Es miércoles y el reloj marca las 14:50, pero la tarde gris y la incesante lluvia juegan con la percepción del tiempo y parece más tarde. Faltan 10 minutos para el encuentro y en la puerta de Atomic Lab —sobre Avenida Chiclana, en el barrio porteño de Parque Patricios— un vecino cuenta que Gino es "un flaco copado" y que pese a verlo pocas veces, cada vez que organiza eventos en ese lugar "es como si viniera Maradona".

Gino Tubaro es inventor. En marzo de 2016, el ex presidente de los Estados Unidos, Barack Obama lo calificó como "un ejemplo a seguir" durante un encuentro con jóvenes emprendedores en la Usina del Arte cuando visitó Argentina. Desde entonces su nombre y las prótesis similares a las manos de los superheroes (cada niño elige un modelo y color) se hicieron famosos.

A las 15 en punto Gino baja de un taxi con dos bolsas, saluda e invita a subir al taller Atomic Lab, el lugar en el que pasa muchas horas materializando sueños. El espacio es grande, una pared roja se impone en la sala donde hacen reuniones; del otro lado, al costado de la puerta de entrada, un cartel dice: "Manotón, dejá tu mensaje" y allí conviven decenas de mensajes escritos en papeles de colores. A un lado, una mesita muestra adornos en el 3D y la foto que se tomó junto a Mirtha Leghrand después de cenar en su programa . "Estamos organizando el Argentinatón —cuenta mientras sube las grandes persianas— Queremos recorrer el país y entregar manos".

En la habitación contigua está el corazón de todo, el taller. Allí las impresoras 3D, las otras protagonistas de estas historias, se acomodan una al lado de la otra. Con ellas Gino y su equipo imprimen las manos y los brazos que regalan a quienes los necesitan. Hasta el momento entregaron 800 y van por el sueño de llegar a las mil.

-¿Cómo nació la idea de utilizar la tecnología en 3D para ayudar?

-El proyecto en sí, la entrega de manos y todo lo que venimos haciendo desde Atomic, nace a partir de la necesidad de Felipe, un chico que vive a 500 kilómetros de capital. La madre de Feli nos pide que le hagamos una mano… Antes de eso yo venía haciendo proyectos para vender: había hecho una impresora 3D y mi objetivo era que sea una maquinita que se enchufe al puerto USB, que tenga distintas ventajas, pero que se venda. Haciendo esa maquina me junté con otras personas y vimos que se podía mover la meta de vender a la meta de ayudar a la gente.

A partir de la primera mano de Felipe vimos que se podía imprimir en 3D, en muy poco tiempo, por muy poca plata y que el resultado era algo muy bueno. A partir de eso nos empezaron a llegar más pedidos. Fue en ese momento que dije '¡Usemos la tecnología para ayudar a alguien y después vemos cómo conseguir plata, cómo fondearlo!', pero siempre con el mismo objetivo de poder ayudar.

Gino entrega manos de superheroes a niños que las necesitan.
Gino entrega manos de superheroes a niños que las necesitan.

-La idea inicial eran impresoras para vender y por la necesidad de Felipe surgió la idea de hacer una prótesis, una mano ¿en algún momento pensaste en venderlas?

¡Nunca se me ocurrió vender una prótesis! Si te fijás en las cuestiones técnicas y números, por así decirlo, lo que sale $480 mil si lo vendés a $3 mil hay una diferencia muy grande, entonces lo podrías vender tranquilamente. Pero pasa es que la gente que tiene plata cree que puede adelantarse a las personas que no, entonces nos pasó que alguien decía: '¡Che, yo les puedo pagar $5 mil! ¿Me lo hacés para mañana?…' Y la verdad es que hay una lista enorme de gente que necesita y nunca se nos ocurrió decir '¡Vamos a cobrar $5 mil!' porque esos $5 mil, quizás, es la cuota de alguien para el hospital porque sufrió una enfermedad o es la plata que puede gastar una madre en todo el mes para alimentar a sus hijos. Entonces optamos por hacerlo siempre de forma gratuita y ver si, mediante empresas o con la donación de la gente, podemos cubrir eso.

El lema de Atomic Lab: “No queremos ser los dueños privativos de soluciones que cambien la vida de millones de personas”.

