
Desde la antigua Grecia, los dolores de cabeza vinculados al vino tinto son un enigma que ha intrigado tanto a consumidores como a científicos. Ahora, investigadores de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) y la UC Davis están más cerca de resolver este misterio, ya que su nuevo estudio sugiere que la quercetina, un antioxidante producido por las uvas al estar expuestas al sol, podría alterar el procesamiento del alcohol por el cuerpo, lo que provoca la acumulación de un subproducto tóxico que desencadena dichas cefaleas.
Cuando una persona bebe vino, enzimas específicas de su hígado convierte primero el alcohol en forma de etanol en acetaldehído. Luego, convierten el acetaldehído en acetato.
Para la nueva investigación, publicada en la revista Scientific Reports, realizaron pruebas de laboratorio con más de una docena de compuestos en el vino tinto. De todos estos, la quercetina, que se encuentra casi exclusivamente en este tipo de vino, se procesa en el cuerpo en diversas sustancias. Una de ellas, el glucurónido de quercetina, resultó ser particularmente eficaz para bloquear la enzima que convierte el acetaldehído en acetato.
“Este pigmento vegetal, la quercetina, se encuentra en concentraciones más altas en el vino tinto que en el vino blanco. Puede bloquear el metabolismo del alcohol, provocando la acumulación de la toxina acetaldehído. En niveles elevados, el acetaldehído provoca dolor de cabeza, enrojecimiento y náuseas”, explicó en un comunicado el neurólogo Morris Levin, director del Centro de Dolor de Cabeza de la UCSF y coautor del estudio.

“Este rompecabezas ha estado presente literalmente durante miles de años”, señala Levin en relación al misterio del dolor de cabeza causado por el vino tinto. Factores como ingredientes diversos y, por supuesto, el alcohol en sí mismo, han sido considerados como posibles causantes.
A diferencia de una resaca, que se presenta tiempo después del consumo de alcohol, los dolores de cabeza por vino suceden dentro de las primeras tres horas.
La profesora Lara Ray de la Universidad de California en Los Ángeles, especialista en trastornos por uso de alcohol y ajena al estudio, comentó a New York Times: “En pequeñas cantidades, podemos manejar el acetaldehído sin sentirnos enfermos. No obstante, cuando el alcohol no se metaboliza correctamente, el cuerpo muestra esta respuesta adversa”.
De acuerdo con los autores del estudio, cuando algunas personas beben vino tinto con cantidades incluso pequeñas de quercetina, pueden desarrollar dolor de cabeza, especialmente si son propensas a las migrañas. Los expertos indican que no está claro si sus enzimas pueden ser más fáciles de bloquear o simplemente pueden ser más susceptibles al acetaldehído tóxico.
Pruebas en humanos

Por su parte, Vasilis Vasiliou presidente del departamento de Ciencias de la Salud Ambiental de la Universidad de Yale y especialista en metabolismo del alcohol, advirtió que se debe proceder con cautela al trasladar los hallazgos de laboratorio a la práctica clínica, ya que ciertas investigaciones sugieren beneficios de la quercetina frente a daños relacionados con el alcohol.
Las futuras investigaciones deberán proporcionar mayor claridad y potencialmente confirmar si la quercetina es un catalizador de las molestias asociadas al vino tinto, lo que ofrecerá una mejor comprensión y posiblemente prevención para esta antigua problemática.
En esa línea, la UCSF planea dirigir un ensayo clínico en el que se compararán las respuestas de los participantes a vinos con niveles altos y bajos de quercetina para confirmar la hipótesis.

Cómo atenuar los dolores de cabeza tras consumir vino tinto
Los expertos sugieren que las personas susceptibles a los dolores de cabeza causados por el vino deben considerar opciones alternativas. Según Morris Levin, profesor de neurología de la Universidad de California en San Francisco y coautor del estudio, quien recientemente experimentó una reacción desfavorable al vino tinto, recomienda explorar variedades como el pinot noir y el syrah, que generalmente tienen un menor contenido de alcohol.
Además, es importante destacar que la reducción del estrés, especialmente en esta época de fin de año, puede ayudar a minimizar la probabilidad de sufrir dolores de cabeza relacionados con el vino, según afirma Levin.
Otra alternativa viable podría ser abstenerse completamente del vino tinto. A diferencia de su contraparte roja, el vino blanco no contiene quercetina, ya que la piel de la uva se elimina antes de la fermentación. En palabras de otro de los investigadores del estudio, el científico Andrew Waterhouse, profesor emérito de enología -también conocida como química del vino- de la Universidad de California en Davis, “si te sirve de consuelo, el vino blanco es una excelente elección para acompañar el pavo”, y también señala que el vino rosado podría ser una opción segura.
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