
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) otorgó la aprobación total a un nuevo fármaco para el Alzheimer, destinado a retrasar la progresión de esta enfermedad que produce trastornos cognitivos y de memoria y alteraciones de conducta.
El medicamento, llamado Leqembi, por su nombre comercial, de las empresas farmacéuticas Eisai, de Tokio, y Biogen, de Cambridge (Massachusetts), es un anticuerpo monoclonal, o proteína fabricada en laboratorio, que actúa sobre la beta amiloide del cerebro. No se trata de una cura ni restaura los recuerdos dañados por esta enfermedad neurodegenerativa mortal. Pero muchos neurólogos afirman que disponer de un fármaco que ralentice el Alzheimer, aunque sea modestamente, es un hito tras años de ensayos fallidos.
La FDA había concedido previamente al fármaco una aprobación acelerada basada en su capacidad para reducir los cúmulos de amiloide en el cerebro, una característica distintiva del Alzheimer. La decisión de la aprobación se basó en datos posteriores que mostraron que el tratamiento ralentizaba el deterioro cognitivo y funcional en un 27% en 18 meses en comparación con el placebo. Según los expertos, esto supuso una ralentización de la progresión de cinco meses.

El doctor Alejandro Andersson, neurólogo y director médico del Instituto de Neurología Buenos Aires (INBA), explicó a Infobae que la droga lecanemab viene en unos frasquitos de 200 mg, 2 ml, y se aplica por vía parenteral, endovenosa, dos veces por mes”.
El fármaco es para pacientes en fase inicial con deterioro cognitivo leve o demencia incipiente causada por el Alzheimer y una acumulación confirmada de amiloide en sus cerebros.
La decisión de la agencia reguladora de Estados Unidos implica una “primera comprobación de que un fármaco dirigido al proceso subyacente de la enfermedad de Alzheimer ha mostrado beneficios clínicos en esta devastadora enfermedad”, declaró Teresa Buracchio, directora en funciones de la Oficina de Neurociencia del Centro de Evaluación e Investigación de Medicamentos de la FDA. “Este estudio confirmatorio ha verificado que es un tratamiento seguro y eficaz para los pacientes con enfermedad de Alzheimer”.
Si bien Leqembi ofrece esperanza a los pacientes y sus familias, los expertos dijeron que todavía hay algunas preguntas clave sin respuesta sobre el medicamento, incluso sobre su seguridad y eficacia.

Tres cuestiones a resolver
1. Efecto “modesto”. Aunque los ensayos clínicos encontraron que el nuevo fármaco desaceleró la progresión de la enfermedad de Alzheimer en comparación con un placebo, los expertos calificaron el efecto del fármaco como “modesto” y dijeron que no está claro si conducirá a cambios notables en la vida diaria de las personas.
Respecto de si los pacientes notarán una diferencia en la evolución de la enfermedad, el doctor Andersson respondió: “En concreto, este ensayo clínico de fase 3, donde los investigadores siguen a 1.800 pacientes por un año y medio, una parte tratada con el medicamento, la otra parte con un placebo, y usando escalas para medir su deterioro, encontraron un 27% de lentificación en la progresión de la enfermedad. Vale decir que, objetivamente, podemos afirmar que el fármaco retrasa la evolución de la enfermedad, pero no la detiene. Y, por otro lado, el porcentaje es de un 27%, no es una cifra mayor”, expresó el médico.
Y agregó: “Trabajé 5 años el ganterenumab, un producto similar al de lecanemab, que no se aprobó, un anticuerpo monoclonal anti-beta amiloide también y realmente en estos valores creo que el paciente no nota absolutamente nada. No quiero decir con esto que no lo beneficie pero si se tiene una determinada enfermedad y progresa más lentamente, quien vive el deterioro no puede darse cuenta de que va más lentamente y menos un paciente con Alzheimer. Incluso para la familia también es difícil ver este progreso”.

2. Quiénes se benefician. El doctor Aldersson dijo que quedan muchos interrogantes por resolver, porque el medicamento parecería funcionar mejor en personas mayores que en más jóvenes y en hombres versus mujeres. Faltaría información para conocer cómo está actuando el producto.
Además de las preguntas sobre a quién favorece más, también hay cuestiones sobre cuánto tiempo beneficiará el medicamento a los pacientes.
“La principal duda que me genera esto es por cuánto tiempo actúa si seguimos con un tratamiento prolongado. Es decir, el estudio fue por 18 meses, ¿va a seguir siendo la desaceleración del 27% si el trabajo dura tres o cinco años? Ese dato no lo tenemos y también es muy importante entender justo para qué tipo de paciente es: ¿para quien tiene los primeros síntomas o ni siquiera los tiene?. O sea, va a haber que decidir muy bien qué tipo de paciente”, manifestó Andersson.

3. Seguridad. Según la FDA , Leqembi puede provocar hemorragia cerebral o inflamación del cerebro, efectos secundarios que son particularmente preocupantes para los investigadores después de los informes de tres muertes de pacientes que recibieron el medicamento.
El doctor Andersson contó su experiencia con un fármaco similar: ”En cuanto a la seguridad, yo la viví en carne propia con los pacientes a los cuales les dábamos gantenerumab, porque también es un anticuerpo anti-beta amiloide. ¿Qué problema teníamos? Nosotros lo aplicábamos también de manera parenteral y cuando les hacíamos la resonancia magnética a los pacientes les encontrábamos unas lesiones neuronales, que se llaman ARIA. Teníamos dos tipos: las edematosas y las hemorrágicas. Determinado volumen o cantidad nos contraindicaba la próxima aplicación. Y realmente la incidencia de las lesiones de tipo ARIA después de una aplicación, entiendo que oscilan entre un 10% y un 15%”, resaltó Andersson.

La FDA exige que la etiqueta del fármaco incluya una “advertencia en caja”. Esta advertencia, a veces denominada “recuadro negro”, indica que Leqembi y otros fármacos antiamiloides de nueva generación pueden provocar inflamación y hemorragias cerebrales y el efecto secundario ARIA, que suele ser asintomático. Pero en raras ocasiones pueden producirse incidentes potencialmente mortales, según la advertencia.
Alrededor del 12,6% de los pacientes que recibieron Leqembi en el ensayo clínico desarrollaron inflamación cerebral, en comparación con el 1,7% de los del grupo del placebo. Alrededor del 17% del grupo de Leqembi experimentó hemorragias cerebrales, en comparación con el 9% del grupo de placebo.
Andersson explicó: “El anticuerpo monoclonal que se le está infundiendo al paciente actúa como arrancando el beta-amiloide que está depositado entre las neuronas y si no lo hace con la suavidad necesaria, genera como una lastimadura, una lesión edematosa, inflamatoria o incluso hemorrágica”.

Este es un problema, refirió el médico, porque a los pacientes que se están tratando con este fármaco “no solo hay que hacerles una aplicación con cierta sofisticación sino que se le deben practicar permanentemente resonancias magnéticas de manera seriada para controlar que no tenga un efecto adverso por el tratamiento y confirmar si lo puede seguir realizando”.
En conclusión, el doctor Andersson consideró que el producto es muy interesante y está abriendo un nuevo camino. “Los tratamientos que son contra el beta-amiloide, que empezaron con vacunas y después distintos anticuerpos monoclonales, fueron difíciles porque no lograron el éxito hasta hace muy poco tiempo. Esto tiene más de 20 años de investigación y creo que este resultado está bien, pero no es un tratamiento que sea claramente para todos y hay que aprovecharlo para ir aprendiendo más”, afirmó.
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