Felipe Miranda (13) nació sin una mano y es el primer niño que recibió una mano impresa en 3D, la primera de las 800 manos que hizo Gino junto a su equipo. Le llegó por correo y, a los pocos días, mostraba a través de videos las habilidades que iba adquiriendo. Durante un partido de fútbol se le rompió un dedo, avisó a Gino y tras una hora de impresión ya estaba listo para ser entregado.

El joven inventor decidió llevar ese nuevo dedo en persona y junto a Marta, su madre, viajaron a Tres  Algarrobos (a 500 km de capital) porque deseaban conocer a Felipe. La emoción del chico y la familia se viralizó y la amistad que nació ese día, hoy los hermana.

-Imagino la emoción de conocer a Felipe y a su familia con todo lo que  significó el encuentro para los dos. ¿Cómo fue el día siguiente, después de verlo con la prótesis que le hiciste y de ver todo lo que podía hacer con ella?

-Los días posteriores a eso fue como… '¡Feli tiene su mano! ¡La está usando mucho y está haciendo un montón de cosas!'… Nos mandaba videos agarrando paquetitos, jugando con un remo de un kayat, haciendo cosas muy grosas y después dijimos: '¡Si Feli está haciendo esto que tiene 11 años… ¿Cuántos chicos más de su edad deben estar con la misma necesidad…? ¿Cuántos adultos deben estar con la misma necesidad?' Después de eso empezamos a crear una plataforma, una página y fue creciendo el proyecto.

-¿Imaginaste ese resultado mientras diseñabas esa primera mano? ¿Llegaste a pensar en este presente?

-Cuando le dimos la mano a Felipe se la mandamos por correo. Nunca nos hubiésemos imaginado que el proyecto fuera a crecer tanto como creció hasta hoy, y tampoco nos hubiésemos imaginado cuántas personas no tienen ayuda hoy en día, sea estatal o privada, que no pueden adquirir su prótesis. Entonces, desde mi perspectiva de un pibe de 22 años es 'Che, hay mucha gente que no tiene forma ni de llegar a una obra social ni del Estado que le dé una mano!', valga la redundancia, nosotros les dimos una mano y de forma gratuita. Nos impactó mucho ver la realidad del país.

 -Con el resto de tus compañeros hablás de las sensaciones que tenés

-Con los chicos tenemos un grupo que se llama 'Familia Atómica', en WhatsApp y eso, y siempre hay un mensaje '¡Che, miren lo que pasó!' '¡Miren lo que encontré…!' '¡Miren a esta persona que…!' Siempre pasa que se viraliza un mensaje o hay veces en que alguien necesita una prótesis y publican un mensaje diciendo '¡Necesito $ 480 mil…!' '¡Necesito $ 600 mil para comprar esto…!' y la verdad cuando usás tecnología se puede imprimir en 3D y podés ayudar. Podés desde acortar tiempos, acortar gastos y pensar nuevas ideas porque la impresión 3D es una herramienta, no es una cosa mágica, es una herramienta… Ahora cómo se aprende a usarla es lo que hace la diferencia. Nosotros imprimimos la manos como se pueden imprimir, en algún futuro, piernas, por ejemplo. Intentamos imprimirlas y fracasamos porque vimos que éste material no es para una pierna, pero seguimos investigando.

(Lihue Althabe)
(Lihue Althabe)

-¿Cuál es el material que usan hoy?

-Imprimimos en PLA, que es un derivado del maíz. Es un material ecológico que se imprime a 180°, es un material muy sencillo de imprimir y que no genera ninguna llaga cuando traspiran, no generó ninguna incomodidad en nadie, por ejemplo. Hicimos distintas pruebas para asegurarnos que este material es lo más noble para que la persona utilice.

-¿Qué otras cosas que ayuden a la salud de las personas pueden hacerse con éstas máquinas?

-Cuando se trata de impresión 3D el concepto es un extrusor que se mueve en X, Y, Z, se mueve para los costados y para abajo, y de ahí hace cualquier objeto en capas.

-¿Cómo ves dentro de un tiempo, quizás 5 ó 10 años, el avance de la tecnología en la impresión 3D? ¿Qué se podría llegar a hacer?

