
El año pasado, al principio de la pandemia por COVID-19, se hizo costumbre limpiar obsesivamente las distintas superficies que se tocan frecuentemente.
Los primeros informes del extraño virus nacido en Wuhan, China, que relataban los miles de infectados y muertos en Asia y Europa, preocupaban, por lo que se comenzó a usar grandes cantidades de alcohol en gel, jabón, desinfectantes, lavandina y varios productos de limpieza para eliminar ese y cualquier virus que sumara más preocupación e incertidumbre.
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Más tarde un estudio de laboratorio mostró que el coronavirus SARS-CoV-2 puede persistir en plástico y acero inoxidable durante los días. Eso provocó una gran cantidad de consejos sobre cómo descontaminar todo, desde manijas hasta comestibles. Todo en concordancia con la guía emitida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de que el virus que causa COVID-19 puede propagarse a través de superficies contaminadas, conocidas como fómites.
La OMS y las agencias de salud de todo el mundo recomendaban que las personas en entornos comunitarios comunes (casas, colectivos, iglesias, escuelas y negocios) deberían limpiar y desinfectar las superficies, especialmente las que se tocan con frecuencia. Pero Emanuel Goldman, microbiólogo de la Facultad de Medicina de Rutgers New, decidió examinar más de cerca la evidencia en torno a los fómites. Lo que encontró fue que había poca evidencia para apoyar la idea de que el SARS-CoV-2 pasa de una persona a otra a través de superficies contaminadas. Escribió artículo para The Lancet Infectious Diseases, argumentando que las superficies presentaban relativamente poco riesgo de transmitir el virus. Su convicción solo se ha fortalecido desde entonces, y Goldman hace tiempo que abandonó los guantes.
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Muchos otros especialistas llegaron a conclusiones similares. De hecho, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EEUU rectificaron su guía sobre la transmisión superficial, indicando que esta ruta “no se cree que sea la forma principal de propagación del virus”. Ahora establece que la transmisión a través de superficies “no se cree que sea una forma común de propagación de COVID-19”.
Pasado un año y medio de pandemia, investigadores de la Universidad de Morón siguen en la lucha contra el coronavirus y por ello pusieron el foco en aportar una solución frente a la pandemia por COVID-19, a través de su área de Investigación, Desarrollo e Innovación- la cual desarrolló una herramienta segura y fácilmente transportable que elimina el virus SARS-CoV-2 de las superficies sin utilizar químicos.
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“Con el objetivo de contribuir al esfuerzo mundial por frenar la pandemia y evitar el contagio y la propagación en nuestro entorno, desde la Universidad de Morón nos propusimos desarrollar un sistema portátil de desinfección por radiación ultravioleta tipo C, práctico, efectivo y de bajo costo. Confiamos en que este dispositivo innovador será de utilidad para nuestra comunidad, lo cual nos llena de orgullo y satisfacción”, sostuvo a Infobae el doctor Pablo Navarro, Secretario General de la Universidad. Concluida recientemente la etapa de diseño y puesta a punto del prototipo 4.0, en la que la Universidad de Morón trabajó junto a la compañía SAMS, la casa de altos estudios buscará fabricar el UNIMORON-Desinfector© en conjunto con una empresa que esté interesada en asociarse para la producción en escala.
Es sabido que el virus del COVID-19 se puede adquirir tanto a través del aire como de superficies y objetos. Para prevenir la infección por contacto con materiales contaminados, la irradiación ultravioleta germicida (IUVG) ha sido reconocida como un método eficaz. Aún más, si las tecnologías de desinfección sin contacto son altamente deseables, la radiación ultravioleta (UV) -en particular UV-C (200–280 nm)- es uno de los enfoques más fiables y ampliamente aceptados, lo que ha sido demostrado en diversas investigaciones sobre inactivación de virus en superficies.
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“Nuestro sistema portátil de desinfección por UV-C es un método para eliminar microorganismos sin contacto y a seco. Esto otorga ventajas al método tradicional de limpieza con productos químicos, entre las que se destacan: ser seguro para el operador y ser apto para la desinfección de tableros de comando y teclados de equipamiento crítico en estado de funcionamiento, donde el método tradicional húmedo es inaplicable”, rescató Gabriela Leiton, Secretaria de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Morón, quien formó parte del equipo que desarrolló el proyecto, junto a Marcelo Mignone, Claudio Cervino, Jorge Almandoz, Martín Salinas y Alfredo Irusta.

Cabe destacar que en los LED UV-C con longitud de onda de 280 nm, como la que utiliza el sistema desarrollado por la Universidad de Morón, son una opción óptima para lograr una alta eficiencia de inactivación con un consumo mínimo de energía.
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Actualmente, hay diversos sistemas de esterilización mediante luz UV para superficies, utilizados principalmente en la industria alimentaria y en los hospitales. Este equipamiento de desinfección es voluminoso y debe permanecer un tiempo prolongado en el lugar para que la radiación UV haga efecto. No tan desarrollados están los sistemas portátiles de luz UV para uso rápido y eficiente en ámbitos donde la instalación de sistemas UV no es factible (como hoteles, restaurantes, casas particulares) o donde la desinfección debe ser asidua y efectiva (lugares públicos y de alto tránsito). Estos espacios pueden ser tratados con rayos UV-C, alcanzando porcentajes de esterilización cercanos al 100%.
Desde la Universidad de Morón refuerzan que los sistemas portátiles que permiten actuaciones rápidas, seguras y eficaces deben convertirse en herramientas fundamentales en lugares como estaciones de trenes y subterráneos, oficinas, bancos, centros sanitarios y centros educativos, restaurantes y hoteles, entre otros. Por lo tanto, la propuesta de utilizar radiación ultravioleta, un desinfectante natural de bajo costo de generación y fácilmente disponible, resulta una solución práctica y accesible para evitar el contagio y expansión del coronavirus SARS-CoV-2 de las superficies.
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