
Son la primera causa de muerte en la Argentina y en el mundo. Cada año fallecen en todo el planeta 17,9 millones de personas por enfermedades cardiovasculares, incluida la enfermedad cardíaca y el accidente cerebrovascular.
Sólo en el país se producen entre 40 y 50 mil infartos de miocardio al año y según estimaciones del Ministerio de Salud y Desarrollo Social, las enfermedades cardiovasculares vienen creciendo a un ritmo mayor al de la tasa de población, y ya alcanzan un 39,3%.
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“En diez años las muertes por infarto de miocardio crecieron un 18% (de 14.502 a 17.130); esto representa un fallecimiento cada tres episodios de infarto”. Para el director del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular (ICYCC) de la Fundación Favaloro, Oscar Mendiz (MN 73.900), “este panorama compromete a redoblar esfuerzos para trabajar en más campañas de prevención y educación para la salud”.
A nivel mundial las enfermedades cardiovasculares constituyen el 31% de las muertes, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Al menos un 80% de esas muertes podrían evitarse si se controlaran los factores de riesgo principales: colesterol elevado, hipertensión arterial, diabetes, tabaquismo, obesidad, sedentarismo y estrés, entre otros. Es por eso que -según Mendiz- “el pilar fundamental consiste en educar y concientizar a la población para que pueda reconocer los factores de riesgo y generar cambios en su vida, incorporando hábitos saludables”.
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“Es importante destacar el caso de las mujeres, dado que la mortalidad por causa cardiovascular es ocho veces superior a la del cáncer de mama (48.643 defunciones vs. 5.970)”, precisó el especialista. “En nuestro país muere una mujer cada 11 minutos por problemas cardíacos y según cifras oficiales del Ministerio de Salud y Desarrollo Social, la mortalidad de mujeres por infarto de miocardio aumentó más del doble que en los hombres, entre el 2005 y el 2015”, destacó.

Por eso, “controlar los factores de riesgo cardiovascular, a partir de los chequeos médicos periódicos, e implementar hábitos de vida cada vez más saludables -basados en la práctica regular de actividad física, una alimentación equilibrada y variada, no fumar, disminuir el consumo de sal y sobre todo el nivel de estrés diario-, se volvió cada vez más imprescindible”, destacó el médico cardiólogo Jorge Tartaglione (MN 67.502). “Trabajar por un corazón cada vez más sano y poder acercar este mensaje a la comunidad es el compromiso que siempre hemos asumido, un compromiso que todos debemos tener por nuestra salud, la de nuestra comunidad, y la del mundo entero”, enfatizó el presidente de la Fundación Cardiológica Argentina (FCA).
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“La buena noticia -para Mendiz- es que estas enfermedades se pueden prevenir y tratar, si actuamos sobre los factores de riesgo y además tomamos conciencia sobre la importancia de la realización de estudios preventivos para una detección precoz y un tratamiento temprano, el control de la presión arterial y la diabetes”.
Pero, ¿por qué es tan importante cuidar el corazón? “Porque actúa como una bomba que impulsa la sangre hacia los demás órganos, tejidos y células del organismo. La sangre bombeada por el corazón suministra oxígeno y nutrientes a cada célula y recoge el dióxido de carbono y las sustancias de desecho producidas por esas células, pero si el flujo de sangre al corazón disminuye o se detiene o el ritmo de los latidos se altera, podría peligrar la vida”, explicó el médico especialista en emergentología Manuel Molina Pico (MN 111549), director médico de Vittal.
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Y tras asegurar que “el corazón es como el motor de un auto: la forma en que se trate determinará cuánto tiempo funcionará y de qué manera”, Molina Pico desarrolló los principales ejes que deben tenerse en cuenta para mantener el corazón fuerte y sano:
1- Hacer ejercicio
Hacer ejercicio aeróbico (caminatas rápidas, trote o ciclismo) por lo menos tres veces por semana durante 30 minutos es esencial para fortalecer el corazón. Realizar actividad física por períodos cortos que juntos sumen 30 minutos por día es tan beneficiosos para la salud como la práctica continua.
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“Está demostrado que llevar una vida activa reduce en un 20% el riesgo de presentar eventos cardiovasculares y por lo tanto aumenta de manera considerable la expectativa de vida. Incluso este beneficio es mayor (llega a un 30% de reducción de complicaciones cardiovasculares) mientras más actividad física realicemos”, aportó Tartaglione.
2- Llevar una dieta balanceada
Seguir una alimentación equilibrada puede ayudar a disminuir tres de los principales factores de las enfermedades del corazón: colesterol elevado, hipertensión arterial y exceso de peso. Los hábitos saludables incluyen limitar el consumo diario de sal e incorporar frutas, verduras, cereales, carnes magras y pescado. Se aconseja asimismo reducir el consumo de grasa (especialmente grasa saturada) y colesterol (carnes rojas, grasas, leche entera, quesos elaborados con leche entera, huevos, platos a base de crema y postres que contengan mucha grasa).
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Por otra parte, el exceso de colesterol en sangre que se acumula en las paredes de las arterias es un factor determinante en la aparición de la enfermedad cardiovascular. La prevención es algo tan sencillo como comer de forma saludable, controlar el peso y hacer ejercicio físico. En los casos que así se requiera, se dispone actualmente de una amplia variedad de fármacos que regulan los niveles de colesterol.
3- Consumir alcohol de manera responsable
Excederse de un consumo moderado de alcohol puede ocasionar problemas relacionados con el corazón, tales como presión arterial alta, accidentes cerebrovasculares, latidos irregulares y cardiomiopatía (enfermedad del músculo cardíaco). Las calorías del alcohol a menudo aumentan la grasa corporal, lo cual puede, a su vez, incrementar el riesgo cardiovascular. Es por eso que se recomienda siempre beber de forma moderada.
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4- Evitar el estrés
"En la Argentina el estrés psicosocial es el quinto factor de riesgo cardiovascular más influyente, ocupando el tercer puesto a nivel mundial", alertó Tartaglione.
En los momentos de estrés, el corazón se acelera y aumenta la presión arterial. Cuando esto sucede, el corazón necesita más oxígeno. El estrés también puede dañar las arterias debido a una mayor producción de hormonas y a un aumento del flujo sanguíneo durante la respuesta al estrés, empeorando las enfermedades del corazón.
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5- Descansar bien
Las personas que no logran conciliar bien el sueño tienen un alto riesgo de sufrir taquicardias. Además, el dormir mal es un círculo vicioso, ya que genera una sensación de ansiedad que puede conducir a hábitos alimenticios poco saludables.

6- Vigilar la tensión arterial
La hipertensión arterial es la elevación, mantenida en el tiempo, de la presión arterial sistólica (que se conoce como la máxima) y/o de la diastólica (conocida como la mínima). Habitualmente no da ningún síntoma, pero es importante detectarla y tratarla porque se relaciona con enfermedades cardíacas potencialmente graves como insuficiencia cardíaca y el infarto de miocardio.
7- Realizarse un chequeo médico preventivo anual
A partir de los 40 años es recomendable la realización de revisiones médicas de forma exhaustiva y periódica, especialmente en personas con factores de riesgo como son antecedentes familiares de enfermedad cardíaca, hipertensión, colesterol, diabetes, obesidad y tabaquismo.
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