-Lo que veo es una mejora en las prótesis, siempre teniendo en cuenta que es una herramienta y que no es la maquina la que genera ese resultado sino que es la imaginación y lo que uno le pone al diseño lo que lo genera. Hay mucho que se está empezando a utilizar en prótesis más avanzadas, pero eso también limita a las personas que no tienen los recursos. Entonces, la impresión 3D está buscando, por un lado, que sea más rápida, más fácil de imprimir, masiva, que cualquiera pueda imprimirlo —como cualquier ventaja que buscamos en cualquier producto— aunque también hay que tener en cuenta la brecha de las personas que no tienen acceso a la misma para utilizarla.

-¿Qué otros proyectos tenés en mente para este año?

El proyecto más cercano se llama Argentinatón. Vamos a recorrer toda la Argentina en una 4 x 4 a la que en la parte de atrás le pusimos una impresora 3D solar. La máquina va a estar funcionando en ruta y con eso vamos a ir por toda la Argentina imprimiendo manos y brazos, y entregándolas en todos esos lugares donde la gente piensa que porque estamos en capital no podemos ayudar, con la tecnología vamos a poder hacerlo.

Lo que queremos también es ir a las escuelas que tengan impresoras 3D y enseñarles a usarlas a los chicos y además visitar a los 'embajadores' con el objetivo de poder llegar a toda la Argentina, y entregar manos y brazos.

Después tenemos otros desarrollos como un músculo artificial para personas que tienen su mano pero no tienen movimiento. Estamos  desarrollando eso y una plataforma que automatiza la impresión 3D de las manos y los brazos.

-¿Cómo surge cada proyecto?
-Un poco surgen porque había una necesidad, entonces vamos a ayudar. El proyecto de los músculos surgen porque hay una persona que tiene una mano, pero no la puede mover… Así es cómo surgen las necesidades y nosotros preguntamos qué tipo de necesidades hay.

En una época en que diseñamos prótesis para animales, por ejemplo, hicimos una prótesis para un aguilucho. Vimos que estaba esa necesidad, nos juntamos un rato, lo imprimimos.

-¿De qué hablas con tu familia cuando cenan? ¿Preguntan sobre tu actividad del día?

-Mi viejo se fue de mi casa cuando tenía 3 ó 4 años, pero con mi vieja siempre fue como 'Bueno, ¿qué hiciste?'  y yo le decía: 'Mmm, estoy pensando hacer un auto…' y dice '¡Ah, mirá…!' Y pone cara 'Tengo que romper la pared para que entre' (se ríe).

Cuando era chico me llevaba los fines de semana a la Escuela de Inventores. Iba los sábados de 12 a 6 de la tarde o de 10 a 3 de la tarde, una cosa así, y me decían: '¡Te llevo, pero si hacés un invento!' Ahí muchas de las cosas que usábamos era un lavarropas que por ahí encontraba la madre de alguno y nosotros lo reciclábamos e inventábamos algo. Lo gracioso era que utilizamos esas cosas recicladas, básicamente, y por ahí alguno se volvía a la casa con un invento que era enorme ¡Por ahí era un lavarropas pegado con cinta!

Hoy me prgunta '¿Qué hiciste hoy?' '¿A cuántas personas ayudaste hoy?' Y se copa, se re emociona.

-Imagino que está muy orgullosa ¿Te lo dice?
-Mi vieja no solamente se pone orgullosa sino que me dices que '¿Te vas de viaje?… Supongo que vas a llevar un par de manos… ¿Puedo entrar en la valija?' Se copa en esas cuestiones, es sumamente divertida pero a la vez a responsable.

Gino Tubaro, el inventor argentino que deslumbró a Barack Obama. (Lihue Althabe)
Gino Tubaro, el inventor argentino que deslumbró a Barack Obama. (Lihue Althabe)

-¿De qué trabaja?
-Tiene un locutorio y trabaja de eso, y yo ayudo en todo el resto de la casa.

-Cuando te acompaña ¿qué hace?
(Se ríe) A veces viene a los 'Manotones', las maratones de armado de manos que tenemos acá en el taller o en otros lugares. Y viene, se sienta con los chicos y ayuda a armar las manos, por ejemplo. Hay veces que se copa y se pone, no sé… desde limpiar hasta imprimir. Hace poco me mandó mensaje diciendo que 'Ya puse a imprimir' y yo me moría de risa. Le enseñé a imprimir y viene cada dos por tres y se ponen a imprimir cosas.

