9 hábitos cotidianos que dañan la visión sin mostrar síntomas, según especialistas

La American Academy of Ophthalmology advierte que varias costumbres consideradas inofensivas aceleran el deterioro ocular, mientras investigadores de Johns Hopkins Medicine señalan qué nutrientes pueden revertir parte del daño

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Un ojo central rodeado por nueve iconos: cigarrillo, pantalla, lupa, gafas tachadas, sol, almohada, tensiómetro, caja de herramientas y lente de contacto.
La salud ocular influye en la calidad de vida, el aprendizaje, la productividad y la autonomía en actividades cotidianas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La salud ocular es un pilar fundamental para el bienestar general y la calidad de vida. Mantener los ojos saludables permite realizar actividades cotidianas como leer, trabajar, conducir o disfrutar del entorno con autonomía y seguridad. La visión, además de ser uno de los sentidos más utilizados, nos conecta con el mundo e influye notablemente en el aprendizaje, la productividad y las relaciones sociales.

Diversos hábitos diarios y condiciones ambientales pueden afectar la condición sin que sea notado de inmediato. Factores como la exposición prolongada a pantallas, la falta de descanso visual, el consumo de una dieta deficiente en nutrientes esenciales, el tabaquismo o la exposición a la radiación ultravioleta pueden aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades oculares.

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Muchos problemas de visión y afecciones oculares avanzan sin síntomas evidentes en sus primeras etapas, lo que resalta la importancia de la prevención y el cuidado continuo. Incorporar medidas sencillas en la rutina diaria, como realizar chequeos periódicos y proteger los ojos de factores dañinos, es clave para preservar la visión y evitar complicaciones futuras.

Primer plano de los ojos de una mujer con iris verdes. El ojo derecho está levemente enrojecido en la esclera, mostrando signos de irritación.
La prevención en salud ocular requiere chequeos periódicos porque muchos problemas de visión avanzan sin síntomas en sus primeras etapas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los 9 hábitos que favorecen el daño ocular

La American Academy of Ophthalmology advierte que ciertas costumbres cotidianas pueden tener consecuencias graves para la salud visual. Identificar estos hábitos es clave para prevenir daños irreversibles y mantener una visión saludable a largo plazo.

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  1. No usar lentes de sol: la exposición excesiva a la radiación ultravioleta puede dañar tejidos oculares y, con el tiempo, favorecer la aparición de cataratas y cáncer de ojo. Usar gafas con protección UV 100% o UV400 es esencial para evitar estos riesgos.
  2. Fumar: el tabaquismo incrementa la probabilidad de enfermedades como cataratas, degeneración macular y glaucoma. Dejar de fumar es uno de los cambios más efectivos para proteger la visión.
  3. Ignorar problemas de salud preexistentes: no controlar afecciones sistémicas como la presión arterial alta o la diabetes puede provocar complicaciones oculares, incluyendo retinopatía diabética, una de las principales causas de ceguera.
  4. No usar lentes de protección en el trabajo o en casa: la mayoría de las lesiones oculares ocurren en el hogar y más del 90% podrían evitarse con gafas protectoras, especialmente al manipular herramientas o productos químicos. Incluso, utilizar lentes de descanso favorece dar un respiro a los ojos ante el exceso de pantallas.
  5. Mirar directamente al sol: fijar la vista en el sol sin protección puede provocar quemaduras en la retina. Para observar fenómenos como eclipses, se deben usar lentes especiales con filtro solar y bajo recomendaciones profesionales.
  6. Nadar con lentes de contacto: el contacto entre el agua y las lentes puede facilitar la entrada de bacterias al ojo y aumentar el riesgo de infecciones graves, incluso con potencial de ceguera. Se recomienda utilizar antiparras de natación graduadas en su lugar.
  7. No limpiar las lentes de contacto correctamente: una higiene deficiente de las lentillas favorece el desarrollo de infecciones oculares. Es fundamental lavar las manos, emplear soluciones desinfectantes y seguir las indicaciones del oftalmólogo.
  8. Dormir con lentes de contacto: usar lentes de uso diario durante la noche puede dañar la visión. Es importante guardarlos al final del día y respetar la duración recomendada por el fabricante.
  9. Dormir con el maquillaje puesto: no retirar el maquillaje de ojos puede rayar la superficie ocular y causar infecciones. Seguir las recomendaciones sobre el cuidado cosmético ayuda a prevenir reacciones adversas y complicaciones.
Una mujer con cabello recogido y camisa de rayas sostiene una lente de contacto transparente para insertarla en su ojo derecho frente a un espejo.
Nadar, dormir o descuidar la limpieza de las lentes de contacto incrementa el riesgo de infecciones oculares y daño en la visión (Imagen Ilustrativa Infobae)

El papel de la nutrición en la salud ocular

La Dra. Mona Kaleem, del Instituto Oftalmológico Wilmer de Johns Hopkins Medicine, destaca que una dieta equilibrada y rica en nutrientes antioxidantes puede ayudar a preservar la visión y prevenir afecciones comunes, como las cataratas o la degeneración macular asociada a la edad.

Vitaminas como la A, C y E sobresalen por su capacidad para combatir la oxidación celular en el ojo. La vitamina A, presente en alimentos de origen animal como yemas de huevo y lácteos, así como en vegetales de hoja verde y zanahorias, es esencial para el funcionamiento de los fotorreceptores y la visión en condiciones de poca luz.

La vitamina C, abundante en frutas y verduras como el brócoli, la col rizada, los morrones y las naranjas, ayuda a prevenir las cataratas relacionadas con el envejecimiento. Por su parte, la vitamina E, que se encuentra en las almendras, semillas de girasol y paltas, protege los ácidos grasos esenciales de la oxidación.

Primer plano de un ojo humano con iris azul, verde y marrón, pupilas negras y pestañas largas. Hay una luz reflejada en el ojo.
La nutrición cumple un papel central en la salud ocular, y las vitaminas A, C y E ayudan a preservar la visión y prevenir cataratas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además de los micronutrientes, otros compuestos como los carotenoides contribuyen a la salud de la retina. Los flavonoides, que se encuentran en el té, el chocolate oscuro, los cítricos y las bayas, pueden favorecer la función de las células de la retina y reducir el riesgo de glaucoma. El selenio, mineral presente en productos lácteos, huevos, mariscos y semillas, actúa como antioxidante y ayuda a prevenir enfermedades como la degeneración macular.

Los ácidos grasos omega-3, disponibles en pescados como el salmón, la caballa y las sardinas, así como en semillas de lino y nueces, resultan fundamentales para la estructura y función visual, además de poseer propiedades antiinflamatorias. El ácido gamma-linolénico, que se encuentra en aceites vegetales y semillas, también contribuye a mantener una visión saludable y puede reducir síntomas del síndrome del ojo seco.

Adoptar una dieta mediterránea, rica en frutas, verduras, cereales integrales y pescado azul, es una forma sencilla de integrar estos nutrientes y proteger la salud ocular, explican expertos de Johns Hopkins Medicine. Incluir estos alimentos en la rutina diaria puede marcar la diferencia en la prevención de enfermedades y el mantenimiento de una visión óptima.

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