
El índice de precios de los alimentos elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se ubicó en 128,5 puntos en marzo de 2026, lo que representó un incremento del 2,4% respecto del mes anterior. Según el informe difundido por la FAO, este aumento constituyó el segundo mes consecutivo con suba y se relacionó principalmente con “las presiones relacionadas con la energía sobre los precios de los aceites vegetales y el azúcar”. El organismo resaltó además que todos los grupos de productos básicos incluidos en su medición registraron movimientos al alza, desde cereales hasta lácteos y carnes, con diferentes magnitudes según cada rubro.
La FAO explicó que el índice general “se situó 1,2 puntos (un 1,0 %) por encima de su valor de hace un año, pero se mantuvo 31,7 puntos (un 19,8 %) por debajo del nivel máximo alcanzado en marzo de 2022”. La entidad, que publica su relevamiento el primer viernes de cada mes, atribuyó el comportamiento observado en marzo tanto a “las variables fundamentales del mercado subyacentes” como a la reacción de los mercados frente a “el aumento de los precios energéticos ligado a la escalada del conflicto en el Cercano Oriente”.
Suba de cereales y particularidades en los mercados globales
El índice de precios de los cereales de la FAO subió a 110,4 puntos en marzo, un incremento de 1,5% respecto de febrero y de 0,6% frente al mismo mes del año anterior. El informe destacó que la tendencia al alza se explicó por el aumento de todos los cereales principales, salvo el arroz. En el caso del trigo, las cotizaciones subieron “un 4,3 %, respaldadas por el deterioro de las calificaciones sobre las condiciones de cultivo en los Estados Unidos de América, ante la preocupación por la sequía, y las expectativas de una reducción de la superficie sembrada en Australia, en respuesta al aumento previsto de los costos de los fertilizantes”. La FAO aclaró que “estas presiones al alza fueron compensadas, en parte, por unas condiciones de cultivo generalmente favorables en Europa y la fuerte competencia entre los países exportadores, sustentada por un nivel aún holgado de la oferta”.
El reporte subrayó que los precios internacionales del maíz crecieron apenas un 0,9 %, con la “abundante disponibilidad mundial” funcionando como contrapeso, aun cuando existieron inquietudes por el acceso a fertilizantes y el impacto de los precios energéticos en la demanda de etanol. En paralelo, los precios de la cebada y el sorgo también aumentaron. En contraste, el índice de precios del arroz retrocedió un 3 % en el mes, “como consecuencia de la bajada de los precios en todos los segmentos principales de mercado, a raíz de una sumatoria de la incidencia de las cosechas, una mayor debilidad de la demanda de importaciones y las depreciaciones de moneda frente al dólar de los Estados Unidos”.
Aceites vegetales y energía: el factor clave
El índice de precios de los aceites vegetales alcanzó los 183,1 puntos en marzo, una suba del 5,1% respecto a febrero y del 13,2% comparado con el año anterior. Según la FAO, “el constante aumento obedeció al alza de las cotizaciones de los aceites de palma, soja, girasol y colza”. El documento informó que “los precios internacionales del aceite de palma alcanzaron su nivel más elevado desde mediados de 2022 y pasaron a registrar un sobreprecio respecto del aceite de soja, fundamentalmente a causa de los efectos derivados de las subidas pronunciadas de los precios del crudo, mientras que unas estimaciones inferiores a las previstas para la producción en Malasia supusieron un apoyo adicional”.

En el caso del aceite de soja, la FAO observó que el alza estacional de los suministros para la exportación en América del Sur contribuyó a moderar el aumento, pese a las expectativas de mayor demanda de biocombustibles en Estados Unidos. “Por su parte, los precios internacionales de los aceites de girasol y colza fueron respaldados, respectivamente, por la persistente escasez de la oferta en la región del Mar Negro y las perspectivas de un fortalecimiento de la demanda de materias primas ante unos precios energéticos mundiales considerablemente elevados”, detalló el informe.
Carne: cambios en la demanda y el comercio internacional
El índice de precios de la carne de la FAO marcó 127,7 puntos en marzo, con un avance de 1,0% frente a febrero y de 8,0% frente al mismo mes del año anterior. El organismo remarcó que “el aumento obedeció principalmente al alza de los precios de la carne de cerdo, junto con una modesta subida de las cotizaciones de la carne de bovino, mientras que bajaron los precios de las carnes de ovino y aves de corral”.
La FAO puntualizó que los precios de la carne de cerdo “experimentaron una subida repentina, impulsados por el alza de las cotizaciones en la Unión Europea ante el fortalecimiento de la demanda estacional”. En cuanto a la carne de bovino, el documento señaló que la suba estuvo liderada por Brasil, donde la reducción de la disponibilidad de ganado limitó los suministros exportables en un contexto de firme demanda mundial, aunque la estabilidad de los precios en Australia moderó el impacto. Por otro lado, los valores de la carne de ovino bajaron por el aumento de los suministros para exportación en Nueva Zelandia, mientras que el descenso fue atenuado en Australia por una demanda sostenida pese a restricciones logísticas y aranceles en mercados del Cercano Oriente. En el caso de las aves de corral, la abundancia de oferta en Brasil y la estabilidad de la demanda de importaciones influyeron para una leve reducción de precios.
Productos lácteos: primera suba desde julio de 2025
El índice de precios de los productos lácteos llegó a 120,9 puntos en marzo, un aumento de 1,2% respecto al mes anterior. La FAO remarcó que este valor se situó “27,8 puntos (un 18,7 %) por debajo del nivel registrado el año anterior”, pero marcó el primer avance desde julio de 2025. El alza se explicó principalmente por el encarecimiento de las leches desnatada y entera en polvo y la mantequilla, sumado a la disminución estacional de la oferta de leche en Oceanía. Las cotizaciones de la mantequilla crecieron sobre todo en Oceanía, por la reducción de la disponibilidad de grasa derivada de la leche, mientras que en la Unión Europea los incrementos resultaron más moderados debido a una oferta de nata más holgada.

“Los precios del queso descendieron aún más en la Unión Europea, donde la mayor disponibilidad de leche, el aumento de la producción de queso y la atonía de la demanda de exportaciones deprimieron las cotizaciones, mientras que los precios en Oceanía se consolidaron, respaldados por unas condiciones de mayor escasez de la oferta y una demanda relativamente fuerte”, afirmó la FAO en su reporte.
Azúcar: máximos desde noviembre de 2025
El índice de precios del azúcar de la FAO se colocó en 92,4 puntos durante marzo, con un alza de 7,2% respecto de febrero. El registro marcó el nivel más alto desde noviembre de 2025, aunque se mantuvo 21% por debajo del mismo mes del año anterior. Según la FAO, “el aumento de marzo obedeció principalmente a la influencia del alza de los precios internacionales del crudo, lo que generó expectativas de que Brasil, el principal exportador mundial de azúcar, recurriera en mayor medida al etanol producido a partir de la caña de azúcar en la próxima cosecha”.
La organización agregó que la presión adicional sobre los precios del azúcar se vinculó a la preocupación por los efectos de la escalada del conflicto en el Cercano Oriente sobre los flujos comerciales globales. Al mismo tiempo, la FAO indicó que “el aumento global de los precios mundiales del azúcar fue mitigado por la situación generalmente favorable de la oferta en la campaña 2025/26, sustentada por la buena marcha de las cosechas en la India y Tailandia”.
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