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La foresto-industria presentó una hoja de ruta para convertir su potencial en uno de los motores de la bioeconomía

Las principales entidades del sector reclamaron mayor competitividad e inversiones para multiplicar exportaciones y empleo

Bosque de árboles implantados en la Argentina
Argentina cuenta, en la actualidad, con aproximadamente 1,36 millones de hectáreas de bosques cultivados (SAGyP)
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La foresto-industria argentina presentó una agenda conjunta para impulsar una nueva etapa de crecimiento basada en la competitividad, el agregado de valor, la innovación, la sustentabilidad y las inversiones. El planteo fue realizado durante un encuentro organizado por el Consejo Foresto Industrial Argentino (CONFIAR) junto a la Mesa Argentina de Carbono, en el marco de la Exposición Rural de Palermo, donde representantes de toda la cadena coincidieron en que el país reúne las condiciones para convertirse en un actor de mayor peso en los mercados internacionales.

Los referentes del sector destacaron que Argentina cuenta con aproximadamente 1,36 millones de hectáreas de bosques cultivados, elevados niveles de productividad y una creciente disponibilidad de madera proveniente de plantaciones sostenibles. Sin embargo, advirtieron que ese potencial aún no se refleja en el comercio exterior: mientras las exportaciones foresto-industriales argentinas rondan los 700 millones de dólares anuales, Uruguay supera los 3.000 millones, Chile alcanza los 6.500 millones y Brasil sobrepasa los 17.000 millones.

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En ese contexto, el presidente de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), Pablo Ruival, sostuvo que el país dispone de las condiciones necesarias para posicionarse entre los principales proveedores mundiales de productos forestales sostenibles, siempre que logre consolidar un marco de previsibilidad para atraer nuevas inversiones.

Ganado vacuno en zonas forestadas. Forestación y ganado vacuno.
Ignacio Méndez Cunill, representante de la Comisión de Forestación y Bosques Nativos de la SRA, destacó la integración entre forestación y ganadería mediante sistemas silvopastoriles (INTA)

En cuanto a la integración entre forestación y ganadería mediante sistemas silvopastoriles, Ignacio Méndez Cunill, representante de la Comisión de Forestación y Bosques Nativos de la Sociedad Rural Argentina, explicó que ambos modelos productivos son complementarios y permiten optimizar el uso de la tierra, diversificar los ingresos, mejorar el bienestar animal y fortalecer la sustentabilidad de los establecimientos, especialmente en distintas regiones del interior del país.

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Respecto de la transición hacia una economía baja en carbono, Federico Moyano, representante de la Mesa Argentina de Carbono, señaló que los mercados voluntarios de carbono representan una oportunidad concreta para generar nuevas fuentes de ingresos a partir de proyectos forestales, uno de los principales generadores de créditos de carbono a nivel mundial.

En tanto, Osvaldo Kovalchuk, presidente de ASORA, destacó el crecimiento de la bioenergía mediante la producción de pellets elaborados con subproductos forestales, una alternativa que favorece la economía circular y diversifica la matriz energética.

Industria maderera argentina
Daniel Vier, secretario general de FAIMA, destacó el potencial de la construcción con madera para ampliar el mercado interno (SAGyP)

En materia industrial, Daniel Vier, secretario general de FAIMA, afirmó que el crecimiento de la cadena requiere políticas de Estado que promuevan inversiones y el agregado de valor dentro del país. En ese sentido, destacó el potencial de la construcción con madera para ampliar el mercado interno, incorporar innovación tecnológica y generar empleo calificado.

Por su parte, Juan Sackmann, presidente de la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel (AFCP), remarcó las oportunidades que abre la creciente demanda global de envases sostenibles y materiales renovables elaborados a partir de recursos forestales.

El subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal de la Nación, Manuel Chiappe, en tanto, resaltó el valor estratégico de la foresto-industria para el desarrollo productivo argentino y la necesidad de generar condiciones que impulsen la competitividad y las inversiones. El mensaje compartido por los participantes fue contundente: Argentina ya cuenta con recursos, conocimiento y capacidad industrial; el desafío ahora es transformar esas fortalezas en una estrategia sostenida que permita atraer capitales, ampliar exportaciones, crear empleo de calidad y consolidar al sector como uno de los grandes motores de la bioeconomía nacional.

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