
Algunas personas son especialmente sensibles a los efectos del aire acondicionado, aunque las afecciones pueden sorprender también a quienes habitualmente no las padecen, especialmente en estos días en que una ola de calor persistente afecta al centro del país. Más allá de los cortes de luz, quienes puedan harán uso de esos aparatos durante muchas horas.
La falta de mantenimiento en los filtros, la inadecuada ventilación o los cambios bruscos de temperatura son los problemas que provocan afecciones respiratorias y puede derivar en resfriados, laringitis, faringitis, sinusitis, crisis de alegrías, broncoespasmos en personas asmáticas y hasta neumonías. También puede favorecer a los contagios de COVID-19.
Con la ola de calor, el uso del aire acondicionado se extiende a casi todos los ámbitos, casas, oficinas, supermercados, medios de transporte. Pero la búsqueda por aclimatar el ambiente y no sufrir las elevadas temperaturas puede traer consecuencias para la salud.
“Los aparatos de aire acondicionado enfrían el aire, le quitan humedad y tienden a acumular polvo u otro tipo de sustancias orgánicas en los filtros. Todo ello favorece la irritación, inflamación o infección de las vías respiratorias”, explicó la doctora Ana Putruele, jefa de la División Neumonología del Hospital de Clínicas y agregó: “Los problemas más graves se relacionan con los gérmenes acumulados en los filtros sucios del aire acondicionado cuando no hay un mantenimiento adecuado”.
Entre estos gérmenes, el más conocido es la bacteria Legionellapneumophila, responsable de una neumonía que puede ser grave. Otros de los principales contaminantes del aire son los hongos Aspergillus niger y Aspergillus fumigatus, que provocan rinitis, asma, neumonía o neumonitis por hipersensibilidad.
“Además, hay otras afecciones frecuentes causadas por el uso prolongado de estos aparatos: resfriados, laringitis, faringitis, sinusitis, crisis de alegrías, broncoespasmos en personas asmáticas y episodios de agravamiento de EPOC en casos más complejos”, sostuvo la especialista.
El aire acondicionado y las alteraciones del sueño
“La temperatura ideal para dormir ronda entre los 24 y 25 grados, temperatura que resulta confortable para el cuerpo. Cuando uno duerme con temperaturas más altas, nuestro cuerpo suele tener despertares por incomodidades o sudoración. Estos factores contribuyen a que el sueño sea superficial y de mala calidad. Por eso es importante que en verano la habitación esté lo suficientemente refrigerada. El objetivo es lograr una temperatura de 24/25 grados. También hay que tener cuidado con poner el aire acondicionado en una temperatura menor, porque puede resultar contraproducente ya que podemos sentir frío y despertar varias veces a mitad de la noche”, dijo Facundo Nogueira, neumonólogo y jefe del Laboratorio del Sueño del Hospital de Clínicas.

“Una persona adulta necesita dormir entre 7 y 9 horas para tener una calidad de vida adecuada, un sueño reparador, dormir menos de 7 horas aumenta el riesgo de padecer enfermedades como problemas cardiacos o problemas metabólicos y también aumenta la mortalidad de forma global. También aumenta el riesgo de tener presión alta, arritmias y problemas cardiacos. En los niños y en los adolescentes, necesitan dormir más horas por noche”, agregó Nogueira.
La doctora Putruele, por su parte comentó que “debido a que los aires acondicionados secan los conductos nasales, pueden causar irritación en las membranas mucosas. En ausencia de esta protección nos volvemos más vulnerables al ataque de algunos virus”, aseguró la especialista y agrega “el empleo del aire acondicionado favorece la permanencia de las personas en ambientes cerrados, con menor ventilación, facilitando de este modo la transmisión y el contagio de gérmenes”.
En cuanto al uso del aire acondicionado a la hora de dormir, los especialistas recomiendan mantener la temperatura regulada entre 24 y 27ºC utilizando la función de modo nocturno, para no enfriar en exceso el ambiente durante la noche. “No es recomendable encender y apagar el aire acondicionado constantemente, la temperatura debe mantenerse estable”. Las mismas recomendaciones cuentan para los equipos instalados en el cuarto de los más chicos, pero deben ser más estrictas, manteniendo el control remoto alejado del alcance de los niños, dijeron los especialistas.
“Durante el primer año de vida, las vías aéreas son muy estrechas y susceptibles a los cambios del medio ambiente, y cualquier infección o irritación puede dificultar la respiración normal. Para evitar la sequedad en el ambiente, se deben ventilar con frecuencia las habitaciones donde estará el niño, una hora al día como mínimo. De esta manera, aprovecharemos también para hacer descansos ya que no es recomendable tener continuamente en marcha el aire acondicionado. Hay que limpiar los filtros del equipo con frecuencia y garantizar su higiene, ya que se pueden acumular en su interior el polen, el polvo, los ácaros y los hongos. Es muy importante que el chorro de aire no esté enfocado directamente a los más pequeños”, explican.
Aire acondicionado y COVID-19
“El aire acondicionado hace circular el aire, pero no todos los modelos funcionan de igual manera ya que existen distintos tipos de aires. Los mejores para evitar contagios de COVID-19 son los que funcionan con el sistema de filtros Hepa que son filtros de alta eficiencia que se suelen ver en aviones. Para la gente que en general tiene modelos de aires acondicionados sin este filtro, lo que recomendamos es el funcionamiento del aparato pero también la apertura de alguna ventana. Es fundamental de todas formas limpiar los filtros ya que este es un factor que favorece los contagios por COVID-19. Son las partículas más gruesas las que más impactan en los contagios (tos, resfrío y estornudos) por lo que es importante limpiar los filtros pero también seguir abriendo ventanas. Recomendamos cautela en el uso del aire acondicionado, pero no negamos su utilización” dijo Putruele.

Recomendaciones en el uso del aire acondicionado:
-Acondicionar el ambiente con una temperatura de entre 24 y 27 °C. El flujo del aire no debe ser directo sobre las personas.
-Mantener siempre la humedad del ambiente, usando la función de ventilación.
-Mantener los filtros limpios para evitar que se acumulen partículas alergénicas como polen, ácaros o polvo doméstico.
-Utilización de ventiladores como opción de confort. El movimiento del aire y la evaporación de la humedad de nuestra piel producen sensaciones de descenso de temperatura entre 3 y 5º C.
-Evitar cambios bruscos de temperatura. Regular la entrada y salida del calor al frío y del frío al calor.
-Mantenerse hidratado.
-Tener cuidado con los niños y las personas mayores porque su temperatura es por debajo de la normal, y les puede ocasionar enfriamientos.
-Tener presente que cuando uno descansa, puede dormir con la boca abierta, y si lo hace con el aire acondicionado encendido, puede sufrir irritación de las vías aéreas, más aún en personas que tengan las defensas bajas, advirtieron los especialistas.
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