
Tomar decisiones informadas sobre la conservación de huevos en el hogar suele generar dudas en muchas personas, sobre todo cuando circulan recomendaciones contradictorias entre distintos países y tradiciones. ¿Es necesario guardarlos en el refrigerador, o pueden permanecer a temperatura ambiente? La respuesta, de acuerdo con Divulgación de la Ciencia, UNAM, no es universal. Todo depende del trayecto y el tratamiento previo de los blanquillos antes de llegar a la cocina.
El principal motivo que pesa al momento de decidir dónde almacenar los huevos es la posible presencia de Salmonella spp., una bacteria que puede habitar en el aparato digestivo de las gallinas y contaminar los blanquillos durante o después de su formación. La infección por este microorganismo en humanos puede provocar malestares gastrointestinales y, en casos graves, afectar el torrente sanguíneo.
La UNAM señala que los huevos cuentan de forma natural con una protección importante: la cutícula del cascarón. Esta capa sirve de barrera para evitar que gérmenes y bacterias logren penetrar en el interior. La eficacia de esta defensa depende de que el blanquillo no sea lavado, ya que al retirarse la cutícula el huevo queda más vulnerable a infecciones.

Este simple hecho marca la gran diferencia entre los procedimientos en América del Norte y en la mayoría de los países de Latinoamérica. En Estados Unidos, por ejemplo, los huevos pasan por un proceso de lavado y sanitización antes de llegar a los supermercados.
Al eliminarse la cutícula, la única forma de evitar la proliferación de bacterias en el interior es mantenerlos constantemente refrigerados, desde que salen de la granja hasta su consumo final. Si estos, ya refrigerados, se dejan a temperatura ambiente, pueden presentarse condensaciones de agua en la cáscara, facilitando la entrada de bacterias que quedarían sin el obstáculo de la cutícula.
En contraste, en Latinoamérica es frecuente que los huevos lleguen a la tienda sin haber sido lavados, conservando esa barrera natural. Por ello, pueden almacenarse durante algunos días a temperatura ambiente, sin que represente un riesgo grave para la salud.

La recomendación es sencilla: una vez en casa, si los blanquillos se adquieren fuera del refrigerador, lo mejor es mantenerlos así y procurar utilizarlos pronto. Pero si ya han sido refrigerados, deben permanecer así hasta su utilización, ya que pasar continuamente de ambientes fríos a cálidos facilita la formación de humedad y la entrada de bacterias.
Otros consejos difundidos por la UNAM incluyen no lavar los huevos antes de guardarlos, para evitar debilitar su protección, y no colocarlos en la puerta del refrigerador, ya que los cambios repetidos de temperatura pueden reducir su calidad y aumentar el riesgo de contaminación.
Últimas Noticias
Falta de hierro: establecen nuevas directrices para detectar la deficiencia antes de que se transforme en anemia
La Sociedad Americana de Hematología publicó guías basadas en evidencia que elevan y precisan los umbrales diagnósticos según la edad, el embarazo, el sangrado menstrual y otros factores que pueden alterar la interpretación de los análisis y reducir la detección

Por qué consumir proteína en exceso no ayuda a ganar músculo y favorece el aumento de peso: los siete errores que advierten expertos
Omitir carbohidratos, desatender la hidratación y reemplazar comidas por productos procesados frena el desarrollo de tejido magro y suma calorías adicionales

Qué beneficios de la miel tienen respaldo científico y cuáles aún no
Una revisión de investigaciones distingue los resultados sobre tos infantil, ejercicio, heridas y calcio, y explica los límites de los ensayos de laboratorio o en animales

5 claves para saber si la alimentación aporta suficiente proteína sin usar suplementos
La presencia de esta clase de nutrientes en el desayuno, el almuerzo y la cena permite revisar hábitos cotidianos, aunque la cantidad necesaria varía según la edad, el peso, la actividad física y el estado de salud

Qué puede causar un cambio repentino en el ritmo intestinal y cuándo es necesario consultar a un médico
Gastroenterólogos explicaron cómo la alimentación, ciertos fármacos y otras alteraciones pueden modificar la frecuencia y consistencia de las deposiciones, y describieron los síntomas que requieren una evaluación profesional



