
Algo más de 630.000 personas son diagnosticadas con cáncer de cabeza y cuello cada año en el mundo, de acuerdo con datos de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés). Más del 90% de los casos tienen un comportamiento agresivo, aún luego de iniciado el tratamiento. De acuerdo con los datos estadísticos, afecta más a hombres que a mujeres y su incidencia aumenta con la edad, especialmente entre los mayores de 50 años.
Los principales factores asociados al desarrollo de esta patología son el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol. Según los especialistas, es una patología que presenta señales en la zona de la lengua, paladar, laringe y por la presencia de anginas por lo que comúnmente puede ser confundida con síntomas de otras afecciones.
Como en el caso de todos los cánceres, reconocer los signos de alerta del que afecta cabeza y cuello es crucial para su diagnóstico y tratamiento oportuno, por eso al recordarse hoy el Día Mundial del cáncer de cabeza y cuello, especialistas en oncología hacen un llamado a la población para que identifiquen los factores de riesgo que elevan la probabilidad de padecerlo y sus principales indicadores de presencia.
“En el cáncer de cabeza y cuello interfieren diversos factores de riesgo que pueden predisponer a las personas a padecerlo, como son los genéticos, la edad, el consumo excesivo de alcohol y tabaco, la mala higiene bucal o la presencia del Virus Papiloma Humano (VPH). Por esto es sumamente importante que, ante cualquier síntoma fuera de lo normal, se consulte al médico en búsqueda de un diagnóstico certero”, recomendó el médico oncólogo Eduardo Cárdenas, miembro del Sistema Nacional de Investigadores de México.

Los principales signos que pueden alertar la presencia de cáncer de cabeza y cuello
● Cambios en la voz: se torna más ronca
● Manchas blancas o rojas en las encías
● Dolor o sangrado poco común en la boca
● Una bolita en el cuello
● Dificultad para respirar
● Zumbido en uno o ambos oídos

El especialista señaló que el impacto del cáncer de cabeza y cuello “puede reducirse gracias a la información, pues es una herramienta que contribuye a que las personas se vuelvan más conscientes de su estado de salud y busquen atención temprana ante cualquier síntoma de alerta”.
Según explicó en un trabajo la experta en salud pública y epidemiología de la Universidad de los Andes de Santiago de Chile Marcela Cárcamo “el cáncer de cabeza y cuello corresponde una neoplasia (proliferación celular) maligna que afecta principalmente al tracto aéreo digestivo superior y se subdivide según la región anatómica comprometida, clasificándose en cáncer de cavidad oral (dos tercios de la lengua revestimiento interior de mejillas y labios, base de la boca, paladar duro), faringe (nasofaringe, orofaringe e hipofaringe), laringe (glótica, supraglótica e infraglótica), glándulas salivales, fosas nasales y senos paranasales”.

“Las localizaciones más frecuentes de los tumores son la zona orofaríngea, que es la parte de la faringe que está a la altura de la cavidad oral y de la laringe. En nuestra población, existe un predominio de los tumores de la cavidad oral”, señaló el doctor Carlos Alberto Silva, oncólogo y coordinador del área psicosocial de la Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer, LALCEC.
Dentro de estos tipos de cáncer también tienen incidencia los tumores cerebrales. En ese sentido, Franco Rubino, neurocirujano miembro de la Asociación Argentina de Neurocirugía (AANC), explicó que “la palabra tumor hace referencia a cualquier estructura que ocupa un espacio donde no debería estar”.
En ese sentido, Alejandro Guillermo Andersson (MN 65.836), médico neurólogo, neurofisiólogo y director médico del Instituto de Neurología Buenos Aires (INBA), aseguró: “Muchas veces, estos tumores o células tienen la tendencia a invadir otras partes del cuerpo y esta particularidad sirve para diferenciar lo que conocemos como tumores benignos que están por lo general rodeados por una cápsula y que no se extienden a otras partes del cuerpo; de los malignos, que proliferan, invaden e infiltran los tejidos y los órganos sanos del organismo, y tienen la capacidad de enfermedad gravemente a estos pacientes”.

“Es crucial de entender que tumor no es sinónimo de cáncer. Los seres humanos producimos células defectuosas o con potencial cancerígeno siempre, pero existen mecanismos que mandan a esa célula a la muerte celular (apoptosis), pero cuando esos mecanismos fallan se produce la proliferación incontrolada”, señaló Rubino. Y profundizó: “En el caso de los tumores cerebrales malignos, las metástasis son a otras regiones del cerebro o de la medula espinal, muy raramente a otros órganos, ya que la Barrera Hemato Encefálica (BHE) no permite la diseminación como en otros cánceres, pero tampoco permite la llegada de quimioterapia”.
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