
La región agrícola núcleo atraviesa un escenario de fuerte restricción hídrica que ya impacta de lleno en los cultivos de verano. Según un informe reciente de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las lluvias de enero resultaron muy inferiores a lo habitual y dejaron a cerca de la mitad del área productiva bajo condición de sequía, con consecuencias que comienzan a reflejarse en el potencial de rendimiento.
Durante el primer mes del año, los acumulados promediaron apenas 38 milímetros, muy lejos de los 100 a 120 milímetros que suelen registrarse en un enero típico. De las 36 estaciones meteorológicas de la red BCR-GEA, solo una alcanzó valores cercanos a la media histórica, mientras que en la franja central de la región hubo localidades que no superaron los 10 milímetros en todo el período.
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La falta de precipitaciones se traduce en un marcado deterioro de las reservas de agua en el suelo. El relevamiento técnico de la entidad rosarina indica que la sequía se intensificó especialmente en el centro de la región núcleo, donde predominan los perfiles con humedad escasa o directamente deficitaria. Solo algunos sectores del sur mantienen condiciones algo más favorables, aunque también con limitaciones.

El cultivo más afectado hasta el momento es la soja de primera siembra, que atraviesa etapas clave para la definición del rinde. La BCR advirtió que el estrés hídrico en este momento crítico ya provocó pérdidas irreversibles de potencial productivo, con mermas que en las zonas más castigadas alcanzan hasta el 50%. En contraste, la soja de segunda aún conserva cierto margen de recuperación, ya que buena parte de los lotes permanece en estadios vegetativos o recién inicia la floración.
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El maíz tardío y de segunda tampoco escapa al impacto de la sequía. De acuerdo con el informe, unas 90.000 hectáreas se encuentran en situación muy comprometida, afectadas por la combinación de falta de agua y altas temperaturas. Cerca de la mitad de estos cuadros presenta un estado regular, con plantas que dependen de lluvias en el corto plazo para sostener su desarrollo.
En cuanto a las perspectivas, los pronósticos no anticipan un cambio inmediato en el patrón climático. Si bien se espera el paso de algunos frentes en los próximos días, desde la Bolsa rosarina advierten que no alcanzarían para revertir el déficit acumulado. Las miradas están puestas en posibles eventos de mayor magnitud hacia comienzos de febrero, que podrían aliviar parcialmente la situación y evitar un mayor deterioro de los cultivos en la principal región agrícola del país.
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