
HealthDay News - Cuando se detectan células cervicales anómalas durante un análisis ginecológico, quizá sea más seguro extirparlas de inmediato en lugar de “examinar activamente” las lesiones y dejarlas en su lugar, sugiere una investigación reciente.
En un estudio de más de 27,500 mujeres danesas, las que optaron por la vigilancia activa tenían un mayor riesgo a largo plazo de cáncer de cuello uterino, en comparación con aquellas a las que se les habían extirpado estas lesiones sospechosas.
El estudio se centró en un tipo común y precanceroso de crecimiento de células cervicales conocido como neoplasia intraepitelial cervical de grado 2 (NIC).
Los nuevos hallazgos “son importantes para las directrices futuras sobre la gestión de la NIC2 y los consejos clínicos a las mujeres con un diagnóstico de NIC2″, señaló un equipo dirigido por la doctora Anne Hammer, del departamento de medicina clínica de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca.

Como explicó el equipo de Hammer, ha habido controversia sobre qué hacer con las lesiones NIC2 una vez que se han detectado.
Por un lado, estas lesiones pueden ser precursoras del cáncer de cuello uterino, aunque más de la mitad de los casos de NIC2 también “retroceden” a un estado inocuo en un plazo de dos años. Por lo tanto, la extirpación de estas lesiones plantea preocupaciones sobre el tratamiento excesivo.
Además, existen conexiones entre la extirpación quirúrgica de las lesiones NIC2 y las mayores probabilidades de parto prematuro en caso de que una mujer quede embarazada.
“Como resultado, muchos países han implementado la vigilancia activa como una opción en las mujeres más jóvenes en las que se diagnostica NIC2″, explicaron Hammer y sus colaboradores.

Investigando más a fondo, rastrearon los resultados de 27,500 mujeres danesas de entre 18 y 40 años de edad, diagnosticadas con NIC2 entre 1998 y 2020.
Más de la mitad (55%) de estas mujeres se sometieron a la extirpación inmediata de cualquier lesión NIC2, mientras que el resto de las mujeres optaron por la “vigilancia activa”, con exámenes de seguimiento periódicos.
Con un seguimiento hasta finales de 2020, surgieron 104 casos de cáncer de cuello uterino entre la cohorte completa: 56 en el grupo de vigilancia activa y 48 entre las mujeres a las que se les extirparon las lesiones.
Dos años tras el diagnóstico, las probabilidades de desarrollar cáncer de cuello uterino fueron similares, independientemente de si las mujeres se sometieron a una cirugía de extirpación de lesiones o no, anotó el equipo de Hammers. Pero a largo plazo, surgieron diferencias.

A los 20 años del diagnóstico, las mujeres del grupo de vigilancia activa tenían cuatro veces más riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino en comparación con las mujeres a las que se les había extirpado la NIC2. El estudio aparece en la edición del 29 de noviembre de la revista BMJ.
Según los investigadores, el virus del papiloma humano (VPH), que está detrás de la mayoría de los casos de cáncer de cuello uterino, podría ser menos activo en las mujeres a las que se les extirpan las lesiones NIC2 de inmediato. En los casos en que las lesiones se dejan intactas, el VPH podría reactivarse con el tiempo y desencadenar cánceres, razonó el equipo.
El grupo de Hammer enfatizó que, independientemente del tratamiento recibido, el riesgo absoluto para cualquier paciente de desarrollar un cáncer de cuello uterino seguía siendo muy bajo. Sin embargo, “nuestros hallazgos sugieren la necesidad de un proceso de toma de decisiones para el tratamiento de la NIC2 basado en la edad y el deseo reproductivo”, concluyó el equipo de Hammer.
Ahora creen que “la vigilancia activa durante dos años parece ser segura en términos de riesgo de cáncer para las mujeres que están planeando un embarazo, incluyendo tanto las mujeres jóvenes como las mayores. Sin embargo, una vez que las mujeres que tienen vigilancia activa han completado sus embarazos planificados, puede estar justificada una conversación sobre el riesgo a largo plazo de cáncer de cuello uterino”.
Más información sobre CIN2 en la Clínica Cleveland.
FUENTE: BMJ, 29 de noviembre de 2023
*HealthDay Reporters © The New York Times 2023
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