Primero pasos de la nueva cuota de carne en Estados Unidos

Trump abrió una opción de negocios distinta para la Argentina, con acceso preferencial. Toma al país dentro de un ciclo de notable caída de oferta, que se acentuó en enero, y pone la lupa sobre las ventas a China

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Los precios de la carne
Los precios de la carne picada están por las nubes en Estados Unidos. Por eso, en la cuota ampliada otorgada a la Argentina prevalecerían los trimmings magros(Reuters)

Está hecho. Donald Trump ha firmado una orden ejecutiva que multiplica por cinco las importaciones de carne vacuna procedentes de la Argentina con una situación arancelaria preferencial. Su idea es “mantener la carne picada accesible a los bolsillos del consumidor, considerando que se trata del producto más utilizado por los estadounidenses en esta materia”. A la cuota preexistente -20 mil toneladas- se suman otras 80 mil toneladas de “carne magra”, para completar un máximo de 100.000 toneladas dentro de un régimen ciertamente amigable a la hora de acceder a este mercado.

Según datos federales, el precio de la carne picada en Estados Unidos aumentó un 17,9% en diciembre, tras un incremento del 17,3% el mes anterior. “Como presidente, tengo la responsabilidad de garantizar que los trabajadores estadounidenses puedan alimentarse a sí mismos y a sus familias”, declaró Trump en su proclama del 6 de febrero último. Los economistas no coinciden con el republicano, y afirman que es poco probable que una movida como esta sirva para reducir los precios que pagan los norteamericanos por sus amadas y populares burgers.

Hay que recordar que el rodeo estadounidense tiene actualmente el menor número de cabezas de los últimos 75 años, y a pesar del formidable crecimiento en el peso de faena, la oferta local sigue siendo insuficiente y los precios de la hacienda y la carne se han disparado. Se trata de un escenario complicado además por las restricciones impuestas a los terneros mexicanos destinados a ser engordados en los feedlots de Texas, dada la presencia del llamado gusano barrenador del nuevo mundo, letal para la hacienda. Un portavoz del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) definió el escenario como la combinación perfecta entre un aumento sostenido de la demanda de carne vacuna y una disminución prolongada de la oferta de ganado vivo.

Es muy poco lo que
Es muy poco lo que puede hacer la ganadería estadounidense para cubrir el faltante de oferta de carne vacuna. Las importaciones mantendrán una fuerte presencia en este mercado (Reuters)

El volumen adicionado a la cuota argentina se distribuirá en cuatro tramos trimestrales de 20.000 toneladas hasta finales de año; el primero está vigente desde el 13 de febrero pasado, el último termina el 31 de diciembre de 2026. En sus redes, el analista Ignacio Iriarte cita a un líder ganadero del país del norte, que reconoce que el impacto del volumen de la nueva cuota argentina es irrelevante para la magnitud del consumo estadounidense. “Aún con el cupo incrementado, la Argentina está lejos de los principales proveedores de este mercado en cuanto a carne vacuna”, advierte Iriarte.

El punto es que los recortes que genera la industria cárnica del país del norte necesitan ser corregidos debido a su elevado tenor graso; no tienen valor sin la intervención de carne magra importada. Precisamente, el volumen adicional otorgado a la Argentina es por 1 año, limitado aparentemente a carne de trimmings magros. “Habrá que ver si dentro de las dos posiciones arancelarias autorizadas podemos incluir también cortes diversos. Eso sí, va a ser difícil honrar totalmente la cuota otorgada para los primeros tres meses del año, ya que no es tan sencillo reunir los volúmenes requeridos en un plazo tan corto. Hay que decir además que Estados Unidos tendrá la posibilidad de colocar en el mercado argentino 20 mil toneladas de carne vacuna, si bien no es fácil que lo utilice, por precio y disponibilidad de producto. Para la Argentina, el año 2026 tiene un arranque maravilloso, la pregunta es de dónde vamos a sacar la hacienda necesaria”, subraya Iriarte.

Trump promociona la operación con nuestro país como dentro del programa “Garantizando Carne Vacuna Asequible para el Consumidor Estadounidense”. Según un análisis de la American Farm Bureau Federation, las 100.000 toneladas de carne vacuna argentina importada representarían solo alrededor del 1% del consumo total en Estados Unidos. De hecho, Australia, Canadá, México, Uruguay, Nicaragua, Nueva Zelanda y Brasil han estado exportando cada uno más carne bovina al país del norte que la Argentina. Para un especialista de DTN, con alrededor de 2.5 millones de toneladas que habrá que importar en 2026 solo para satisfacer la demanda, la cuota libre de aranceles asignada a la Argentina es poco significativa y no colaborará demasiado en la tarea de bajar los precios al consumidor.

