hallado en el Squeezy Dumpling, cuya comercialización fue cuestionada por la Cámara Argentina de la Industria del Juguete.

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Por qué el benceno representa un riesgo

El análisis que motivó la denuncia detectó una concentración de 20 miligramos de benceno por kilogramo, cuando la normativa argentina establece un máximo de 5 mg/kg para juguetes infantiles. Para Damin, esa diferencia no constituye un simple dato técnico, sino un incumplimiento que expone a los niños a una sustancia cuyos efectos sobre la salud están ampliamente documentados.

Squeezy Dumpling
Un análisis detectó benceno en el Squeezy Dumpling en una concentración de 20 mg/kg, cuatro veces por encima del máximo permitido por la legislación argentina (Captura de video)

El especialista explicó que el benceno puede ingresar al organismo por inhalación, por contacto con la piel o por ingestión accidental, una situación especialmente frecuente en los más chicos, que manipulan objetos de forma constante y suelen llevarse las manos a la boca. “Este producto tiene cerca de 20 miligramos por kilogramo, lo que pone en riesgo sobre todo a los más chicos”, advirtió.

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Entre las consecuencias de la exposición, mencionó alteraciones en la médula ósea y en la producción de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Además, alertó que “la exposición a muy largo plazo puede llevar a distintos tipos de cáncer”, razón por la cual la presencia de benceno en juguetes infantiles está estrictamente limitada tanto por la legislación argentina como por los estándares internacionales.

Un problema que va más allá de un solo juguete

Para Damin, el caso del Squeezy Dumpling también expone una problemática más amplia: la posibilidad de que residuos químicos utilizados durante los procesos de fabricación permanezcan en artículos destinados al uso infantil. En ese sentido, explicó que el benceno puede quedar como remanente de determinados procesos industriales, aunque aclaró que eso no justifica su presencia por encima de los límites permitidos.

Esto tiene cuatro veces más que lo permitido. El tener benceno en esos niveles es algo absolutamente ilegal y está por fuera de la norma”, remarcó.

(Infobae en Vivo)
El benceno puede ingresar al organismo por inhalación, contacto con la piel o ingestión accidental, un riesgo mayor en niños pequeños (Captura de video)

El toxicólogo recordó, además, que no es la primera vez que las autoridades sanitarias restringen sustancias presentes en artículos para niños. En los últimos años, por ejemplo, distintos tipos de ftalatos utilizados para otorgar flexibilidad a algunos plásticos fueron prohibidos en productos como mamaderas y chupetes debido a los riesgos asociados a la exposición durante las primeras etapas del desarrollo.

El desafío de controlar los juguetes importados

Consultado sobre cómo un producto con estas características puede llegar a comercializarse, Damin explicó que quienes importan juguetes deben acreditar el cumplimiento de la normativa vigente y pueden ser sometidos a distintos análisis antes de su venta. Sin embargo, advirtió que el creciente volumen de mercadería que ingresa al país vuelve más compleja la fiscalización y refuerza la importancia de los controles posteriores.

La denuncia presentada por la Cámara Argentina de la Industria del Juguete derivó en la intervención de la Subsecretaría de Defensa al Consumidor, que ordenó el retiro del Squeezy Dumpling. No obstante, al momento de la entrevista el juguete todavía podía encontrarse en distintos comercios, una situación que, según el especialista, evidencia la necesidad de fortalecer los mecanismos de control para evitar que productos fuera de norma permanezcan a la venta.

(Infobae en Vivo)
Carlos Damin recomendó elegir juguetes con certificaciones y materiales como madera o tela para reducir la exposición a residuos químicos peligrosos (Infobae en Vivo)

Qué pueden tener en cuenta las familias

Más allá de este caso puntual, Damin explicó que para los consumidores resulta muy difícil identificar si un juguete contiene residuos químicos peligrosos, ya que estas sustancias no siempre aparecen declaradas en el etiquetado. “En algunos juguetes debe haber una etiqueta que diga que no contienen determinadas sustancias”, señaló, aunque aclaró que el benceno suele presentarse como un residuo del proceso de fabricación y no necesariamente figura entre los componentes informados.

Frente a ese escenario, recomendó priorizar productos de fabricantes que cuenten con las certificaciones correspondientes y, cuando sea posible, optar por juguetes elaborados con materiales tradicionales, como madera o tela, especialmente cuando están destinados a niños pequeños. También reconoció que la popularidad de muchos productos virales en redes sociales dificulta esa elección. “La verdad es que es difícil poder competir con el marketing de estos productos, pero la recomendación es evitar este tipo de juguetes incluso cuando tienen una composición muy baja de tóxicos”, sostuvo.

Para el especialista, el episodio vuelve a poner en discusión la eficacia de los controles sobre los productos infantiles que llegan al mercado argentino. En ese sentido, sostuvo que el objetivo debe ser impedir que artículos que no cumplen con la normativa lleguen a comercializarse. “Lo importante es garantizar que estos productos no lleguen a la población si no cumplen con la normativa”, concluyó.

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