
Multitud de estudios han analizado las consecuencias nocivas para el cerebro de una ingesta excesiva de alcohol, pero muy pocos lo han hecho sobre un consumo diario o moderado. El uso abusivo del alcohol mata anualmente a más de tres millones de personas en el mundo, según un estudio presentado recientemente por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y en cifras locales del Observatorio Argentino de Drogas, el alto consumo de alcohol en la población adolescente alcanza al 70% de los estudiantes de 17 años.
El consumo de alcohol, incluso en niveles moderados, se asocia con un incremento del riesgo de daños cerebrales, según un estudio publicado en la revista médica The BMJ. Sin embargo, con el tiempo, beber un poco más de alcohol de lo recomendado podría acelerar el proceso de envejecimiento cognitivo. Así lo demuestra uno de los estudios más grandes jamás realizados sobre el envejecimiento cerebral y el alcohol.
Investigadores de la Universidad del Sur de California, encontraron que cada gramo de alcohol consumido un día envejeció el cerebro por 11 días, luego de examinar 17.308 escáneres cerebrales humanos del Biobanco del Reino Unido, uno de los tamaños de muestra más grandes jamás vistos. El equipo descubrió que por cada gramo de alcohol consumido al día, el cerebro envejecía 0.02 años, o siete días y medio. (La lata promedio de cerveza o una pequeña copa de vino contiene 14 gramos de alcohol). Las personas que informaron beber todos los días tenían cerebros que, en promedio, eran 0.4 años mayores que las personas que no bebían diariamente.

Los investigadores tomaron el 30% de los escáneres cerebrales en su estudio, todos de personas de 45 a 81 años, y los usaron para entrenar una computadora, que escaneó cada cerebro para ver qué edad tenían. Luego compararon las estimaciones de la computadora de la edad de cada cerebro con la edad real de la persona, y sus autoinformes de la cantidad de alcohol que consumen diariamente, para ver si consumir alcohol envejecía regularmente el cerebro.
Al comparar esos resultados con el otro 70% de sus escáneres cerebrales, descubrieron que cuanto más bebía y fumaba una persona, más probabilidades tenía de tener un cerebro envejecido más allá de su edad real. La edad cerebral es esencialmente una medida de la salud cerebral. El uso de un algoritmo es lo que hace que los hallazgos de este estudio sean tan convincentes. Debido a que el tamaño de la muestra es tan grande, los científicos pueden hacer preguntas que se aplican a toda la población, en lugar de a unas pocas personas.
“La diferencia de 0,4 años fue estadísticamente significativa. Sugerimos que el consumo diario o casi diario de alcohol puede ser perjudicial para el cerebro”, aseguró Arthur Toga, el autor principal del estudio.
El alcohol en exceso afecta al cerebro no sólo durante la borrachera: también durante la resaca

Se sabe que el día después de haber consumido alcohol en exceso es difícil. En cambio, se ignoraba que el efecto de la borrachera afecta al cerebro mucho más allá del tiempo que dura el estado: los individuos que sufren de resacas tienen menos atención, menos memoria y menos habilidades psicomotrices (velocidad y coordinación entre ellas) que las personas sobrias, aun cuando ya no hay alcohol detectable en su organismo.
La novedad surgió de un estudio realizado en 2018 por la Universidad de Bath, en el Reino Unido. “Nuestros hallazgos demuestran que la resaca puede tener consecuencias serias para el desempeño de actividades cotidianas como conducir, y para cualidades necesarias en el trabajo como la concentración y la memoria”, dijo Sally Adams, una de las autoras, a Science Daily.
El trabajo —en el que también participaron expertos de la Universidad de Bristol y el Instituto de Estudios Farmacológicos de Utretch— analizó 770 investigaciones previas. Encontró que aquellas personas con hasta 0,2% de alcohol en sangre (es decir, que ya habían procesado su consumo) "tenían afectadas la velocidad psicomotriz, la memoria del corto y el largo plazo y la atención sostenida", dijo el autor principal del estudio, Craig Gunn, a la publicación científica.
Si bien durante algún tiempo se creyó que el consumo de alcohol moderado podía tener beneficios para la salud, un estudio publicado en The Lancet lo desmintió: no existe un nivel seguro de ingesta etílica. Ahora este estudio sobre el día después oscurece más el panorama.
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