
Llegaron las vacaciones de invierno, y el entusiasmo al programar las actividades no debe hacernos olvidar que aún estamos en pandemia y en temporada alta de otras virosis. Esto no significa que sea el frío el causante de las enfermedades, sino que se producen cambios a nivel local e inmunológico que hacen que los virus y las bacterias entren en contacto con personas vulnerables, cuyo sistema inmunológico no está muy fortalecido.
Este es el caso de los niños en plena maduración y las personas mayores que atraviesan por la depresión del sistema inmunológico, llamada inmunosenescencia. Otro grupo de personas susceptibles a estas enfermedades son las alérgicas: al tener un proceso inflamatorio cuentan con mayor cantidad de moléculas de adhesión, muy apetecibles para los virus y que, por lo tanto, los vuelve más vulnerables.
En condiciones normales, el tracto respiratorio superior es muy eficaz en su función de acondicionar el aire que proviene del exterior. En este proceso participan la nariz, la faringe y la laringe. Por otra parte, cuando se respira por la boca el aire a temperatura ambiental, este proceso es menos eficaz. Por este motivo, resulta obvio que las vías respiratorias altas, especialmente la nariz, deben actuar como primera línea de defensa frente al aire ambiental.
Cuando nuestro sistema inmunológico está intacto, los virus y las bacterias tienen pocas oportunidades de establecerse y penetrar en el epitelio. Ante temperaturas extremas, durante los días de frío, las cilias del epitelio que recubre la vía aérea superior pierden el movimiento normal, y se vuelven muy susceptibles a la acción directa del aire seco y frío. Este es el motivo por el cual, cuando salimos al aire frío, nos comienza a chorrear la nariz.

Por eso, durante este período de vacaciones, se recomienda que los niños, las personas mayores y las alérgicas estén bien abrigados. En el caso de los niños específicamente, es importante que salgan a hacer actividades físicas al aire libre, que alteren sus rutinas, se despejen y eviten el uso de pantallas, actividad que deberán retomar cuando vuelvan a clases.
Más allá del clima invernal, las vacaciones son saludables y sirven para modificar la rutina, levantarse más tarde, flexibilizar los horarios cotidianos y de las comidas, y jugar y armar planes familiares sin sobreexigencias. Son una oportunidad para que padres e hijos estén más tiempo juntos, pero de una manera diferente, más distendida.
Muchos tendrán la oportunidad, quizás, de poder viajar, y esto hará que exista mayor circulación de personas. Es muy importante tener en cuenta las precauciones que se deben tomar al viajar a centros turísticos que pueden tener circulación viral alta: evitar las multitudes, cumplir con las medidas sanitarias, respetar la burbuja familiar y apelar a la conciencia individual, de la cual surge la conciencia social.

Por este motivo, aún en vacaciones, se debe continuar con el distanciamiento físico, el lavado de manos frecuentes y el uso de la mascarilla. En caso de permanecer en lugares cerrados o de que surjan propuestas de concurrir a lugares cerrados como cines o restaurantes, se deben afianzar aún más los cuidados.
Recordemos que aún no está toda la población vacunada y que circulan nuevas variantes con mayor contagiosidad. El momento sigue siendo complejo, por lo que cada uno debe ser absolutamente responsable y tener en cuenta que, si se relajan los cuidados, podría aumentar el número de casos de coronavirus. Lo importante es encontrar la manera de disfrutar de estas vacaciones de invierno sin dejar de lado las medidas de cuidado a las que ya estamos habituados.
Dra. Stella Maris Cuevas (MN: 81701) es médica otorrinolaringóloga - Experta en olfato – Alergista. Expresidenta de la Asociación de Otorrinolaringología de la Ciudad de Buenos Aires (AOCBA)
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