La primera conclusión a la que arriba un trabajo reciente del IERAL es que a pesar de lo que muchos creen, 2025 no fue un buen año en términos de renta para el campo. Los técnicos de este instituto, ligado a la Fundación Mediterránea, subrayan que mientras algunas cadenas encontraron sostén en la demanda externa o en mejoras de productividad, otras quedaron más expuestas a un mercado interno débil y a una dinámica de costos desfavorable. En ese contexto, la única actividad de índole agropecuaria que consiguió ubicarse por encima de la inflación en 2025 fue la ganadería, según subraya el informe realizado por Franco Artusso.
Analizando los precios en pesos constantes, los de la hacienda superaron el aumento del costo de vida, tanto para aquella destinada a faena (+13% real para el novillito en Cañuelas), como en el caso de los animales más livianos con destino a invernada/recría (+18% real para los terneros en Remates Feria). De todas las actividades analizadas, estas fueron las únicas que se ubicaron por encima de su promedio de las últimas dos décadas (+16% en ambos casos).
La historia para el resto de los productos del agro es bien distinta. Los granos cayeron entre 3% y 18% interanual y se ubicaron entre 10% y 22% por debajo de su promedio histórico (con el trigo como el que peor compara, seguido por la soja y, en menor medida, por el maíz). La leche cruda retrocedió 14% interanual y quedó 7% por debajo de su promedio histórico. Y el capón tipificado (valor máximo) perdió 2% interanual y se ubicó casi 20% por debajo de su promedio.

En dólares constantes aparecen algunos matices en la dinámica interanual. En principio, en todos los casos los números de 2025 salen mejor parados en dólares que en pesos respecto de 2024, es decir, aquellos que subieron lo hicieron relativamente más en dólares que en pesos, y los que bajaron lo hicieron relativamente menos en dólares que en pesos, incluso con algunos cambios de signo (soja, maíz y capón cayeron en pesos, pero subieron en dólares).
Artusso advierte que hacia fines de 2025 algunas cuestiones se tornaron más amigables. Por un lado, se fortalecieron aún más los valores de la hacienda vacuna y repuntaron maíz y soja. En ambos casos —tanto en pesos como en dólares constantes— los precios de diciembre del último año quedaron por encima del promedio anual, mostrando una dinámica positiva. Lo inverso se observó en trigo, capón y leche, que terminaron debilitándose. Si en lugar de comparar promedios anuales, se contraponen “diciembres”, lo que se observa es que, respecto del decimosegundo mes de 2024 y en ambas monedas, la hacienda finaliza muy por encima de sus promedios históricos, mientras que el repunte de maíz y soja no alcanza para ubicarlos en niveles comparables con sus referencias de largo plazo.
Se sabe, detrás de estos resultados operaron fundamentos de mercado. Y en el plano local juegan especialmente la evolución del tipo de cambio real y su poder de compra en el mercado interno, la dinámica de la demanda doméstica y el marco impositivo, sobre todo los derechos de exportación. El sector necesita desde hace mucho tiempo reglas de juego más previsibles y una evolución adecuada de las variables macro para pensar en una mejora sostenida.

En el caso de la ganadería, el IERAL entiende que el principal desafío del sector radica en la capacidad de transformar este escenario favorable, en un proceso sostenido de inversión, recomposición del stock y aumento de la producción. Más que nada se requiere terminar con todo vestigio en materia de retenciones, y desarrollar instrumentos financieros compatibles con los largos ciclos biológicos de la actividad, mientras se profundiza la inserción en los mercados externos.
En el caso de los granos, las mejoras parciales en el esquema de derechos de exportación no alcanzaron para compensar plenamente la combinación de precios internacionales moderados con un tipo de cambio real apreciado. El escenario global lamentablemente continúa mostrando señales de abundante oferta, lo que reduce la probabilidad de una recuperación significativa de precios externos en el corto plazo. En el plano local es imprescindible terminar para siempre con los derechos de exportación y estabilizar el tipo de cambio en un nivel razonable, entre otras cosas.
Por su parte, CONINAGRO presentó su informe mensual que analiza el poder de compra de siete productos clave de la actividad agropecuaria en Argentina: soja, maíz, trigo, ternero, novillito, leche y a partir de esta edición suma yerba mate. Este indicador mide la capacidad de estos productos para adquirir una amplia gama de insumos, enfrentar costos y además realizar inversiones, que incluyen herbicidas, fletes y maquinaria, así como 20 variables más que se analizan.

El estudio tiene por objetivo monitorear cómo evolucionan las relaciones entre precios y costos en el agro, proporcionando una herramienta clave para evaluar la competitividad de los productores. Este enfoque, basado en un análisis insumo-producto, permite observar integralmente la dinámica de costos y precios, ofreciendo una perspectiva valiosa sobre la competitividad del sector.
¿Los resultados? En cuanto a trigo, ha desmejorado la relación con la semilla y la urea, y hace falta aportar 7% y 12% más cereal para comprar el mismo volumen de insumos, respectivamente. En la vereda opuesta, se ha vuelto más amigable la relación con el costo de la maquinaria y el combustible. El caso del maíz tiene puntos de contacto con el trigo. Su poder de compra desmejora asimismo respecto de la semilla y el fertilizante. Hoy se requiere 9% y 5% más cereal para comprar la misma cantidad de insumo, respectivamente. La soja, finalmente, mejora frente al glifosato, el costo de la maquinaria, el valor de una chata, el gasoil y el flete (23%, 25%,23%,34% y 19% menos unidades de producto por unidad de insumo, respectivamente), como reflejo de la baja en retenciones.
La ganadería también obtiene un balance positivo, y reduce asimismo la necesidad de producto por unidad de insumo en los casos de maíz, alfalfa, tractor, pick-up y gasoil (-19%, -31%, -21%, -30% y -40%), claramente por una mejora en los precios. La más complicada es la lechería, que hoy por hoy requiere más insumos por unidad de producto cuando se trata de maíz, alfalfa y salario (+31%, +13%, +19%, respectivamente).
Últimas Noticias
Los fosfatos seguirán relativamente caros
De acuerdo con los especialistas, hoy no hay elementos para pensar que estos fertilizantes exhibirán menores cotizaciones en el corto plazo. El contexto global influye decisivamente para ello, en especial los movimientos previstos para China

Yerba mate, arroz, papa, vino y algodón: economías en rojo
El tablero productivo mostró una leve desmejora en diciembre con presión sobre márgenes, costos aún elevados y un comercio exterior cada vez más concentrado

Nuestros aceites vegetales se complican en el mercado indio
Se trata de un cliente clave para la Argentina. La pelea es con el aceite de palma, más barato, y con nuevos competidores, como China y muy pronto Estados Unidos. En enero, el aceite de soja importado registró negocios en el nivel más bajo en 19 meses

Unas 7,5 millones de cabezas de ganado vacuno, están en zonas bajo riesgo hídrico
Un informe del Rosgan advierte que la sequía afecta zonas clave del rodeo nacional y puede incidir en la retención de hacienda y en la oferta de carne.

Los granos comerciales arrancan febrero con el mayor stock en una década
El volumen almacenado en el circuito comercial supera las 34 millones de toneladas, mientras el maíz nuevo gana ritmo exportador y la soja trepa con fuerza en Chicago



