De acuerdo a las estadísticas publicada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 80% de las personas que tengan coronavirus van a transitarlo de manera leve o moderada, el 15% puede tener alguna situación de mayor relevancia, como una neumonía y que el 5% puede tener una situación crítica, en la que va a requerir cuidados intensivos y con respirador artificial.
Según el sistema integrado de información sanitaria del Ministerio de Salud de la Nación (del 2018), Argentina tiene 4,5 camas de internación por cada mil habitantes. La mayor cantidad de plazas están en la Capital Federal (7,1 por mil) y las provincias de Córdoba (5,9) y Buenos Aires (5). Menos que las 8 a 10 por habitante que recomienda la OMS.
Las personas que atraviesen un cuadro grave de COVID-19 y que requieran internación en terapia intensiva, generalmente presentan dificultad para respirar, hipoxia (disminución del oxígeno en la sangre), hipotensión arterial y cianosis, entre otros síntomas.

El doctor Eduardo San Román, médico especialista en Terapia Intensiva (MN 59830), explicó en una nueva edición de Stamboulian Talks, que en medio de esta situación de pandemia es importante destacar que cuando un paciente llega a terapia intensiva o si se tiene la desgracia de tener un familiar que tiene COVID-19 positivo y debe pasar a terapia intensiva, ello no significa estar en la antesala de la muerte.
“Por supuesto que no es una buena noticia. Pero en terapia intensiva hay gente que está con mucha esperanza, por ejemplo en un postoperatorio de un trasplante de órgano sólido como puede ser el corazón, el pulmón o el hígado. O también pacientes que tienen politraumatismos. Y la mortalidad en las terapias intensivas modernas es cada vez menor, razón por la cual si bien la terapia intensiva sigue siendo una palabra dañina a los oídos de la gente común, ofrece una oportunidad de salida para adelante”, indicó el jefe de Terapia Intensiva de Adultos en el Hospital Italiano de Buenos Aires.
Y agregó: “En el caso particular del COVID-19, si tienen la desgracia de tener que estar en terapia intensiva, porque no es algo alegre o amable estar allí, en el tema de la pandemia hay que saber que el individuo no se va a poder comunicar de la forma que lo haría frecuentemente de cursar otra enfermedad, debido a su alto contagio. Quizás se puede entablar un vínculo con los médicos, enfermeros y kinesiólogos a través de los sistemas de la informática, que les va a permitir a ustedes tener la tranquilidad de que diariamente reciben la información que creen necesaria y que eso esté disponible. Y que del otro lado, nuestros colegas, que tengan la apertura de saber que es difícil estar del otro lado internado y no comprender qué está pasando”.

Para el especialista, “si nosotros combinamos todos nuestros aspectos solidarios frente a una pandemia, ya sea con el aislamiento social para no contagiar al otro, y los que tenemos familiares en terapia intensiva con la paciencia necesaria para esperar un informe y los que están dando un informe, que tengan la paciencia necesaria para atender varias veces al otro ser humano, con esa cadena de solidaridad nos va a ir mucho mejor en esta pandemia, que espero que sea la última”.
San Román, ex presidente de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (2005/2007), reflexionó también sobre la aparición del COVID-19 y su irrupción mundial: “Hace 35 años que soy especialista en terapia intensiva y nunca me enfrenté a una situación médica como la actual. Esperemos que sea la última. Hay muchas cosas que hemos aprendido hasta ahora. Y lo más importante es que no es bueno a nivel internacional se oculten cifras o números o situaciones que de haber sido manejado de otra forma, hubiéramos tenido todo el planeta la posibilidad de tomar el toro por las astas”.
Y finalizó: “Hay una responsabilidad que es importante que la gente lo tenga en mente para mañana poder exigir a los responsables mundiales que esto no vuelva a pasar. Alguien podrá decir: ¿Puede pasar una pandemia nuevamente? Lo importante es que hayamos aprendido lo suficiente para que no tenga esta magnitud y este impacto”.
El objetivo de Stamboulian Talks es transmitir a través de exposiciones atractivas y sintéticas aspectos interesantes, importantes o novedosos en temas sanitarios. La meta es que cada presentación sirva de disparador para que la audiencia se sienta motivada a profundizar, indagar, crear conciencia o pasar a la acción en relación a los temas presentados.
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