
Barry Marshall y Robin Warren fueron galardonados con el premio Nobel de Medicina 2005 cuando lograron demostrar que tanto la inflamación en el estómago (gastritis) como la úlcera del estómago o del duodeno son resultado de una infección causada por Helicobacter pylori, la bacteria que ellos mismos descubrieron en los 80.
De esta forma la úlcera péptica (llaga en el revestimiento del estómago o el duodeno -principio del intestino delgado-), una de las enfermedades más comunes que incluso puede producir cáncer de estómago, dejó de ser aquella enfermedad crónica que solía generar incapacidad, y se convirtió en un trastorno que tiene cura con un breve tratamiento de antibióticos e inhibidores de secreciones ácidas.
Aquel descubrimiento terminó de confirmar un camino abierto en 1982, cuando Warren logró aislar la bacteria y cultivarla (lo que permitió su exhaustivo estudio) y Marshall la ingirió en grandes cantidades provocándose una gastritis aguda que revirtió con un tratamiento de antibióticos.
A pesar del escepticismo que los acompañó durante un cuarto de siglo, finalmente estos investigadores lograron mostrar a la comunidad científica mundial una teoría imposible de refutar que, al mismo tiempo, permitió modificar ampliamente el tratamiento de una enfermedad que, hasta entonces, era incurable.

Radiografía de la Helicobacter Pylori
Se trata de una bacteria curva que posee entre 1 y 6 flagelos -extensiones- cubiertos por una membrana.
Produce enzimas -entre las cuales se destaca la ureasa-, que debilitan la mucosa gástrica que reviste y protege el estómago y el duodeno lo cual permite que el ácido afecte la superficie sensible que se halla por debajo de dicho revestimiento, produciendo daños en sus tejidos. Así, por efecto del ácido y de las bacterias, esa superficie delicada se irrita y se forma una llaga (úlcera).
Como es lenta, la Helicobacter Pylori puede causar enfermedad gastroduodenal décadas después de instalada la infección.
Al parecer, la bacteria se transmite con mayor frecuencia de madre a hijo, puede permanecer en el estómago durante el resto de la vida de la persona sin dar síntomas, y sólo entre del 10 al 15% de los afectados desarrollan una úlcera en algún momento de su vida.
H. pylori puede sobrevivir en el ácido del estómago porque secreta sustancias que lo neutralizan. Una vez que llega a la mucosa protectora, su forma de espiral le ayuda a perforar el revestimiento.

Características de una enfermedad infecciosa
Síntomas
La molestia abdominal es la señal más común de la úlcera, que suele:
Ser persistente
Aparecer y desaparecer durante varios días o semanas
Estar presente durante 2 ó 3 horas después de comer, o a medianoche (cuando el estómago está vacío)
Disminuir ingiriendo alimentos o medicamentos antiácidos
Otras señales posibles son:
Pérdida de peso y del apetito
Distensión abdominal
Eructos
Náuseas
Vómitos
Sin embargo, algunas personas presentan tan solo un síntoma leve o ninguno.

Diagnóstico
H. pylori se puede encontrar mediante:
Prueba de sangre. Es la más común y permite detectar anticuerpos contra dicha bacteria mediante una pequeña muestra de sangre extraída por un pinchazo en la yema del dedo.
Prueba de aliento. Se usa principalmente después del tratamiento para ver si dio resultado, pero se puede usar también para el diagnóstico. El paciente bebe una solución especial y, cuando la H. pylori está presente, exhala una sustancia (carbono) en su aliento que permite detectar la presencia de la bacteria. Esta prueba tiene una exactitud de 96 a 98%.
Prueba fecal. Permite detectar la infección H. pylori en las heces del paciente.
En ocasiones también se puede indicar la realización de una endoscopía digestiva alta para obtener una muestra (biopsia) de la mucosa gástrica. El análisis de la muestra obtenida ayuda a determinar la presencia de H. pylori.

Tratamiento
Las úlceras pépticas por H. pylori se tratan con una combinación de antibióticos para matar las bacterias y otros medicamentos (inhibidores, protectores y bloqueadores) que disminuyen la secreción de ácido gástrico y protegen el revestimiento del estómago.
Pronóstico
En personas que no han sido tratadas con antibióticos, se estima que la probabilidad de recurrencia de la úlcera gastroduodenal causada por una infección con H. pylori es mayor del 50% en el periodo de 3 años. Este porcentaje disminuye a menos del 10% en personas que sí han sido tratadas con antibióticos.
Además, el tratamiento de la infección por H. pylori puede curar las úlceras que se han resistido a tratamientos previos.
Con este hallazgo, el estrés y el estilo de vida (junto con las comidas picantes) pasaron a un segundo plano dentro de los factores causantes de úlcera, ya que a partir de entonces se confirmó que la Helicobacter pylori causa más del 90% de las úlceras duodenales y hasta el 80% de las úlceras gástricas.
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