
Bernardo Cané, expresidente del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), en diálogo con Chacra Agro Continental, se refirió a la reciente marcha atrás del Gobierno Nacional respecto del ingreso de carne con hueso a la Patagonia, una medida que generó el rechazo inmediato de los gobernadores de Río Negro y Neuquén. “Las decisiones sanitarias deben estar basadas en datos y evidencia. No se puede improvisar en temas tan delicados”, señaló, en referencia a la falta de argumentos técnicos detrás de la iniciativa.
Más allá de ese episodio puntual, el ex titular del Senasa planteó que la ganadería argentina atraviesa un momento contradictorio: tiene condiciones favorables y una fuerte demanda interna e internacional, pero arrastra déficits estructurales que impiden su despegue.
“En términos generales, la productividad sigue siendo baja: el peso de faena, los índices de preñez y destete, la cantidad de kilos por hectárea están todos por debajo del potencial”, detalló Cané.

Para el ex titular del Senasa, el problema no radica en el clima ni en los recursos naturales, sino en las prácticas de manejo, la falta de eficiencia y la ausencia de una estrategia clara.
En ese contexto, aseguró que “no es necesario aumentar la cantidad de vacas o hectáreas, sino mejorar el rendimiento con la tecnología ya disponible. Hay que trabajar con lo que ya tenemos, pero hacerlo bien”, remarcó.
Cané se refirió, además, a la localización actual de la producción ganadera y señaló que debería “trasladarse a zonas de menor costo, como ocurre en países como Brasil, Australia o Estados Unidos. No tiene sentido producir carne en campos donde el valor de la tierra es altísimo. La ganadería debe orientarse hacia regiones más accesibles, donde sea económicamente viable”, aseguró, poniendo el foco en la necesidad de “desarrollar un plan estratégico nacional”.

Cané explicó que, a diferencia de otras cadenas agroindustriales, como la de los cítricos, los granos o las aves, el sector ganadero no cuenta con una hoja de ruta clara. “La carne vacuna no tiene un rumbo definido. No sabemos hacia dónde vamos, ni cómo, ni con qué herramientas. Eso es algo que el Estado debería encarar con urgencia”, afirmó el expresidente del Senasa.
Señaló, además, que mientras otras carnes ganan espacio en el consumo interno, la bovina sigue perdiendo protagonismo. Frente a este escenario, pareció clave reposicionar al sector como eficiente, competitivo y moderno, tanto para el mercado local como para el internacional.
“La ganadería tiene que mostrarse fuerte, no como un sector quebrado. Solo así va a poder atraer inversión y crecer de manera sostenida”, concluyó.
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