Hoy se celebra en todo el mundo el Día de las Cardiopatías Congénitas, una patología que afecta a uno de cada 33 lactantes y causa 3,2 millones de discapacidades al año, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En nuestro país nacen 7000 niños y niñas anualmente con estas anomalías, de los cuales el 50% van a requerir cirugía durante el primer año de vida, de acuerdo a los datos publicados por el Ministerio de Salud de la Nación para el programa Nacional de Cardiopatías Congénitas. Los profesionales destacan que si son diagnosticadas precozmente, se pueden tratar y el porcentaje de éxito es superior al 90%.
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“Es muy claro que cuanto más precoz es el diagnóstico, mejor podrá ser el enfoque, el tratamiento y por lo tanto los resultados y el pronóstico para el futuro de ese niño. En general las cardiopatías se diagnostican a través de una ecografía cardíaca, que ya se puede hacer al bebé estando en la panza de su mamá. Y éste es sin duda el mejor momento de diagnóstico”, explicó a Infobae la doctora Cristina Cook, Jefa de Cardiología Pediátrica del Hospital Universitario Fundación Favaloro.
La experta recordó que las cardiopatías son problemas en la estructura y funcionamiento del corazón debido a un desarrollo anormal del órgano, y son congénitas porque ya están presentes al momento de nacer.
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“Representan casi la mitad de todas las malformaciones fetales y, si bien no se conoce con certeza la causa que determina el desarrollo de la enfermedad, sí hay predisposición a que aparezca cuando existen asociaciones genéticas, como por ejemplo antecedentes familiares con cardiopatías”, agregó Cook.

Debido a su condición clínica, tienen mayor riesgo de sufrir otras complicaciones, como bronquiolitis o neumonía. Se trata de malformaciones del corazón producidas durante la vida fetal, consideradas el defecto congénito más común del mundo.
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“Las cardiopatías congénitas son las malformaciones del corazón y de los grandes vasos. Éstas pueden ser de estructura y de función, y se desarrollan intraútero, es decir, que el niño las tiene al nacimiento. Algunas pueden ser malformaciones simples y otras muy complejas, requiriendo varias cirugías incluso dentro del primer año de vida” explicó la doctora Eugenia Olivetti, médica pediatra especialista en Cardiología Infantil del servicio de Cardiología del Hospital J.P. Garrahan y Coordinadora del Centro Coordinador de Cardiopatías Congénitas.

Y agregó: “Esta afección, que debilita el sistema cardiopulmonar de los bebés, los expone a contraer severas infecciones respiratorias por el virus sincicial respiratorio (VSR), virus influenza, neumococo, bordetella pertussis y otros agentes infecciosos que afectan a la población general y que se manifiestan a través de una neumonía o bronquiolitis. Es por eso que, los bebés o niños con problemas del corazón e infecciones respiratorias pueden requerir más internaciones que las habituales”.
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También existen otras situaciones que pueden alterar el desarrollo del corazón del bebé: que la mamá sufra de diabetes; que reciba alguna medicación que pueda afectar al feto; que haya cursado alguna infección durante el embarazo –especialmente durante el primer trimestre- o que se trate de un embarazo por fertilización. En relación a los hallazgos que pudieran realizarse en el bebé van desde el aumento de las translucencia nucal en la ecografía de las 12 semanas, cualquier malformación extra cardíaca, aumento o disminución del líquido amniótico, retraso de crecimiento o arritmia.

“Existen múltiples alertas para estar atentos y diagnosticar a tiempo una cardiopatía que probablemente no de ningún síntoma en la vida fetal pero puede transformarse en una emergencia al momento del nacimiento”, señaló la doctora Cook. Además agregó que “el manejo de niños con cardiopatías requiere de equipos multidisciplinarios conformados por cardiólogos, cirujanos, hemodinamistas, pediatras, nutricionistas y kinesiólogos, dado que el tratamiento se realizará de diferentes maneras, en distintas etapas de la vida”.
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Peligro por infecciones respiratorias
El virus sincicial respiratorio (VSR), uno de los principales causantes de la bronquiolitis, es una enfermedad respiratoria que afecta las vías aéreas inferiores o ‘bronquiolos’, es de fácil contagio y se transmite de persona a persona por el contacto directo con secreciones nasales.
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Representa un riesgo para la salud pública por el gran número de hospitalizaciones en los bebés de alto riesgo. “Los infantes de riesgo o la población más vulnerable a esta enfermedad son los niños con cardiopatías congénitas, así como los nacidos prematuros de bajo peso o con ciertas afecciones pulmonares” comentó la doctora Olivetti. Esta población tiene un riesgo 4 a 5 veces mayor de hospitalización por infección por VSR respecto de los niños sanos, como también, más riesgo de evolución grave y complicaciones.

