
El descanso óptimo se ha convertido en uno de los desafíos principales para los atletas de élite, especialmente durante la temporada de competencias internacionales. Según un estudio reciente con más de mil deportistas, casi el 40% de los integrantes del equipo olímpico de invierno de Estados Unidos reportó dificultades para conciliar el sueño.
Especialistas en sueño y atletas han identificado cinco hábitos de descanso que pueden adaptarse a la vida cotidiana de cualquier persona. Así lo detalló The New York Times en un informe sobre la experiencia de los equipos olímpicos en las últimas temporadas.
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1. Personalizar el entorno de descanso
La esquiadora Tess Johnson relató a The New York Times que el ruido constante y los espacios reducidos de la Villa Olímpica la llevaron a emplear auriculares antirruido y dispositivos de sonido ambiental para aislarse de las distracciones.
Por su parte, Julia Kern, fondista del equipo estadounidense, viaja siempre con su propia almohada y un mini humidificador para garantizar una sensación de familiaridad en cualquier destino.
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Los especialistas consultados por The New York Times insisten en que un ambiente oscuro, fresco y silencioso favorece el sueño, aunque advierten que no siempre es posible eliminar todas las molestias en alojamientos temporales.
2. Creación de una rutina nocturna relajante
La presión competitiva y el repaso mental de estrategias suelen generar pensamientos recurrentes que afectan la calidad del descanso.
Kern explicó que, para contrarrestar este efecto, recurre a ejercicios de respiración, visualización y evocaciones de recuerdos de su hogar.
Los expertos recomiendan reservar tiempo antes de dormir para actividades tranquilas, como tomar una ducha caliente, escuchar música suave o escribir en un diario personal.
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Además, se aconseja evitar estímulos que activen la mente, como programas intensos o el uso del teléfono móvil durante la noche.

3. Mantener un horario regular de sueño
El psicólogo Jim Doorley, citado por The New York Times, recomienda a los atletas fijar una hora estable para despertarse, incluso en días de competencia, con el objetivo de estabilizar el reloj circadiano.
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La exposición a la luz natural durante la mañana potencia este proceso. En caso de que no sea posible, la actividad física y una alimentación equilibrada ayudan a ajustar los ritmos biológicos.
4. Uso moderado de tecnología para monitorizar el sueño
El uso de tecnología para monitorizar el sueño se ha popularizado en el deporte de alto rendimiento, aunque no está exento de riesgos.
Doorley advierte que la obsesión por las métricas y la comparación constante de resultados puede incrementar la ansiedad e incluso afectar el ánimo. Por su parte, Johnson confirmó que, tras probar dispositivos inteligentes, las notificaciones negativas sobre la calidad de su descanso influyeron en su estado emocional, a pesar de sentirse físicamente recuperada.
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Kern, en cambio, utiliza estos dispositivos con moderación y evita revisar los datos durante las competencias más exigentes.
Según Doorley, escuchar las propias sensaciones resulta más valioso que concentrarse únicamente en los números.
5. Confiar en la capacidad de recuperación del propio cuerpo
Los especialistas explican que una noche de mal descanso difícilmente impacta el rendimiento físico si existe un adecuado descanso acumulado y se mantiene una actitud flexible.
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En ese sentido, Doorley sugiere mantener una relación natural con el sueño, sin obsesionarse por alcanzar una perfección diaria. Mientras que Johnson compartió que, tras noches insomnes, tanto su cuerpo como su mente han demostrado una fortaleza inesperada durante las competencias.
La experiencia de los atletas olímpicos de invierno demuestra que el organismo puede adaptarse a condiciones adversas y responder favorablemente en escenarios de alta exigencia, incluso cuando el descanso no resulta ideal.
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Los hábitos identificados por los expertos no solo benefician a deportistas de élite, sino que también ofrecen herramientas valiosas para quienes buscan mejorar su bienestar a través del sueño, según detalla The New York Times.
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