
En una iniciativa sin precedentes, en Nueva Zelanda se inauguró “Sperm Positive”, el primer banco de esperma VIH en un esfuerzo por reducir el estigma experimentado por quienes conviven con el virus. Los primeros donantes fueron tres hombres de Nueva Zelanda que viven con el virus pero tienen una carga viral indetectable, lo que significa que la cantidad de virus en la sangre de una persona es tan baja que no se puede detectar con los métodos estándar.
La iniciativa, creada por New Zealand Aids Foundation, Positive Women Inc y Body Positive, no funcionará como una clínica de fertilidad sino que tiene como objetivo concienciar a las población sobre la transmisión del VIH. Y es que además de informar al público, la clínica tiene como fin brindar a las personas diagnosticadas con el virus, la oportunidad de crear vida y crear conciencia de que los servicios de fertilidad también están disponibles para ellos.

Según las estimaciones de ONUSIDA, hay casi 38 millones de personas que viven con VIH. De ellas, el 51% son mujeres. Gracias a los esfuerzos de la medicina, a través de los más de 35 años de esta pandemia, se ha logrado bajar la mortalidad, y cada vez que hay más gente que recibe su tratamiento: más de 24 millones de pacientes reciben terapia antirretroviral (ARV). Esto se traduce en un aumento significativo si se compara con los datos de la misma organización de hace nueve años, cuando aproximadamente 7 millones de personas accedían al tratamiento que les salvó la vida.
Los tiempos cambian. De hecho, Isabel Cassetti, directora médica de Helios Salud, explicó a Infobae que el avance en la investigación y los nuevos tratamientos del HIV, modificaron las recomendaciones para las parejas que viven con el virus. Antes del 2015, las opciones para concebir para parejas con VIH eran muy escasas. Sin embargo, en 2015, la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva actualizó las guías para ofrecer a a las parejas serodiscordantes tratamientos de fertilización asistida, como la inseminación intrauterina y la fertilización in vitro, entre otros.

Ya en el año 2017, el CDC recomendó el uso del lavado seminal como técnica segura de inseminación artificial para hombres VIH positivos que querían ser padres. En el mismo año, el mismo CDC redobló la apuesta al afirmar que la concepción natural de las parejas serodiscordantes (hombres VIH positivos con mujeres VIH negativas) era segura siempre que se utilicen medidas de reducción del riesgo de trasmisión, como el tratamiento antirretroviral en el hombre para que que logre la supresión virológica, el uso de profilaxis pre exposición en la mujer, y el lavado del semen.
Así fue que con el advenimiento del U=U o I=I (indetectable=intransmisible) lanzado por la Campaña de Acceso a la Prevención, en diciembre del 2018, el CDC se expidió afirmando que las personas con VIH que toman la medicación como se la prescribieron y logran y mantienen una CV indetectable, por más de 6 meses, no poseen riesgo efectivo de transmitir VIH a sus parejas negativas.

Una mujer puede adquirir la infección o tenerla previo a su embarazo y también existe lo que se conoce como una pareja discordante, cuando uno de sus integrantes no está infectado. Ante estos escenarios, existen medidas y estrategias para que el bebé, a pesar de la infección de la madre, no adquiera el VIH.
“Es importante agregar que esta condición de no transmisibilidad se da cuando la persona tome la medicación todos los días sin interrupciones, tenga controles periódicos de carga viral y se trate de una pareja monogámica. En este contexto se puede dejar de usar el preservativo, explicando claramente lo anterior a la pareja y enfatizando que lo que no se transmite es el VIH, pero que si no se usa el preservativo, hay riesgo de adquirir sífilis, gonorrea, hepatitis B y otras enfermedades de transmisión sexual”, explicó a Infobae la infectóloga Denise Feld.
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