Faltaba su voz, esa que fue la voz de Los Twist. Pipo Cipolatti eligió comunicar su dolor por la muerte de Daniel Melingo, su amigo y cofundador de la banda, con un posteo bien fiel a su estilo. Una paradoja fue parte del mensaje: por las redes, anunció que no hablaría por las redes para expresar sus sentimientos. El músico, en la publicación en su cuenta de Instagram (@pcipolatti), sobre fondo negro, advirtió en la breve declaración: “Lo que voy a decir es una contradicción, pero no me importa: Voy a usar las redes sociales para decir que NO voy a usar las redes sociales”. Pero los sentimientos, aún en esa pretensión de esconderlos, afloraron igual: “En lo relacionado al fallecimiento de mi amigo Daniel Melingo, es una situación emocional extremadamente personal lo que experimento”.
Esa tensión entre el silencio elegido y la necesidad de decir algo quedó resumida en la aclaración que encabezó el texto posterior, ante la evidencia que las palabras desbordaron el marco del mensaje: “Si no está encuadrado el texto, igual se entiende.”
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Melingo murió el martes 30 de junio en su departamento de la calle Estomba, en el barrio porteño de Villa Ortuzar. Tenía 68 años. Fue su hijo quien lo encontró sin vida. El músico atravesaba una enfermedad respiratoria que lo había llevado a recibir cuidados paliativos en su domicilio. La noticia fue confirmada por su mánager, Olga Castreno, y por el sello Pelo Music: “Lamentablemente ha fallecido Melingo, una terrible pérdida de un músico increíble. Su brillante obra nos atravesó el rock, el tango y la música popular durante más de cuatro décadas."
La cuenta oficial de Los Twist también publicó un homenaje. La banda que Melingo y Cipolatti fundaron el 30 de marzo de 1982 fue una de las que mejor representó el rock argentino de comienzos de los años 80: letras con humor e ironía, melodías bailables y un espíritu que rescató el rock and roll primitivo, el rockabilly, el twist y el ska. Por sus filas pasaron músicos como Fabiana Cantilo, Hilda Lizarazu y Polo Corbella. Músicos, colegas y admiradores también se sumaron a las despedidas: Fito Páez, Katja Alemann y Leo García fueron algunos de los que expresaron su reconocimiento.
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Melingo llegó a la banda como saxofonista de Los Abuelos de la Nada. Convocó a Cipolatti como cantante y guitarrista, y poco después sumaron al baterista Polo Corbella, el bajista Eduardo Cano, el saxofonista Gonzalo “Gonzo” Palacios y a Fabiana Cantilo como voz femenina. Durante ese primer año tocaron junto a Sumo, Virus y Soda Stereo en distintos espacios de la Ciudad de Buenos Aires. En 1983, Charly García los produjo y el resultado fue La dicha en movimiento, un álbum que vendió más de 120.000 copias y que en 2007 Rolling Stone Argentina ubicó en el puesto 15° entre los 100 mejores discos del rock nacional.
El propio Melingo explicó el peso de ese debut: “La dicha... sigue siendo una pieza central del rock argentino porque unió humor, crítica y una estética renovadora en la transición entre la última dictadura militar y la recuperación democrática.” El segundo disco, La Máquina del Tiempo (1985), incorporó tango, máquinas de ritmo, secuenciadores y una orquesta de cámara, con colaboraciones de Andrés Calamaro, Gustavo Santaolalla, Miguel Zavaleta y otra vez García.
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Tras la disolución de la banda en 1985 —cuando Melingo viajó a España para sumarse a Los Toreros Muertos—, formó la agrupación Lions in Love, con la que grabó dos álbumes. Los Twist regresaron en 1988 con un concierto el 24 de diciembre en un teatro de la Ciudad de Buenos Aires, con Cipolatti, Cantilo, Melingo, Tito Losavio y Camilo Iezzi.
A partir de 1997, Melingo tomó un rumbo que lo definiría para siempre: se volcó al tango. Con su banda Los Ramones del Tango recorrió escenarios de todo el mundo y la prensa británica lo describió como “el hombre que hizo del tango algo genuinamente cool”. Publicó una decena de discos solistas, entre ellos Tangos bajos (1998), Maldito tango (2007) —con el que ganó el Premio Gardel al mejor álbum de tango masculino y obtuvo una nominación al Latin Grammy— y Linyera (2014). En 2015 recibió el Premio Konex - Diploma al Mérito como uno de los cinco mejores cantantes de tango de la década en Argentina. Al momento de su muerte, preparaba la presentación de Tangos bajos (Rework) para el 21 de septiembre en el Teatro Coliseo de Buenos Aires, un proyecto que quedó inconcluso.
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Alejandro Daniel Melingo nació el 22 de octubre de 1957 en Buenos Aires y creció en los barrios de Balvanera y Parque Patricios. Estudió guitarra clásica y clarinete en el Conservatorio Nacional de Música Carlos López Buchardo y amplió su formación en el Conservatorio Municipal Manuel de Falla. Su padrastro fue manager del legendario cantor de tango Edmundo Rivero, un dato que acaso anticipaba el destino que él mismo construiría décadas después.
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