
Una mala planificación del entrenamiento y la exigencia física sin preparación pueden provocar daños en el organismo. El riesgo aumenta en quienes practican deportes de resistencia, participan en maratón o realizan rutinas de alto impacto sin una estrategia profesional. Los especialistas destacan la importancia de cuidar el descanso, la nutrición y la hidratación para prevenir daños prolongados.
Según la revista especializada Runner’s World, el nutricionista y entrenador español Ismael Galancho advierte que la improvisación en la preparación física es común tanto en deportistas aficionados como experimentados.
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Señala que existe una creencia errónea extendida: “Cuanto más entrenas y más duro lo haces, más salud acumulas”. El problema aparece cuando el organismo no dispone del tiempo necesario para reparar pequeñas alteraciones generadas por el esfuerzo, lo que transforma la capacidad de adaptación en acumulación de fatiga.
Lesiones renales invisibles: qué ocurre en el cuerpo
Durante el ejercicio intenso, el cuerpo redirige el flujo sanguíneo hacia los músculos activos y reduce el aporte a órganos como los riñones o el intestino. “Tus riñones filtran unos 180 litros de sangre al día sin que te enteres. Durante un esfuerzo intenso o de muy larga duración, el organismo prioriza rendir en ese momento”, agrega Galancho. Este ajuste temporal es habitual en quienes entrenan ocasionalmente, pero puede convertirse en un problema si se repite con frecuencia.
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El riesgo de lesión renal aumenta cuando la sobrecarga se vuelve recurrente y se restringe la recuperación. Galancho explica: “Cada entrenamiento duro puede generar pequeñas alteraciones microscópicas que el organismo intenta reparar. Si no hay tiempo suficiente, no logras adaptación real, solo fatiga”.
El especialista cita investigaciones recientes publicadas en la revista científica American Journal of Kidney Diseases, que relacionan los eventos de ultraresistencia con un aumento de marcadores de lesión renal aguda. Este daño puede pasar inadvertido hasta que aparecen síntomas como fatiga persistente, cambios en la orina o sensación de recuperación incompleta.
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“La función renal puede deteriorarse bastante antes de que notes algo. Cuando surgen señales como fatiga, cambios en la orina o la sensación de no recuperarte nunca del todo, el proceso es prolongado”, indica Galancho.
El exceso continuado afecta también a otros sistemas. Galancho menciona que la permeabilidad intestinal aumenta en condiciones de esfuerzo extremo, especialmente si se consumen antiinflamatorios como ibuprofeno durante competencias. Esta situación suele derivar en problemas digestivos, lo que agrava las consecuencias físicas.
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Descanso, recuperación y prevención en el entrenamiento

El fenómeno de la fatiga afecta sobre todo a deportistas aficionados que acumulan sesiones exigentes, duermen poco y se hidratan de manera desordenada. Galancho indica que muchos recurren a antiinflamatorios para continuar entrenando, sin advertir los riesgos asociados. “Cuando empiezan a notar fatiga, estancamiento o la sensación de no recuperarse nunca, piensan que se debe a falta de forma o disciplina, aunque, en realidad, suele tratarse de un exceso de carga frente a su capacidad de recuperación”, señala el especialista.
Planificación, hábitos y consulta profesional
Los expertos coinciden: la práctica deportiva es beneficiosa si se realiza con planificación y sentido común. El nutricionista explica que el entrenamiento de resistencia avanzado no resulta dañino intrínsecamente, pero la sobrecarga no gestionada expone al organismo a lesiones. “La mayor parte del entrenamiento debería ser lo suficientemente fácil como para permitir recuperarte y adaptarte, porque es en la recuperación donde mejoras”, concluye.
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Según la experiencia de Galancho, la progresión gradual y el respeto por los tiempos de adaptación distinguen un entrenamiento efectivo de uno que pueda comprometer la salud. Muchas personas inician la actividad física con metas ambiciosas, como correr una maratón en pocos meses, sin valorar la carga que puede tolerar su cuerpo. El problema se magnifica cuando la rutina diaria incluye esfuerzos intensos y competencias, pero no se incorporan pausas para la recuperación.
La comunidad médica y deportiva insiste en la necesidad de estructurar el entrenamiento, mantener buenas prácticas de hidratación y consultar a profesionales ante cualquier síntoma que persista. Los riesgos asociados al exceso de ejercicio pueden controlarse mediante planificación, atención constante y hábitos seguros.
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