Trump está obsesionado con aplacar
Trump está obsesionado con aplacar la suba en los precios de la carne vacuna. La nueva cuota argentina se inscribiría en esta movida, aunque por su volumen no debería impactar especialmente (Reuters)

Los medios estadounidenses han tratado profusamente este tema. Derrell Peel, especialista en extensión ganadera de la Universidad Estatal de Oklahoma, es muy claro respecto de la situación en este mercado. "Los consumidores tienen varias opciones en materia de proteína, pero siguen pagando lo que se les pida por la carne vacuna“. El producto por ahora no tiene rival, a pesar de que vale más que el pollo y el cerdo. En Estados Unidos dicen que la lealtad del consumidor hacia la carne vacuna es digna de la afición al fútbol americano, y esperan otra ronda de precios récord en este mercado en 2026. “Los consumidores no se han dejado intimidar por los altos precios de la carne, que probablemente permanecerán elevados al menos por dos años más. No estamos viendo ninguna desaceleración en la demanda", dice un analista especializado. Cabe agregar además que por ahora no habría indicios de una reconstrucción seria del rodeo.

El secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr. trata de poner paños fríos en medio de la tormenta. “Estamos haciendo todo lo posible para animar a los productores a aumentar el tamaño de los rodeos, pero no se puede lograr de la noche a la mañana. Se necesitan 18 meses o más para que empecemos a ver eso en los supermercados”. Tiene razón, desde luego. Pero además, los altos precios del ganado han impulsado a los farmers a vender animales para la faena, en lugar de conservarlos para reposición.

Está claro que fronteras adentro persistirá una resistencia dura desde distintos sectores de la cadena. No falta quien acuse a Trump de frustrar una posible recomposición del rodeo, alegando que importaciones como las de Argentina socavan la señal que el ganadero necesita para empezar a retener. Un exceso, desde luego. A su turno, el comisionado de Agricultura de Texas, Sid Miller, advirtió que las acciones para expandir las importaciones de carne vacuna desde Argentina deberían conformar “una medida exclusivamente de corto plazo”, al tiempo que pidió implementar el etiquetado obligatorio del país de origen. Por su parte, la National Cattlemen’s Beef Asociation (NGBA) busca atemorizar apelando a “los problemas de la Argentina con enfermedades animales que no tiene Estados Unidos. Ampliar las importaciones desde este país sin protocolos de inspección más rigurosos ni auditorías actualizadas, puede generar un riesgo innecesario a los consumidores estadounidenses y a su ganadería”. Otros, como la senadora por Nebraska Deb Fischer, piden “centrarse en soluciones que reduzcan la burocracia y los costos del ganadero, en lugar de fomentar importaciones de este tipo”.

Todavía persiste alguna ilusión de
Todavía persiste alguna ilusión de que la nueva cuota argentina permita importar algunos cortes bovinos hacia el mercado estadounidense. El tema no está del todo claro (Reuters)

En el mismo sentido, R-CALF USA exagera indicando que en el pasado iniciativas como esta no redujeron los precios al consumidor, pero alentaron la disminución del rodeo ganadero estadounidense y el éxodo de productores, con las consecuencias previsibles. Ubica como causa primordial de la debacle del stock bovino “la falta de firmeza para aplicar rigurosamente las leyes antimonopolio y de competencia leal, alinear la política comercial con la seguridad alimentaria mediante aranceles e implementar el etiquetado del país de origen, para que los consumidores puedan elegir entre carne importada y carne estadounidense". Ganaderos de Dakota del Norte, en tanto, coinciden en que un plan federal para aumentar las importaciones de carne vacuna libre de aranceles podría recortar los ingresos de los productores sin reducir los precios en los supermercados.

Como fuere, la medida de Trump está vigente. Hasta acá la Argentina ha vendido carne vacuna dentro y fuera de la cuota de 20 mil toneladas otorgada en 1994 en el contexto de la Ronda Uruguay del GATT. Un interrogante es si podrá incluirse dentro del nuevo formato el producto que está en viaje hacia Estados Unidos, una opción que los exportadores festejarían largamente. Asimismo existe consenso respecto de que el principal cuello de botella pasará por la producción/oferta. Puede que no logre reunirse suficiente carne para atender plenamente y de manera simultánea a clientes como China, Estados Unidos, Europa, Israel, entre otros, además del propio consumo interno. Habrá que implementar cambios de todo tipo cuanto antes. Quizás sea en el mercado del gigante asiático donde más se note la necesidad de reasignar ventas y destinar parte de esa carne vacuna a la cuota de Trump.