Según un estudio, el 75% de los niños que tienen una cirugía programada presentan ansiedad y distrés emocional (Shutterstock)
Según un estudio, el 75% de los niños que tienen una cirugía programada presentan ansiedad y distrés emocional (Shutterstock)

Tener que internar a un niño es tal vez una de las experiencias más movilizadoras en la vida de una familia. Desde el menor que muchas veces entiende poco de lo que le está pasando, pasando por la angustia de los padres de verlo en una cama -por más buena hotelería que tenga el lugar- de un centro de salud, hasta la logística de atender la demanda de hermanitos si es que los hay y todo lo que implica estar fuera de casa y con un ser querido hospitalizado.

Según relevamientos, el 25% de los niños tendrá durante su infancia algún ingreso en internación y los procedimientos quirúrgicos representan una de las causas más frecuentes de hospitalización en pediatría.

Un trabajo publicado en el Journal of Pediatrics Psychology, asegura que el 75% de los niños que tienen una cirugía programada presenta ansiedad y distrés emocional. Dicha investigación asocia el cuadro de ansiedad a posibles efectos adversos, necesidad de mayor sedación y más dolor postquirúrgico.

El Servicio de Pediatría del Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento (IADT), que este mes celebra 20 años de trabajo, viene perfeccionando sus herramientas para que estos eventos sean cada vez menos traumáticos para la familia. Es por eso que utiliza un repertorio de estrategias enfocadas al cuidado emocional del niño internado, que son transversales para todo el equipo de salud y cuya efectividad se estudió en otros países:

La importancia de la familia en la recuperación

El futuro de la medicina está basado en abreviar las estadías hospitalarias y aumentar y mejorar la calidad el contacto humano (Shutterstock)
El futuro de la medicina está basado en abreviar las estadías hospitalarias y aumentar y mejorar la calidad el contacto humano (Shutterstock)

La familia es una parte esencial para la recuperación, por eso los padres deben ser asesorados e incluidos en la estrategia de cuidado emocional.

Hacemos mucho hincapié en la importancia de la familia en el tratamiento del paciente. Pasar tiempo con sus afectos, con sus hermanos, con sus juegos y su medioambiente favorece mucho a la recuperación. El IADT permite que todos los niños ingresan con sus padres al quirófano y que permanezcan juntos hasta el momento de la anestesia y que luego, junto con otros miembros de la familia, estén presentes en todas las etapas de la recuperación”, destacó Tomás Giménez, jefe de la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica.

Internaciones más abreviadas

Se demostró en otros países la eficacia de las intervenciones cortas para mejorar la calidad de la atención. La estrategia prevé que según cómo evolucione el cuadro, el niño permanezca en la institución la menor cantidad de tiempo para poder recuperarse en su ambiente familiar.

“El futuro de la medicina está basado en abreviar las estadías hospitalarias y aumentar y mejorar la calidad el contacto humano. El ideal apunta a que la internación sea acotada, confortable y aprovechable”. Liliana Ortega es la jefa del Servicio de Pediatría de IADT y aseguró que el 70% de las cirugías que se llevan a cabo en ese centro “son de modalidad ambulatoria: sin internación previa, evitando la angustia de horas de espera innecesaria y acortando el tiempo fuera de su hogar”. “Este sistema nos permitió aumentar en un 20% el acceso a turnos quirúrgicos acortándose las listas de espera”, destacó.

Implementar nuevas tecnologías

Los profesionales deben estar capacitados para brindar contención y orientación emocional a toda la familia (Shutterstock)
Los profesionales deben estar capacitados para brindar contención y orientación emocional a toda la familia (Shutterstock)

Existen trabajos que demuestran que los métodos no farmacológicos, entre los cuales destacan las técnicas audiovisuales, serían tanto o más efectivos que los tradicionales, en tratar la ansiedad preoperatoria y disminuir alguno de estos efectos adversos.

Un estudio japonés publicado en The Journal of Pain habla de predictores psicosociales prequirúrgicos y refiere que entre el 40 y 60% de los niños que tienen dolor, puede estar condicionado por la ansiedad de los padres.

“Una de las herramientas producidas por IADT es el video de psicoprofilaxis que los padres reciben para ver junto a sus hijos, en el que una niña cuenta la experiencia de su operación en el Servicio de Pediatría”, contó Diego Fernandez Sasso, jefe de Internación Pediátrica, quien destacó que “otra de las herramientas elaboradas por IADT para disminuir la ansiedad durante la espera es una aplicación web que los padres pueden descargar en sus celulares, con la que es posible seguir en tiempo real el paso de su hijo por cirugía y pudiendo esperarlo en la puerta del quirófano para acompañarlo en su despertar”.

Contención de los profesionales y enfoque interdisciplinario

Los profesionales, no importa cuál sea su especialidad, deben estar capacitados para brindar contención y orientación emocional a toda la familia.

El foco debe estar en armar un equipo donde los médicos, enfermeros, psicólogos, y otros componentes del equipo de salud puedan discutir posturas y buscar los mejores métodos y técnicas para brindar una atención integral.

“Un abordaje interdisciplinario permite hacer un mejor seguimiento y detección de distintos eventos que alertan en el desarrollo normal de un niño. Detectar y prevenir a tiempo las vulnerabilidades son oportunidades de intervención que hacen que el niño posea más chances de desarrollar todo su potencial”, concluyó Ortega.

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