
En las vastas extensiones de la Patagonia, donde el viento recorre montañas y estepas, la ganadería enfrenta desafíos únicos. El clima impredecible, la vegetación variable y las condiciones del ganado son factores que, día a día, ponen a prueba a los productores. Frente a esta complejidad, surge una herramienta innovadora: el monitoreo agroclimático. Este recurso, desarrollado por el INTA, promete ser un aliado clave para la producción ganadera en las zonas áridas y semiáridas del sur argentino. ¿Qué está ocurriendo con la vegetación? ¿Cómo se comportan las lluvias en comparación con años anteriores? ¿En qué estado se encuentra el ganado?
Estas son algunas de las preguntas que el monitoreo agroclimático busca responder mediante mapas detallados
Mapas que narran la realidad ganadera
Este informe mensual recopila y sintetiza datos clave sobre tres aspectos fundamentales: la vegetación, la meteorología y las condiciones del ganado en los distintos ambientes o distritos florísticos de la región.
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Lejos de ser un simple registro, esta herramienta ofrece una perspectiva integral que permite anticiparse a problemas y tomar decisiones informadas. Andrés La Torraca, investigador del INTA Chubut, explica que el monitoreo “no solo releva y organiza información de manera sistemática, sino que también funciona como un punto de partida para analizar tendencias y emitir alertas sobre las variables críticas para la ganadería patagónica”.

La ciencia detrás de los datos
Uno de los pilares de este sistema es el índice normalizado de vegetación, conocido como NDVI. Este indicador, calculado a partir de imágenes satelitales proporcionadas por el laboratorio de teledetección de INTA Chubut, mide la productividad de la vegetación en comparación con el promedio histórico de los últimos 24 años. En esencia, permite evaluar si la vegetación está en un estado óptimo o si se encuentra en declive, una información vital para la planificación ganadera.
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En cuanto a las precipitaciones, otro factor determinante en la región, se presenta una anomalía que muestra cuánto se desviaron las lluvias respecto al promedio histórico del período 2001-2023. Estos datos son generados en colaboración con la Comisión Nacional Aeroespacial (CONAE), con la que el INTA mantiene una alianza estratégica.
Por último, el informe también aborda la condición del ganado, enfocándose en las especies ovinas y bovinas. A través de mapas, se detalla el estado de los animales en categorías que van desde “muy buena” hasta “muy mala”, brindando un panorama claro de los desafíos que enfrentan los productores.
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Una red colaborativa en acción
Detrás de esta herramienta no solo hay tecnología de punta, sino también un esfuerzo colaborativo sin precedentes. Con la participación de 25 agencias de extensión y oficinas del INTA en la Patagonia, y el aporte de datos de aproximadamente 100 establecimientos ganaderos, el monitoreo agroclimático se construye como un espejo de la realidad productiva regional.
“Es un trabajo conjunto que busca brindar información práctica y accesible para los productores”, señala La Torraca. Y es que, al combinar observación satelital con información recolectada en el terreno, se logra un análisis mucho más preciso y contextualizado.
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Innovación al servicio de la ganadería
El monitoreo agroclimático es mucho más que una herramienta técnica; es una ventana al futuro de la ganadería patagónica. En una región donde las condiciones climáticas extremas son la norma, contar con información confiable y oportuna puede marcar la diferencia entre una buena temporada productiva y una crisis.
La combinación de ciencia, tecnología y trabajo colaborativo abre nuevas posibilidades para una ganadería más resiliente y sostenible en la Patagonia.
Fuente: Inta
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