
(HealthDay News) - Hace mucho que se sabe que ciertas cualidades estructurales del corazón humano (su tamaño, el volumen de la cámara) pueden influir en la salud cardiovascular. Científicos británicos dicen que ahora están descubriendo que la forma del corazón de una persona determinada por los genes también podría importar.
“Este estudio ofrece nueva información sobre cómo pensamos sobre el riesgo de enfermedad cardiaca”, señaló la autora principal del estudio, Patricia Munroe, profesora de medicina molecular de la Universidad Queen Mary de Londres.
“Hace mucho que sabemos que el tamaño y el volumen del corazón importan, pero al examinar la forma, estamos descubriendo nuevos conocimientos sobre los riesgos genéticos”, explicó en un comunicado de prensa de la universidad.

El hallazgo de que la forma de un corazón también podría tener un rol “podría proporcionar valiosas herramientas adicionales para que los médicos predigan la enfermedad antes y con más precisión”, dijo Munroe.
Su equipo publicó sus hallazgos en la edición del 14 de noviembre de la revista Nature.
El nuevo estudio se basó en datos del enorme proyecto del Biobanco del Reino Unido. El Biobanco contiene información detallada sobre la genética y los historiales médicos de los participantes.
Con esos datos, el equipo de Munroe pudo crear modelos 3D de los ventrículos cardíacos de unas 40.000 personas que participaban en el Biobanco.

Los investigadores pudieron correlacionar 45 áreas del genoma humano con la forma del ventrículo cardíaco, 14 de las cuales no se sabía que influyeran en el desarrollo y la función del corazón.
Más allá de eso, el equipo pudo formular 11 “dimensiones de forma” distintas que abarcan todas las variaciones primarias en la forma del corazón.
Según los investigadores, los hallazgos sientan las bases para un enfoque completamente nuevo para comprender cómo la genética de una persona podría influir en su riesgo de por vida de varios problemas cardiovasculares.
“Este estudio establece una base importante para la exploración de la genética en ambos ventrículos”, dijo el autor principal del estudio, Richard Burns, genetista estadístico de Queen Mary.

“El estudio confirma que la forma cardiaca combinada está influenciada por la genética, y demuestra la utilidad del análisis de la forma cardiaca en ambos ventrículos para predecir el riesgo individual de enfermedades cardiometabólicas, junto con las medidas clínicas establecidas”, añadió en un comunicado de prensa de la universidad.
* Más información sobre cómo funciona el corazón en el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre. FUENTE: Universidad Queen Mary, comunicado de prensa, 14 de noviembre de 2024
*Ernie Mundell HealthDay Reporters ©The New York Times 2024
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