-¿Y sigue el destino de esas manos que imprimió?
-¡Si, si, si, si, si! Ella pone a imprimir las manos, después se fija si se las entregué o no a alguien y me pregunta: '¿Ya entregaste la mano que imprimí?'.

-Después de qué et nombró Barack Obama en la Usina y te hiciste conocido ¿cambió en algo tu vida? 
-Tengo una vida normal. Sigo estudiando Ingeniería Electrónica y solamente hago lo que me gusta. Si me decís si divido el día en 8, 8 y 8 horas, no. Duermo un poquito, 5 horas, y el resto es todo trabajo. Yo vivo por y para esto. Tampoco es que divido el día en horas fijas o algo por el estilo, duermo lo que puedo dormir, después me quedo hasta las 3 o 4 de la mañana trabajando. A veces vienen los chicos y se quedan hasta esa hora. Es hacer lo que nos gusta, básicamente.

-¿Podrás explicarnos cómo funciona una mano?
-Este diseño en particular es para quien le faltan los 5 dedos, por ejemplo, entonces tiene que meter el muñón acá dentro (muestra cómo se hace) y acá queda el antebrazo, entonces la persona hace el movimiento para adelante y para atrás. Cuando hace el movimiento la mano se abre y se cierra. Si tengo el antebrazo fijo, hago esto (mueve el puño) y la mano se abre y se cierra.

Esto es lo que nos permitió hacer distintos tipos de mecanismos, por ejemplo, para el caso la mano con ese simple movimiento se abre y se cierra. Si la persona quiere puede colocar en el medio un lápiz y escribir. Unos chicos la usan para escribir y otra para sujetar cosas .

¡Hay videos muy locos de gente que usa la mano para tocar una trompeta! Aprendimos con la primera mano. Este es un diseño más nuevo que tiene 16 piezas, no tiene cosas raras. Si la persona se cae, por ejemplo, y se rompe la persona misma puede arreglarlo y, a diferencia de otras, esta modelo es muy sencillo y todo lo que tiene está pensado para que el usuario pueda utilizarla y no se preocupa si se rompe porque cada pieza que se rompe no lleva más de una hora de impresión arreglarla.

-De todas las historias que conociste sacando la de Felipe, que imagino que por ser la primera es la más fuerte ¿qué otra te causó mucho impacto?

-Entregamos ya 800 manos y de las 800 manos me puedo acordar de un montón de historias. El chiste que hacen mucho los chicos que trabajan conmigo es que me acuerdo cada uno de los muñones de las personas que nos pidieron una mano… Y llega el momento que me acuerdo de tantas, pero tantas historias… Por ejemplo, en Navidad me vestí de Papá Noel, mejor dicho ¡Papá Noel fue a visitar a los chicos y estaban los elfos! Y fuimos a recorrer distintas partes de la Argentina. Llegamos a Venado Tuerto y le entregamos una mano a una chica, se la doy, me mira y dice: '¿Papá Noel? —imita la voz de la nena—¡Vos no sos Papá Noel! ¡Vos sos Gino, yo te conozco!' (recuerda y sonríe).

En Navidad nos gusta recorrer la Argentina lo más que podamos, nos divertimos, paseamos, les vamos a entregar regalos a los chicos además de sus manos ¡Y siempre está la historia fuerte! Siempre fuimos a villas y lugares en los que nunca se pensaría en que iría un Papá Noel a llevarlas un regalo y nos abrazan… Son esas historias que nos gustan para seguir haciendo el proyecto y son esas cosas que marcan como para decir que nos vaya mal, la gente nos denuncie y las ortopedias y tengamos pros y contras siempre están esas mini cositas de los chicos que nos hacen seguir laburando.

-¿Estás conforme con lo que hacés?
-¡Si! Obviamente estoy más que conforme. Sé que recién estamos en el principio de esto, pero sé que en un par de años vamos a llenar todo el mundo de manos.

-¿Quién es Gino Tubaro?
-(Se queda pensando) Los chicos me definen como un loco, otros como el 'Capitán atómico' ¡eso zafa! No sé, me gusta mucho lo que hago. Si hay algo que me define mucho es hacer lo que me gusta y no dormir para cumplirlo.

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