
Las actividades pasivas como ver televisión durante horas o pasar tiempo en el teléfono o en redes sociales pueden afectar la salud del cerebro, según Cleveland Clinic. Mayo Clinic añade que la función cerebral se protege con hábitos que mantengan activos el cuerpo y la mente.
Esto puede ocurrir porque esas actividades le exigen poco al cerebro y lo dejan en un papel más receptivo que activo, según Cleveland Clinic. La misma fuente advierte que ese patrón puede asociarse con una baja de la función cognitiva y además quitar tiempo a prácticas que sí benefician al cerebro, mientras Mayo Clinic recomienda ejercicio, sueño suficiente, socialización y desafíos mentales para cuidarlo.
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Para Dylan Wint, neurólogo de Cleveland Clinic, el problema no es solo el tiempo que una persona pasa quieta, sino el tipo de exigencia que recibe el cerebro: “Cuando hablamos de actividades pasivas, en realidad no se le pide al cerebro que haga nada, simplemente se le pide que reciba”.

“Nuestros cerebros están hechos no solo para recibir, sino para procesar información, almacenar información y comunicar información a otros cerebros a nuestro alrededor. Así que, cuando llevamos un estilo de vida de actividades pasivas, realmente estamos privando al cerebro del trabajo que necesita para mantenerse sano”, explicó el especialista a Cleveland Clinic.
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Cómo la pasividad puede afectar la función cerebral
Cleveland Clinic sostiene que cuanto más tiempo se dedica a actividades pasivas, menos margen queda para otras prácticas útiles para el cerebro. Entre los ejemplos que menciona están el ejercicio físico, la interacción social, los rompecabezas exigentes y el aprendizaje de un idioma o de un instrumento.

Por su parte, Mayo Clinic explica que el cerebro contiene miles de millones de neuronas que envían información al resto del cuerpo. Si no funcionan de manera adecuada, el procesamiento mental puede hacerse más lento.
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La institución también advierte que el cerebro no repone las neuronas que se pierden o se dañan. Por eso recomienda protegerlas frente a traumatismos en la cabeza, consumo de drogas y enfermedades que pueden causar daño o pérdida de células cerebrales.
Wint también vinculó la inactividad física prolongada con una peor sensación de bienestar corporal, según Cleveland Clinic: “Alguien que permanece físicamente pasivo durante largos periodos también tenderá a sentirse un poco más enfermo físicamente que alguien que realiza actividad física”.
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En la misma declaración recogida por el centro médico, el neurólogo señaló que el cuerpo y el cerebro envían señales cuando los hábitos no les favorecen: “Nos dicen cuando no estamos haciendo cosas que son las mejores para ellos, y deberíamos escucharlos”.
Qué hábitos ayudan a mantener activo el cerebro
Entre las recomendaciones de ambas fuentes aparece el movimiento corporal. Mayo Clinic señala que las personas físicamente activas suelen conservar mejor sus habilidades cognitivas y recuerda la pauta de 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada o 75 minutos de actividad vigorosa.
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La misma institución sugiere repartir esa actividad durante la semana. Si no es posible completar una sesión más larga, propone caminar 10 minutos varias veces al día.
La vida social también forma parte del cuidado cerebral, según Mayo Clinic. Reunirse con amigos o seres queridos puede ayudar a prevenir depresión y estrés, dos factores que, de acuerdo con esa fuente, pueden agravar la pérdida de memoria.
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Además, el aislamiento social y la soledad se han relacionado con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y enfermedad de Alzheimer. Cleveland Clinic, por su parte, incluye la interacción con otras personas entre las actividades beneficiosas para el cerebro.
Las tareas que exigen atención y aprendizaje aparecen de forma reiterada en las dos referencias. Cleveland Clinic menciona la lectura, los rompecabezas y aprender un idioma o un instrumento, mientras Mayo Clinic aconseja hacer crucigramas, leer, jugar, empezar un nuevo pasatiempo y hacer voluntariado en una escuela local o en un grupo comunitario.
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Otros cuidados que influyen en la salud cerebral
Dormir bien también figura entre las medidas de prevención. Mayo Clinic recomienda entre siete y nueve horas de sueño por noche y señala que el descanso ayuda a mejorar la función cerebral, la memoria, el estado de alerta y la capacidad para realizar tareas diarias.

Además, los trastornos del sueño pueden elevar el riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Si los ronquidos interrumpen el descanso, sugiere consultar con un profesional de atención médica.
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La alimentación es otro de los ejes que destaca Mayo Clinic, al mencionar la dieta MIND (sigla en inglés de Intervención Mediterránea-DASH para retrasar las enfermedades neurodegenerativas) y la describe como un patrón que prioriza alimentos de origen vegetal, hortalizas de hoja verde, otras verduras, bayas, frutos secos, cereales enteros, aves y pescado, mientras limita manteca, queso, carne roja y dulces.
La institución suma otras medidas de prevención integral. Entre ellas enumera proteger la cabeza con casco en actividades de riesgo, usar cinturón de seguridad, prevenir caídas en casa, controlar enfermedades como diabetes, enfermedades cardíacas e hipertensión y limitar el alcohol y las drogas, ya que pueden afectar la comunicación entre neuronas y alterar la capacidad de reacción, planificación, resolución de problemas y control de impulsos.
La advertencia de Cleveland Clinic no apunta a eliminar por completo la televisión o las redes sociales; su planteo se centra en moderarlas y en dar espacio a actividades que exijan más del cerebro y del cuerpo.
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