El impacto de una enfermedad por VSR puede ser también grave en otro sentido, ya que las dolencias no terminan cuando el bebé es dado de alta sino que pueden durar semanas. Los encargados del cuidado de estos niños con VSR han informado que su salud empeora considerablemente hasta dos meses después de haber sido dados de alta.
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“Los niños cardiópatas son pacientes de alto riesgo frente a las enfermedades respiratorias. Poseen una condición de base como la insuficiencia cardíaca o la hipoxemia crónica que los hace más vulnerables a la infecciones respiratorias”, precisó Olivetti.
Y agregó: “lo que también es preocupante es que, para corregir el defecto congénito con el que nacen, muchos de estos niños requieren una o más cirugías en el primer año de vida; y una cirugía cardíaca realizada en un bebé con signos de infección respiratoria, en general, se asocia a un elevado riesgo de complicaciones post-operatorias. Por eso, a pesar de ser tan necesaria, muchas veces la cirugía se debe postergar sumando incertidumbre y angustia a la familia”.
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¿Cómo saber si un niño tiene bronquiolitis?
Existen ciertos síntomas propios de los niños con bronquiolitis. Los principales son la mucosidad nasal, la tos y el catarro y la respiración más acelerada (taquipnea) y ruidosa con silbidos (sibilancias). Además, los niños con bronquiolitis se agitan fácilmente y al respirar se le hunden las costillas. Estos niños manifiestan también cierta dificultad para alimentarse o para conciliar el sueño y presentan fiebre con temperatura mayor a 38°C. Es importante saber también que cuánto más pequeño es el niño, más importantes pueden ser las complicaciones, con lo cual es precisa la consulta inmediata con el médico pediatra.
“El diagnóstico de bronquiolitis lo realiza el médico. Los padres y/o cuidadores pueden detectar que el niño respira más rápido de lo habitual (está agitado), no se alimenta como de costumbre, duerme más de lo habitual o escuchan algún ruidito raro cuando respiran. Estas son las pautas de alarma para realizar la consulta médica”, recomendó Olivetti.
Para prevenir las infecciones respiratorias, es muy importante reducir la exposición del bebé al virus sincicial respiratorio (VSR) principal causante de las mismas y para esto se recomienda:

· Impulsar y mantener la lactancia materna.
· Lavarse las manos.
· Cumplir el calendario de vacunación y con las vacunas que determine el pediatra, tanto para el bebé como para quienes conviven con él.
· Evitar la contaminación ambiental con humo (ya sea humo de cigarrillo u otros).
· Evitar el hacinamiento.
· Ventilar los ambientes tanto de las casas como de los lugares de trabajo.
· Concurrir a los controles rutinarios con el médico.
En el caso de los grupos vulnerables cumplir con el esquema completo de inmunización pasiva que actúa como un “escudo” para su protección.
Sobre este último punto, la inmunidad persiste por un período acotado de tiempo, por lo que es fundamental la aplicación mensual de las dosis para mantener los niveles adecuados de anticuerpos además de acompañarse de todas las demás medidas de prevención.
“Es fundamental la prevención sobre todo en niños con factores de riesgo, donde una bronquiolitis puede generarle internaciones más prolongadas, requerimientos de ARM por más tiempo o secuelas pulmonares crónicas”, concluyó la especialista.
El Día Mundial de las Cardiopatías Congénitas se fijó con el objetivo de concientizar a la población acerca de la importancia y los avances en materia de diagnóstico, tratamiento y pronóstico de la enfermedad. La difusión y el conocimiento de esta problemática favorecen a la detección precoz y el acceso a un tratamiento que permite disminuir la mortalidad y mejorar el pronóstico de los pacientes.
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